Navío FSO Safer frente a la costa yemení del Mar Rojo

Actuar ahora para evitar
un derrame catastrófico
de petróleo en el Mar Rojo

Amarrado frente a la costa yemení del Mar Rojo, el FSO Safer es un envejecido petrolero en avanzado estado de descomposición que pronto se romperá o estallará si no actúamos. Las Naciones Unidas están dispuestas a poner en marcha una operación de emergencia para evitar este desastre. Pero los trabajos para trasladar el petróleo a un buque seguro, ya se han retrasado por falta de financiación. Para subsanar el déficit de financiación y poner en marcha la operación de emergencia, las Naciones Unidas están pidiendo contribuciones a los ciudadanos. Se ha ampliado el plazo para las donaciones individuales ya que se necesitan fondos urgentemente para comenzar las obras. Nuestro objetivo sigue siendo recaudar hasta 5 millones de dólares para poder empezar la operación de emergencia antes de que sea demasiado tarde. 

Tu contribución ayudará a prevenir esta catástrofe y enviará un mensaje a los gobiernos y empresas privadas que aún no han contribuido para que hagan su parte. ¡Actúa ahora antes de que sea demasiado tarde!

Más información sobre el plan

El petrolero en descomposición supone una amenaza medioambiental y humanitaria

El buque FSO Safer contiene cuatro veces la cantidad de petróleo derramada por el Exxon Valdez, lo que lo convierte en el quinto mayor vertido de petróleo de un petrolero en la historia.

Si no actuamos ya, tendrá lugar una catástrofe medioambiental y humanitaria frente a las costas de un país ya devastado por siete años de guerra. 

Un vertido masivo del Safer destruiría arrecifes vírgenes, manglares costeros y otras formas de vida marina en todo el Mar Rojo, expondría a millones de personas a un aire altamente contaminado y cortaría el suministro de alimentos, combustible y otros productos vitales a Yemen, donde 17 millones de personas ya necesitan ayuda alimentaria.

Las comunidades costeras serían las más afectadas. Cientos de miles de puestos de trabajo en la industria pesquera se perderían casi de la noche a la mañana. Las poblaciones de peces tardarían 25 años en recuperarse. Sólo el coste de la limpieza sería de 20.000 millones de dólares.