Nos encontramos en un momento decisivo para afrontar con éxito el mayor desafío de nuestro tiempo: el cambio climático. Desde los cambios en los patrones meteorológicos que amenazan nuestras cosechas hasta el aumento del nivel del mar que incrementa el riesgo de inundaciones catastróficas, los impactos del cambio climático tienen un alcance global y una magnitud sin precedentes. Tomar medidas decisivas hoy hará que la adaptación a estos impactos en el futuro sea más eficaz y menos costosa.

 

¿Qué es el cambio climático?

El cambio climático se refiere a cambios a largo plazo en las temperaturas y los patrones meteorológicos.

Aunque algunas variaciones climáticas ocurren de forma natural, las actividades humanas han sido el principal motor del cambio climático desde el siglo XIX, principalmente debido a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Estas actividades liberan gases de efecto invernadero a la atmósfera, atrapando el calor del sol y provocando el aumento de la temperatura de la Tierra.

Otros factores importantes que contribuyen al cambio climático, estrechamente relacionados con la quema de combustibles fósiles para obtener energía, incluyen el transporte, la producción industrial, la energía utilizada en los edificios, los sistemas de producción de alimentos y la deforestación. Junto con los crecientes niveles de consumo y generación de residuos, estas actividades aumentan significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero y aceleran el calentamiento global.

 

Los efectos devastadores

Los gases de efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono y el metano, actúan como una manta alrededor de la Tierra. Permiten que la luz solar entre en la atmósfera, pero impiden que parte del calor escape de nuevo al espacio. Las actividades humanas han incrementado considerablemente la concentración de estos gases, provocando el calentamiento global y alteraciones en los sistemas climáticos de todo el mundo.

Estas emisiones ya están afectando a todas las regiones del planeta. Algunos de los principales impactos incluyen:

  • Olas de calor más frecuentes e intensas.
  • Tormentas más fuertes y precipitaciones más intensas: a medida que aumentan las temperaturas, se evapora más humedad, agravando las lluvias extremas y las inundaciones.
  • Sequías más prolongadas.
  • Incendios forestales más intensos y frecuentes.
  • Derretimiento de glaciares y capas de hielo.
  • Aumento del nivel del mar.
  • Daños a los ecosistemas y a la vida silvestre.
  • Riesgos para los alimentos, el agua y la salud humana.

Las comunidades vulnerables y los países en desarrollo suelen ser los más afectados, a pesar de ser los que menos contribuyen a las emisiones globales. Aproximadamente entre 3 300 y 3 600 millones de personas —el 43 % de la población mundial— viven en contextos altamente vulnerables al cambio climático.

 

El Acuerdo de París, un hito de la ONU en la lucha contra el cambio climático

La hoja de ruta para combatir el cambio climático a nivel mundial comenzó con el Protocolo de Kioto (1997), el primer gran tratado internacional destinado a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, su eficacia fue limitada.

Casi dos décadas después surgió un nuevo acuerdo histórico de las Naciones Unidas: el Acuerdo de París. Adoptado en 2015 por casi todos los países del mundo, tiene como objetivo mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C y realizar esfuerzos para limitarlo a 1,5°C. Este acuerdo se considera un hito en la cooperación climática internacional porque, por primera vez, todos los países se comprometieron a actuar contra el cambio climático.

El Acuerdo incluye compromisos de todos los países denominados Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés). En ellos, cada país describen cómo reducirán sus emisiones y colaborarán para adaptarse a los impactos del cambio climático. Además, insta a los países a reforzar progresivamente sus compromisos con el paso del tiempo. 

 

Por qué el objetivo de 1,5°C es importante según la ciencia

Si la humanidad quiere evitar consecuencias aún más catastróficas, el límite de 1,5°C es fundamental.

El objetivo de 1,5 °C consiste en limitar el calentamiento global de la Tierra a no más de 1,5 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales (1850-1900). Este período se considera la referencia más temprana para la cual existen observaciones de alta calidad sobre las temperaturas de la superficie terrestre y oceánica.

La ciencia demuestra que cada fracción de grado cuenta. Más allá de 1,5°C, los riesgos de olas de calor extremas, sequías, inundaciones, incendios forestales, aumento del nivel del mar, inseguridad alimentaria y pérdida de biodiversidad aumentan considerablemente.

Que un solo mes o un solo año supere los 1,5 °C no significa que el objetivo climático haya fracasado oficialmente. Los científicos evalúan este límite a lo largo de décadas porque las temperaturas fluctúan naturalmente de un año a otro. Sin embargo, las superaciones repetidas constituyen una importante señal de advertencia de que la Tierra se está acercando peligrosamente a superar el umbral a largo plazo.

En términos sencillos, es como tener fiebre durante un día frente a tenerla durante varias semanas: un día caluroso no representa por sí solo todo el problema, pero puede ser una señal de que algo grave está desarrollándose.

La ciencia climática más reciente muestra que el planeta va camino de rebasar los 1,5 grados Celsius. Nuestra responsabilidad es hacer que este aumento sobre el límite fijado sea lo más pequeño, breve y seguro posible mediante una transición que abandone los combustibles fósiles y avance hacia energías limpias y renovables.

Visite nuestro sitio de Acción Climática para obtener información más detallada sobre la importancia del límite de 1,5 °C.

 

¿Cómo lo estamos haciendo hasta ahora?

La Tierra es actualmente aproximadamente 1,44°C más cálida que durante la era preindustrial (1850-1900), por lo que no se considera que el mundo esté actualmente en camino de cumplir el objetivo de 1,5 °C.

Según informes recientes de las Naciones Unidas, es probable que las temperaturas globales superen el umbral de 1,5 °C durante la próxima década, a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyan mucho más rápidamente. 

Las consecuencias ya son visibles en las cifras:

Ha pasado más de una década desde la firma del Acuerdo de París y los científicos advierten que los compromisos climáticos actuales asumidos por los países siguen siendo insuficientes para evitar niveles peligrosos de calentamiento global.

 

 

Todavía hay esperanza, pero se necesita una acción más rápida

Aunque el mundo aún está lejos de alcanzar el objetivo de 1,5 °C, los avances demuestran que es posible lograr cambios significativos mediante una acción climática global más contundente.
Cuando se adoptó el Acuerdo de París en 2015, los expertos calculaban que el mundo se encaminaba hacia un calentamiento de entre 3 °C y 3,5 °C basándose en los compromisos de mitigación de los países, una trayectoria potencialmente catastrófica. Gracias a los compromisos que inspiró el acuerdo, esa proyección se ha reducido aproximadamente en un grado completo, lo que demuestra que la acción climática mundial puede marcar una diferencia real.

Los expertos subrayan que este debe ser el momento para reducir los riesgos futuros, siempre que los países aceleren la acción climática, impulsen la transición hacia energías renovables, protejan los ecosistemas y fortalezcan la cooperación internacional.

Abordar el cambio climático requiere reducciones importantes de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los gobiernos, las empresas y los ciudadanos pueden contribuir mediante:

  • La transición hacia fuentes de energía renovable.
  • La mejora de la eficiencia energética.
  • La protección de los bosques y los ecosistemas naturales.
  • La reducción de la contaminación y los residuos.
  • La inversión en tecnologías sostenibles.

Estas medidas también pueden generar oportunidades para disfrutar de un aire más limpio, una mejor salud pública, empleos verdes y un crecimiento económico más sostenible.

 

La ONU y el cambio climático

Las Naciones Unidas lideraron la creación de varias organizaciones y organismos importantes para abordar el cambio climático a nivel mundial. Seguir el trabajo de estas instituciones permite mantenerse informado sobre los avances en la lucha contra el cambio climático.

 

Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)

El IPCC, el organismo científico de referencia en materia de investigación climática, fue creado en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA/UNEP) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM/WMO).

Su función es evaluar la investigación científica relacionada con el cambio climático y proporcionar a los gobiernos información científica fiable para orientar sus políticas climáticas.

Los informes del IPCC son considerados la principal fuente mundial de conocimiento científico sobre el cambio climático.

Obtenga más información sobre el más reciente informe de evaluación científica integral.

 

Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC / UNFCCC)

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), adoptada en 1992, proporciona el principal marco internacional para negociar la acción climática mundial.

Estableció las bases para acuerdos posteriores como el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París.

Los países que forman parte de la CMNUCC se reúnen cada año en la Conferencia de las Partes (COP) para debatir los avances y negociar políticas climáticas.

El cambio climático es uno de los mayores desafíos que la humanidad ha enfrentado jamás, pero también representa una oportunidad para replantear la forma en que producimos energía, protegemos la naturaleza y cooperamos a nivel mundial. Los científicos advierten que la próxima década será decisiva. Las decisiones que tomen hoy los gobiernos, las empresas y los ciudadanos darán forma al futuro del planeta para las generaciones venideras.

 

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