En junio de 1981, científicos en los Estados Unidos informaron de la primera evidencia clínica de la enfermedad que más tarde pasaría a ser lo que se conoce como el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida. Su causa, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), se identificó en 1983.
El VIH está presente en los fluidos corporales de una persona que ha contraído la infección (sangre, semen, fluidos vaginales o leche materna). Se puede transmitir a través de relaciones sexuales sin protección y también se propaga entre las personas que consumen drogas intravenosas con jeringuillas no esterilizadas, así como por medio de productos sanguíneos no controlados. Las madres pueden transmitirlo a sus hijos durante el embarazo, el parto o el amamantamiento si estas son seropositivas.
Momento crítico: 9,3 millones de personas sin tratamiento y más infecciones de las previstas
Según ONUSIDA, desde el inicio de la epidemia, en torno a 91,4 millones de personas han contraído la infección del VIH y alrededor de 42 millones han fallecido a causa de enfermedades relacionadas con el sida. En 2024, unos 40,8 millones de personas vivían con el VIH; el 53% de ellas eran mujeres y niñas.
Aunque acabar con el sida está a nuestro alcance, esta década, nos hemos desviado del camino. En todo el mundo, de los 40,8 millones de personas que viven con el VIH, 9,2 millones, casi una cuarta parte, no reciben tratamiento que les salve la vida. Como consecuencia, Más de 600.000 personas mueren cada año por enfermedades relacionadas con el sida.
Los líderes se comprometieron a reducir las nuevas infecciones anuales a menos de 370.000 para 2025. Sin embargo, las nuevas infecciones siguen siendo más de tres veces superiores a esa cifra, y en 2024 se situaban en 1,3 millones.
Tratamiento antirretrovírico
Durante las décadas posteriores, la tasa de infección de personas con VIH aumentó de forma drástica, al igual que lo hizo el número de fallecidos, pero un tratamiento antirretrovírico comenzó finalmente a prolongar la vida de aquellas personas que habían contraído el virus. En 2024, casi 31,6 millones de todas las personas que viven con el VIH tenían acceso a la terapia antirretroviral. Sin embargo, a pesar de que el número de nuevas infecciones por el VIH ha disminuido, todavía existe una cantidad inaceptable de nuevas infecciones, así como de fallecimientos relacionados con el sida que se producen cada año. En 2024, se estima que 1,3 millones de personas contrajeron el VIH y alrededor de 630.000 personas murieron por enfermedades relacionadas con el sida.
Desde 2010, las nuevas infecciones por VIH han disminuido de 2,2 millones a 1,3 millones en 2024 (de 300.000 en 2010 a 120.000 en 2024 en niños). Las muertes relacionadas con el sida han disminuido un 70 % desde el pico de 2004.
Las desigualdades de género y la falta de tratamiento retrasan el fin del sida
Los efectos de las desigualdades de género suponen un riesgo para las mujeres frente al VIH, especialmente en el África subsahariana, donde las mujeres y las niñas representaron el 64 % de todas las nuevas infecciones por VIH en 2024. Las normas de género y los modelos de masculinidad nocivos siguen disuadiendo a muchos hombres de hacerse las pruebas y acceder al tratamiento.
La estigmatización y la discriminación de las comunidades marginadas obstaculizan el acceso a servicios vitales de prevención y tratamiento, por lo que las poblaciones clave, incluidos los profesionales del sexo, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y las personas que se inyectan drogas, registran una cuota desproporcionada de nuevas infecciones por VIH a nivel mundial, lo que refleja las persistentes barreras legales, sociales y estructurales que impiden el acceso a los servicios.
La brecha de financiación para el VIH va en aumento
La financiación para la respuesta al VIH sigue siendo insuficiente, y las reducciones drásticas de la ayuda internacional en 2025 han interrumpido los servicios de prevención del VIH y los servicios comunitarios en muchos países.
Los fondos para programas de VIH es inferior a los 21.900 millones de dólares que se estiman necesarios anualmente hasta 2030 para la respuesta al sida en los países de ingresos bajos y medios. Esta cantidad es indispensable para encarrilar la erradicación del sida como amenaza para la salud pública.
ONUSIDA
Las Naciones Unidas se han situado a la vanguardia de este progreso. Desde 1996, sus esfuerzos están coordinados por ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA. Esta es una innovadora iniciativa conjunta de la Organización de las Naciones Unidas, que aúna los esfuerzos y los recursos de 11 organizaciones del sistema de las Naciones Unidas para unir al mundo en la lucha contra el sida. Entre estas se encuentran ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y el Banco Mundial.
Objetivos para poner fin a la epidemia de sida
Objetivos de Desarrollo del Milenio
En el año 2000, durante la Cumbre del Milenio de la Asamblea General, los líderes mundiales establecieron unos objetivos específicos para detener y revertir la propagación del VIH. Los jefes de Estado y los representantes de gobierno aprobaron la Declaración de Compromiso en la Lucha contra el VIH/SIDA que estableció una serie de objetivos nacionales y acciones mundiales para revertir la epidemia. En 2002, se creó el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. En 2006, la Asamblea General realizó un examen de alto nivel del progreso realizado desde su sesión especial y aprobó así una Declaración Política de 53 puntos sobre el acceso universal a la prevención del VIH, el tratamiento, la atención y los servicios de apoyo.
Los líderes mundiales se reunieron en Nueva York para celebrar, en junio de 2011, la Reunión de Alto Nivel sobre el Sida de la Asamblea General. Un evento que adoptó otra Declaración Política para intensificar esfuerzos de cara a la eliminación del VIH y el sida. Promesas que definían los siguientes pasos en la respuesta mundial al VIH.
En 2015, el mundo alcanzó los objetivos relacionados con el sida presentes en el sexto Objetivo de Desarrollo del Milenio: detener y revertir la epidemia de sida. Este destacado logro supone que, por primera vez, un objetivo de salud mundial se ha alcanzado e incluso superado. A mediados de 2015, el número de personas con acceso a terapia antirretrovírica alcanzó casi los 16 millones, el doble que cinco años antes.
El mundo ha detenido y revertido la propagación del VIH. Se ha conseguido disminuir la epidemia de forma drástica. Ahora la respuesta va más allá: acabar con la epidemia de sida para 2030.
Objetivos de Desarrollo Sostenible
Acabar con la epidemia de sida para 2030 es una parte integral de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que fueron adoptados unánimemente por los Estados Miembros de las Naciones Unidas en 2015. Las lecciones aprendidas en la respuesta al VIH desempeñarán un papel fundamental en el éxito de muchos de los ODS; especialmente en el ODS 3, sobre salud y bienestar y en los objetivos relacionados con la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, así como con la reducción de las desigualdades, con las alianzas mundiales y con la creación de sociedades justas, pacíficas e inclusivas.
Recursos
- ONUSIDA Hoja informativa
- Desigualdades peligrosas
- Acción acelerada: pongamos fin a la epidemia de sida para 2030
- Estrategia mundial contra el sida 2021-2026
- Superar las adversidades, transformar la respuesta al sida
- Últimas estadísticas sobre el estado de la epidemia de sida (2025)
- Que lideren las comunidades — Informe del Día Mundial del Sida 2023
- Alianza mundial para acabar con la epidemia de sida en la infancia
- Indicadores regionales para medir el avance hacia la cero discriminación — Orientación adicional para los países de América Latina y el Caribe.

