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Una fructífera colaboración contra la pobreza en Armenia

Narración

La producción está a toda máquina en Meghri Cannery en el sur de Armenia. Estas conservas de frutas están destinadas a los consumidores de Estados Unidos, Canadá y Rusia.

Hace apenas cinco años, esta compañía estaba al borde del cierre. Las normas de calidad de alimentos cambiaron y el director de la firma, Grigoryan Grisha, tuvo que invertir en nuevos equipos para mantener el negocio.

«Generalmente en Armenia, lograr un préstamo lleva mucho trabajo a través de un proceso largo y lento. Los bancos nunca los dan a menos que estén convencidos al cien por cien de su reintegro.»

Es especialmente difícil convencerlos cuando tu empresa está en una ciudad alejada como Meghri, en la frontera con Irán, a cuatrocientos kilómetros de la capital, Yereván, y con unas carreteras de montaña imposibles de pasar en invierno. Además, la producción aquí es cara, ya que todo ha de importarse de la capital, a excepción de la fruta.

Pero Grigoryan fundó una compañía llamada FREDA, que está particularmente interesada en invertir en las regiones remotas del país. Aunque su objetivo es construir empresas con beneficios, también tiene un objetivo ambiguo, explica su director Tigran Khanikyan.

«La principal misión de FREDA es la reducción y la mitigación de la pobreza. Queremos desarrollar nuestras compañías para, por un lado, hacer más grande y rentable su negocio, pero por otro queremos ayudar a nuestros campesinos a que produzcan más, a vender más, a ganar más, a superar la pobreza.»

Para ello, FREDA ha invertido más de cinco millones de dólares en diez compañías que tienen potencial para desarrollar las áreas rurales y reducir la pobreza. Con fondos del Gobierno armenio y el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, FREDA se convierte en un socio que ofrece un paquete de asistencia técnica, como una gestión financiera mejorada y un certificado sobre la calidad de los alimentos.

«En Meghri Cannery, hemos quintuplicado el nivel de la producción de la compañía más de cinco veces y su volumen de exportación en un 80% del total de la producción.»

Más que eso, la inversión ha tenido un gran impacto en la gente. El empleo se ha duplicado en Cannery, asegurando puestos de trabajo para gente que luchaba por encontrar uno en esta remota región.

Para Lusik Antonyan, que empezó a trabajar hace cinco meses, Cannery es un salvavidas.

«Mi vida ha cambiado mucho. No había trabajado en 21 años. Teníamos muy poco con lo que vivir y era difícil. Ahora puedo ocuparme de mis necesidades.»

Más allá de las paredes de Cannery, el impacto es incluso mayor. Cannery ha garantizado que comprará toda la fruta que los agricultores quieran vender. Zhora Soghomonyan, un campesino dice que en el pasado, los comerciantes sólo comprarían los mejores higos, dejando pudrirse alrededor de un 40%.

Ahora pueden vender sus higos a Cannery y están plantando nuevos árboles con determinación.

Aram Mkrtchyan es otro de los 120 campesinos en la región que ahora suministran regularmente a Cannery.

«Mi vida ha mejorado. ¿Qué ha cambiado? Mi cosecha es mayor y no se estropea. No la tiro. Se convierte en dinero y vivimos de esos ingresos que usamos para pagar nuestras necesidades. Así que la expansión de Cannery ha sido muy beneficiosa para todo el mundo.

Esto está ocurriendo en todo el país. La firma de zumo de frutas ahora emplea cinco veces más campesinos desde que FREDA hizo su inversión y ha aumentado su ingreso en más de dos millones de dólares.

El próximo año, el equipo de FREDA espera doblar su impacto elevando la inversión de capital en 10 millones de dólares para mejorar la calidad de vida en las áreas remotas.

Este reportaje fue producción por Joanne Levitan para las Naciones Unidas.

14 de enero de 2016

Cuando la conservera hortofrutícula Meghri Cannery, en el sur the Armenia, casi cerró sus puertas hace cinco años debido a su equipo obsoleto y su localización remota, su director, Grigoryan Grisha, luchó por encontrar capital que salvase la empresa. Entonces, descubrió FREDA, una compañía financiera cuyo objetivo es aliviar la pobreza invirtiendo en regiones remotas del país. Usando recursos del Gobierno armenio y del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), FREDA ofrece asistencia técnica, gestión financiera y un certificado internacional para pequeñas empresas de calidad de alimentos.

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