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Jordania: dulces memorias para los refugiados sirios

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Es el viernes por la noche.

Y la gente que se ha reunido para disfrutar las vistas, los sonidos y sabores del viejo Damasco.

Un helado batido cubierto con pistaches por Bakdash, una heladería que data de más de 200 años en Siria.

Pero este es Amán, Jordania.

La cliente Samira Hanna.

«He venido a probar el helado. La última vez que lo probé fue en Siria hace más de cuatro años».

Este negocio proporciona más que helado a los refugiados sirios como Abu Hayek.

«El gerente, los trabajadores, los clientes son todos sirios. Hace más un poco más llevadero estar lejos de casa. La situación sigue siendo muy dura allá...».

Desde que el conflicto comenzó hace dos años, la violencia sigue propagándose en Siria, dejando ciudades destruidas.

Más de medio millón de refugiados han cruzado a Jordania llevando las pocas pertenencias que pudieron recoger, esperando encontrar refugio, comida y paz.

Muchos pararon primero en este campamento en las profundidades del desierto en el norte de Jordania. Lo que comenzó como refugio temporal para miles de refugiados, es ahora el campamento Za’atari, el segundo mayor en el mundo.

Más de 500.000 piezas de pan y más de tres millones ocho cientos mil litros de agua se distribuyen aquí cada día.

El representante de la Oficina de la ONU para los Refugiados, Andrew Harper:

«Lo que este pedazo de desierto jordano ha ofrecido a la población siria ha sido los medios para estar segura. En los últimos cuatro meses, hemos alojado a 350.000 sirios, dos cientos mil de los cuales se han trasladado posteriormente a un entorno urbano».

Muchos refugiados sirios se han mudado finalmente a áreas en Amán y sus alrededores. El helado no sólo tiene un verdadero sabor a hogar y los alienta, sino también les da empleos que tanto necesitan.

La mayoría de los empleados en Bakdash son refugiados sirios, como Hamza Ghazoli.

«Trabajé en Bakdash en Siria durante tres años. Pero después empezamos a tener problemas en nuestra área y tuve que escapar a Jordania. Mi jefe me ayudó para obtener empleo aquí en la nueva sucursal en Amán».

No fue fácil establecer Bakdash en Amán, pero su dueño, Moafak, dice que funcionará.

«El problema en Siria continúa. Y hay un aumento masivo de refugiados en Amán. Además, hemos encontrado una buena ubicación, que está llena de gente y con muchos restaurantes».

Y con una golosina que despierta recuerdos de mejores tiempos, Moafak espera que su negocio prospere y genere más empleos.

Este reportaje fue producido por Ismail Elmokadem para las Naciones Unidas.

4 de octubre de 2013

Los refugiados sirios intentan recrear su vida allá donde llegan. En Jordania, por ejemplo, levantando una heladería que en su país tenía doscientos años de antiguedad. Un poco de sabor a hogar para soportar la dureza del exilio.

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