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Desalojos forzados en Camboya, cuando la ley no se respeta

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Narración

«Vivir aquí es como vivir sin alma. Si te pones enfermo, el hospital está lejos, la escuela está lejos e incluso si tienes que comprar algo importante, también está lejos. No es como vivir en la ciudad».

Roth Sopal lleva viviendo aquí, a las afueras de Phnom Penh, en Camboya, desde hace 6 años, pero ella no eligió esta casa ni esta comunidad.

Antes de mudarse aquí había vivido toda la vida en el centro de la ciudad en una comunidad conocida como Dey Kraholm. Pero en la mañana del 24 de enero de 2009 sucedió esto:

«Nadie nos dijo que iban a venir. Vinieron con porras eléctricas y otras armas. Usaron extintores para llenar todo de un humo que nos ahogaba. Salimos de la casa sin nada más que nuestros hijos».

Urbanizadores locales y policía irrumpieron violentamente en Dey Kraholm, obligando a 400 familias a abandonar sus hogares.

Aunque Roth Sopal era la propietaria legal del lugar donde vivía, sólo fue una más de las personas que lo perdieron todo ese día.

«Después de que pudiéramos sacar a los niños, volvimos para recoger nuestras cosas pero la casa ya había desaparecido. Todo lo que había en la casa y la propia casa había sido completamente destruido».

La policía operaba en nombre de una compañía de construcción y urbanización llamada 7NG, que había visto las oportunidades para esta tierra en medio de la creciente capital de Camboya.

Su oferta consistió en comprar la tierra a un precio muy por debajo del de mercado o intercambiar la propiedad por una casa en las afueras de la ciudad.

Bajo la ley camboyana, los ciudadanos tienen derecho a la propiedad de la tierra y están protegidos de los desalojos ilegales. Cualquier proyecto de construcción sólo puede salir adelante con el consentimiento de los propietarios. Sin embargo, desde el año 2000, casi medio millón de personas se han visto afectadas, porque estas leyes y otras que protegen los derechos humanos no han sido respetadas.

«Cuando vi las casas de la gente destruidas, me sentí como si el mundo hubiera sido destruido. Nada de justicia, ningún respeto por la ley, nada de derechos humanos».

Long Kimheang es la responsable de comunicación para una organización llamada Housing Rights Task Force, HRTF.

« ¿Hola? Sí, soy Kimheang».

Este grupo de trabajo supervisa y ayuda a organizar la ayuda para comunidades como la de Roth Sopal, y forma parte de un grupo creciente de jóvenes activistas en primera línea de un movimiento contra los desalojos forzados.

«Tía, ¿cuántos años llevas viviendo aquí ahora? »

«Desde 2006.»

El desarrollo urbano en Phnom Penh se ha disparado. Hace 10 años, Phnom Penh no tenía ni un semáforo que funcionara pero ahora los centros comerciales de lujo están bien iluminados para los consumidores y nuevas casas para los ricos amplían los límites de la ciudad hasta donde alcanza la vista.

Carla Silbert, de ONU MUJERES en Camboya, asegura que cada vez son más las mujeres como Kimheang que se están convirtiendo en defensoras de los derechos a la tierra y la propiedad. ONU MUJERES apoya a esta clase de líderes comunitarios para que puedan resistirse mejor a los desalojos.

«Otro trabajo que estamos haciendo es trabajar estrechamente con las ONG y con jóvenes activistas para ser realmente capaces de mejorar el entendimiento de sus derechos y que puedan así empoderar a sus comunidades».

En octubre de 2014 varios grupos se manifestaron para pedir al gobierno, entre otras cosas, una mejor ejecución de la ley. Casi la mayoría de los manifestantes en estos eventos son mujeres.

«Tenemos cien mil mujeres jóvenes trabajando juntas. Ejerciendo su poder. Usando su voz».

Y parece que las autoridades están escuchando. El Gobierno Real de Camboya se comprometió a emitir al menos el 20% de los títulos de tierras individualmente a mujeres, un objetivo que ya se ha cumplido.

«Creo que eso realmente va a darles a las mujeres una posición más sólida en términos de poder abogar por sus derechos en relación a las tierras que poseen».

«Cada vez más mujeres conocen ahora sus derechos e incluso más que eso, las mujeres están ejerciendo sus derechos».

Las mujeres de Camboya están aprendiendo con la experiencia y están mejor preparadas para afrontar un posible conflicto en el futuro. Organizaciones comunitarias más fuertes permiten a las personas abogar por sus derechos y son las mujeres las que están impulsando el progreso para poder proteger mejor a sus familias, sus propiedades y sus hogares.

Este reportaje fue producido por Bree Fitzgerald para las Naciones Unidas

3 de diciembre de 2015

Cuando la ley no se respeta, los derechos humanos desaparecen. Esto es lo que ha ocurrido en Camboya, donde cerca de medio millón de personas han perdido su hogar, desplazadas, en muchas ocasiones violentamente, por la especulación inmobiliaria.

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