Años preparatorios: Historia de la Carta de la ONU

El presidente de la delegación de Honduras, sentado en primer plano, firmando la Carta de la ONU en 1945 con dos miembros de la delegación al fondo, mirando.

La Carta de la ONU fue firmada el 26 de junio de 1945 por representantes de los 50 países que asistieron a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional en San Francisco. Polonia, que no estuvo representada, lo firmó más tarde y se convirtió en uno de los 51 Estados miembros originales de la ONU. El concepto de paz y seguridad internacionales en la Carta de la ONU comenzó a desarrollarse con las ideas expresadas en la Carta del Atlántico en agosto de 1941. Pero dos meses antes, en Londres, una Declaración hablaba de la necesidad de la colaboración global.

1941: La Declaración del Palacio de St. James

En junio de 1941 nueve gobiernos en exilio tenían sus sedes en Londres. Hacía 22 meses que la capital británica sufría los efectos de la guerra, y en sus calles destrozadas por las bombas alemanas se oía aún, con demasiada frecuencia, el clamor de las sirenas de alarma. El Eje se había apoderado de casi toda Europa, y los barcos que atravesaban el Atlántico, cargados con artículos indispensables, se perdían en el mar con trágica regularidad. Pero la fe en la victoria final no se había extinguido ni en Londres ni entre los gobiernos y los pueblos aliados. Ya entonces se miraba más allá de la victoria militar en busca de un porvenir más estable para los años de la posguerra. El 12 de junio de 1941 los representantes de Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y la Unión de Sudáfrica y de los gobiernos en el exilio de Bélgica, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, Polonia, Yugoslavia y del General de Gaulle de Francia, se reunieron en el Palacio de St. James y firmaron una declaración que decía, en parte:

fotografía de una pintura en acuarela del Palacio de Saint James en Londres.

fotografía de una pintura en acuarela del Palacio de Saint James en Londres de Thomas H. Shepherd.

La única base cierta de una paz duradera radica en la cooperación voluntaria de todos los pueblos libres que, en un mundo sin la amenaza de la agresión, puedan disfrutar de seguridad económica y social; nos proponemos trabajar, juntos y con los demás pueblos libres, en la guerra y en la paz, para lograr este fin.

1941: La Carta del Atlántico

El origen de la Carta de las Naciones Unidas se remonta a la Carta del Atlántico, firmada el 14 de agosto de 1941, en la que Franklin D. Roosevelt, Presidente de los Estados Unidos de América, y Winston Churchill, Primer Ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, hicieron conocer “algunos principios sobre los cuales fundan sus esperanzas en un futuro mejor para el mundo”.

En el párrafo octavo de este documento, se hizo referencia incidentalmente a ““establecer un sistema de seguridad general, amplio y permanente”. 

El Presidente Roosevelt a la izquierda y el Primer Ministro Churchill a la derecha en la cubierta del barco en el Océano Atlántico en 1941.

El Presidente Roosevelt (sentado a la izquierda) y el Primer Ministro Churchill conversan en la cubierta del barco HMS Prince of Wales después de los servicios religiosos durante la reunión de la Carta del Atlántico. Foto ONU

1942: La Declaración de las Naciones Unidas

El 1° de enero de 1942, 26 Estados en guerra con las Potencias del Eje, incluidos los Estados Unidos, el Reino Unido, China y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), subscribieron el programa común de propósitos y principios consagrados en la Carta del Atlántico en un documento que se denominó “Declaración de las Naciones Unidas”.

Otros 21 Estados se adhirieron a la Declaración en una fecha posterior

El nombre de "Naciones Unidas", acuñado por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt, se utilizó oficialmente por primera vez en la “Declaración de las Naciones Unidas”.

La Declaración de las Naciones Unidas

La Declaración de las Naciones Unidas emitida en Washington, DC, el 1 de enero de 1942. Foto ONU/VH

 

Cuando tres años después se iniciaban los preparativos para la conferencia de San Francisco, únicamente se invitó a participar a aquellos estados que, en marzo de 1945, habían declarado la guerra a Alemania y al Japón y que habían firmado la Declaración de las Naciones Unidas.

Signatarios Originales de la Declaración de la ONU

Los 26 signatarios originales fueron: Los Estados Unidos de América, el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, China, Australia, Bélgica, Canadá, Costa Rica, Checoeslovaquia, El Salvador, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, India, Luxemburgo, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos, Panamá, Polonia, República Dominicana, Unión Sudafricana, Yugoeslavia.

Los firmantes posteriores

Más tarde se adhirieron a la Declaración los siguientes países (en el orden de las firmas): México, Colombia, Iraq, Irán, Liberia, Paraguay, Chile, Uruguay, Egipto, Siria, Francia, Filipinas, Brasil, Bolivia, Etiopía, Ecuador, Perú, Venezuela, Turquía, Arabia Saudita, Líbano.

1943: Las Declaraciones de Moscú y Teherán

Del 18 de octubre al 1° de noviembre de 1943 se celebró una conferencia en Moscú con la participación de los Estados Unidos, el Reino Unido, la URSS y China. Al término de la conferencia los gobiernos participantes aprobaron una Declaración Conjunta de las Cuatro Potencias en la que, entre otras cosas, “reconocieron la necesidad de establecer, lo antes posible, una organización internacional general basada en el principio de la igualdad soberana de todos los Estados amantes de la paz, abierta a la participación, en calidad de miembros, de todos los Estados, grandes y pequeños para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”. Así, la idea de establecer una organización internacional para mantener la paz después del término de la Segunda Guerra Mundial se mencionó expresamente en un documento oficial por primera vez. Tras esta Declaración, los cuatro Estados interesados nombraron comités nacionales de expertos que trabajaron por separado en la redacción de una Carta para la futura organización (con todo, se impulsaron iniciativas anteriores en este sentido en los Estados Unidos, con la labor del Comité Asesor sobre Problemas de Relaciones Externas establecido el 27 de diciembre de 1939, que el Departamento de Estado promovió oficialmente desde 1942 hasta la Conferencia de Dumbarton Oaks, celebrada en 1944).

El Primer Ministro Joseph Stalin a la izquierda, el Presidente Roosevelt en el centro y el Primer Ministro Churchill en la reunión de la derecha en Teherán en 1943.

El Primer Ministro Joseph Stalin (a la izquierda), el Presidente Roosevelt (centro) y el Primer Ministro Churchill (a la derecha) reunidos en la embajada soviética en Teherán, Irán, para discutir la estrategia militar el 28 de noviembre de 1943. Foto ONU

 

Del 28 de noviembre al 1° de diciembre de 1943, el Presidente Roosevelt, el Primer Ministro Churchill y el Presidente de la URSS, José Stalin, se reunieron en una Conferencia en Teherán, donde volvieron a confirmar su política común, en particular expresando su determinación de que sus países “deberán trabajar juntos en la guerra y en la a la paz que seguirá”, y reconociendo “la responsabilidad suprema que recae sobre nosotros y todas las Naciones Unidas de lograr una paz que consiga la buena voluntad de la mayoría de los pueblos del mundo y de poner fin al flagelo y terror de la guerra durante muchas generaciones siguientes”. También anunciaron que “buscaremos la cooperación y participación activa de todas las naciones, grandes y pequeñas, cuyos pueblos, estén dedicados por completo a la eliminación de la tiranía y la esclavitud, la opresión y la intolerancia” en una “familia mundial de las naciones democráticas” (Declaración de las Tres Potencias, Teherán, 1° de diciembre de 1943).

1945: Conferencia de Dumbarton Oaks y Yalta

Del 21 de agosto al 7 de octubre de 1944, los representantes de los Estados Unidos y el Reino Unido se reunieron por separado con representantes de la URSS (21 de agosto a 28 de septiembre) y de China (29 de septiembre a 7 de octubre), en Dumbarton Oaks en el contexto de las “Conversaciones de Washington sobre una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad” (o Conferencia de Dumbarton Oaks). En la Conferencia se intercambiaron los informes preparados a nivel nacional por cada uno de los gobiernos después de la Conferencia de Moscú.

Se encargó a un comité directivo la tarea de lograr un acuerdo sobre las principales cuestiones de fondo y un grupo conjunto de formulación redactó un texto derivado de esas negociaciones en forma de tratado. El documento final preparado por la Conferencia, publicado el 9 de octubre de 1944, se denominó “Propuestas para el establecimiento de una organización internacional general”, que constituyó el documento de trabajo inicial en la Conferencia de San Francisco, celebrada en 1945.

Decenas de representantes de la Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos se reunieron en una gran sala con dos mesas una frente a la otra en 1944.

Representantes de la Unión Soviética, el Reino Unido y los Estados Unidos reunidos en la sesión de apertura de la Conferencia de la Organización de Seguridad para la Paz en el mundo de la posguerra en una residencia de Dumbarton Oaks en Washington, DC, el 21 de agosto de 1944. Foto ONU

 

Las negociaciones sobre la futura organización internacional continuaron en la Conferencia de Yalta, a la que asistieron el Presidente Roosevelt, el Primer Ministro Churchill y el Presidente Stalin, del 4 al 11 de febrero de 1945. Las actas de esta conferencia incluyeron una sección consagrada a la “Organización Mundial”, en la que figuró, entre otras cosas, la decisión de 25 de abril de 1945 de convocar en los Estados Unidos una “Conferencia de las Naciones Unidas sobre la organización mundial propuesta”. En el documento se especificaron los países que serían invitados a la conferencia, así como el texto de la invitación que se extendería.

También se expresó apoyo a las propuestas de Dumbarton Oaks en la Conferencia de Repúblicas Americanas, celebrada en el Distrito Federal de México del 2 de febrero al 8 de marzo de 1945.

Una brecha importante en las propuestas de Dumbarton Oaks aún no se había llenado: el procedimiento de votación en el Consejo de Seguridad. Esto se hizo en Yalta en Crimea, donde Churchill, Roosevelt y Stalin, junto con sus ministros y jefes de Estado Mayor extranjeros, se reunieron en la conferencia. El 11 de febrero de 1945, la conferencia anunció que esta cuestión se había resuelto, y se convocó la Conferencia de San Francisco.

“Hemos decidido -los tres líderes declararon- sobre el establecimiento de una organización internacional general para mantener la paz y la seguridad, con nuestros aliados [...] Hemos acordado que una Conferencia de las Naciones Unidas debe ser llamada para reunirse en San Francisco, Estados Unidos, el 25 de abril de 1945, para preparar la Carta de dicha organización, a lo largo de las líneas propuestas en las conversaciones formales de Dumbarton Oaks.”

La invitación

Las invitaciones se enviaron el 5 de marzo de 1945, y a los que fueron invitados se les informó del acuerdo alcanzado en Yalta y sobre el procedimiento de votación en el Consejo de Seguridad.

La muerte del Presidente Roosevelt

Poco después, en los primeros días de abril, murió repentinamente el presidente Roosevelt, cuya política había contribuido tanto a la proyección de la conferencia de San Francisco. Se temió entonces que quizás ésta tuviese que aplazarse; mas el señor Presidente Truman decidió completar los preparativos que ya se habían hecho, y la conferencia se inauguró en el plazo señalado.

Más información

Audio

 

 

Entrevista con Joseph Johnson - Jefe de la División de Asuntos Internacionales del Departamento de Estado de Estados Unidos en 1943.


Mientras servía en esta posición, el Sr. Johnson participó en la creación de las Naciones Unidas, atendiendo la Conferencia de Dumbarton Oaks (1944) y la Conferencia de San Francisco (1945). En esta entrevista el Sr. Johnson recuerda su experiencia en la ONU. Se elabora sobre su participación en la Conferencia de Dumbarton Oaks, la Conferencia de San Francisco y habla sobre su papel como enviado especial de la Comisión de Conciliación de las Naciones Unidas para Palestina en 1961.