24 de junio de 2021

Conocer la realidad de las drogas puede salvar vidas. Solo en 2019, el consumo de drogas mató casi a medio millón de personas1, una trágica pérdida de vidas y de potencial futuro que podría haberse evitado mediante la prevención y el tratamiento basados en evidencias, junto con una respuesta judicial equilibrada centrada en la recuperación.

El Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas de este año, celebrado el 26 de junio, se conmemora mientras el mundo lidia con el segundo año de la crisis provocada por la COVID-19.

La pandemia mundial nos ha demostrado lo mucho que nuestra salud y nuestra seguridad dependen de la ciencia y de una información verificada. El tema del Día Mundial contra las Drogas de 2021, "Hablemos de drogas, la información salva vidas" se basa en el poder de los hechos y la ciencia para informar sobre formas de abordar el problema de las drogas, desde decisiones individuales hasta intervenciones y políticas efectivas en materia de salud y seguridad.

Para luchar contra la desinformación y fomentar la toma de decisiones basada en datos, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito está desempeñando su papel apoyando a la comunidad internacional mediante investigaciones de categoría mundial, un componente clave de nuestra asistencia integrada a los países en la lucha contra el problema de las drogas.

Cada año, el Informe Mundial sobre Drogas analiza tendencias clave relacionadas con la oferta y la demanda de drogas, así como sus implicaciones para las personas y las sociedades. La edición de 2021 destaca el impacto que la pandemia ha tenido en los mercados de la droga y las formas de traficar, así como en su consumo y en los servicios de prevención y tratamiento.

Los mercados de la droga, que en un principio se vieron afectados por las restricciones y los confinamientos, se recuperaron rápidamente. Las organizaciones criminales se adaptaron con rapidez a la situación, cambiando rutas y modelos de tráfico hacia un mayor uso del transporte terrestre y marítimo.

La cooperación internacional es esencial para hacer frente a estos avances. Son necesarias más inversiones para ayudar a los países de bajos ingresos a mejorar sus capacidades de vigilancia con sistemas de monitorización de datos en tiempo real que puedan hacer un seguimiento estrecho de los cambios en las rutas y tácticas del tráfico y les permitan responder rápidamente. La puesta en común de información entre países para una cooperación transfronteriza efectiva es clave, pero también es necesario compartir datos entre las autoridades nacionales y las empresas privadas del sector del transporte, el cual desempeña un papel más importante que nunca en la lucha contra el tráfico.

También en lo que concierne al menudeo, los delincuentes han estado sorteando las restricciones de la COVID-19, pues la venta callejera ha ido perdiendo terreno dejando paso a métodos de distribución sin contacto, como mediante correo, o incluso drones, para la entrega de drogas vendidas por Internet.

Las ventas por la web ya habían aumentado antes de la pandemia. Los principales mercados de la droga en la web oscura alcanzaron un valor medio de 315 millones de dólares por año en el periodo que va desde mediados de 2017 hasta 2020,2 lo que representa un incremento cuadriplicado respecto al periodo que va desde 2011 hasta mediados de 2017.

Para luchar contra un mercado de las drogas más globalizado que nunca, son necesarias respuestas mundiales. Los cuerpos policiales y los agentes judiciales de diferentes países deben aprender los unos de los otros y cooperar a través de equipos de investigación conjuntos, y los gobiernos, por su parte, deben armonizar sus legislaciones en materia de mercados de criptomonedas para asegurar que no exista un refugio seguro para la venta de drogas en línea. Los proveedores de servicios de Internet, así como las empresas tecnológicas y de envíos, tienen que trabajar codo con codo con los gobiernos para combatir la promoción de la venta de drogas por Internet a la vez que cumplen con estándares de privacidad.

Ghada Waly, Directora Ejecutiva de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Foto cortesía de UNODC.

El aislamiento y las dificultades económicas derivados de la pandemia han impulsado cambios, forjando así las tendencias de consumo de drogas.

En un estudio realizado por profesionales de la salud de 77 países se observó un aumento del consumo de cannabis y de otros tranquilizantes de farmacia, como las benzodiacepinas, con fines no terapéuticos, así como un pico en las muertes por sobredosis de opioides en Norte América.

Para salvar vidas, se debe invertir en las áreas de concienciación sobre los riesgos del consumo de drogas y de promoción de la respuesta en forma de tratamiento y prevención basados en pruebas durante la recuperación tras la pandemia.

Los planes globales de recuperación deben centrarse en la adopción de estándares internacionales para la prevención y el tratamiento de la drogadicción y apoyar programas de desarrollo de competencias familiares y para la vida en comunidades vulnerables.

Por último, la necesidad de mantener la continuidad de los servicios de prevención y tratamiento durante toda la pandemia ha dado lugar a más innovaciones por parte de los proveedores de servicios y un cambio hacia una oferta en línea. Los estándares científicos internacionales de servicios tendrán que adaptarse para incorporar estos avances, mientras los países toman medidas para atajar las disparidades en el acceso a los servicios y la exclusión digital.

Los planes globales de recuperación deben centrarse en la adopción de estándares internacionales para la prevención y el tratamiento de la drogadicción y apoyar programas de desarrollo de competencias familiares y para la vida en comunidades vulnerables.

La COVID-19 ha empobrecido aún más nuestro mundo, destruyendo empleos y medios de vida, agravando las desigualdades y revirtiendo logros en materia de desarrollo. La falta de oportunidades se traduce en un mayor atractivo financiero del cultivo ilícito para la producción de drogas y del tráfico de estupefacientes. Del mismo modo, el consumo de drogas sigue estrechamente vinculado con la crisis de la salud mental que la pandemia ha puesto en evidencia.

Los países de todo el mundo deben responder con responsabilidad compartida para una recuperación inclusiva que fomente el desarrollo de medios de vida alternativos en zonas de cultivo de adormidera y de coca. También son necesarias las inversiones en educación, en la creación de oportunidades y en la atención a la salud mental para jóvenes de todo el mundo.

Al mismo tiempo que trabajamos para salir de la pandemia, debemos aprovechar para plantar cara a los desafíos que plantean las drogas y sus causas principales a través de la ciencia y la solidaridad, de forma que nadie se quede atrás.

 

Notas

1Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el DelitoInforme Mundial sobre las Drogas 2021 (solo disponible en inglés). Global Overview: Drug Demand, Drug Supply (publicación de las Naciones Unidas, núm. de venta E.21.XI.8), pág. 32. 

2Ibid., pág. 76.


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