Capítulo II. E. Coordinación eficaz de las actividades de asistencia humanitaria

La Agencia de Refugiados de la ONU y sus asociados entregan ayuda a los barrios de dificil acceso en el este de Alepo, Siria. Foto: ACNUR

En 2017, las Naciones Unidas y sus asociados humanitarios prestaron asistencia a más personas que en cualquier otro año desde que se fundó la Organización. En total, 96,2 millones de personas, de las cuales más de la mitad eran mujeres y niños, recibieron asistencia vital en forma de alimentos, alojamiento, atención de la salud y protección en más de 40 países. 

Los desastres naturales devastadores desplazan hoy día tres veces más personas que los conflictos 
 
Sin embargo, los desastres naturales devastadores, como inundaciones, tormentas, incendios forestales y fenómenos meteorológicos extremos, desplazan hoy día tres veces más personas que los conflictos.

En 2016 se registraron más de 31 millones de nuevos casos de desplazamiento interno, lo que supone que cada segundo una persona se ve obligada a huir. De estos nuevos casos, más de 24,2 millones de personas resultaron desplazadas por desastres naturales en 118 países y territorios, una cifra más de tres veces superior a los 6,9 millones de nuevos desplazados internos debido a los conflictos. La frecuencia, la intensidad y el costo de los desastres naturales han aumentado debido a los cambios en las condiciones meteorológicas. En 2015/2016, el fenómeno de El Niño obligó a 23 países de cuatro continentes a pedir asistencia para más de 60 millones de personas y es posible que en 2017 ocurra un nuevo episodio de El Niño. 

Una crisis alimentaria sin precedentes ha afectado a más personas que nunca antes. Debido a los conflictos, la sequía y la violencia, la amenaza de hambruna se ha convertido en realidad para 20 millones de personas en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y el Yemen.

Sin embargo, el desprecio por el derecho internacional humanitario y las normas de derechos humanos siguió siendo endémico, como demostraron los ataques perpetrados contra la población civil, los trabajadores humanitarios y el personal médico.

Para atender esas necesidades, en 2017 las Naciones Unidas lanzaron un llamamiento por la cifra récord de 22.500 millones de dólares en ayuda humanitaria (véase la figura VI). Sin embargo, pese a la generosidad de los donantes, que en 2016 aportaron 12.600 millones de dólares, las actividades humanitarias siguen viéndose obstaculizadas por la falta de fondos y de acceso sobre el terreno. En 2016, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios administró unos 714 millones de dólares de los fondos mancomunados de países concretos, que se destinaron a aliviar 17 crisis, así como 439 millones de dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia, que se destinaron a ayudar a 47 países mediante subvenciones de respuesta rápida y para casos de emergencia con financiación insuficiente.

Ante el nivel inusitado de necesidades humanitarias, la Primera Cumbre Humanitaria Mundial celebrada en 2016 se propuso reducir el sufrimiento. Como se demostró en la Cumbre, la necesidad de una acción humanitaria basada en principios para atender mejor a las personas afectadas es actualmente más crucial que nunca.