una mujer se dirige a un retrete.

Mensaje del Secretario General para 2020

La pandemia de COVID-19 es un claro recordatorio de la importancia del saneamiento, el agua potable y las instalaciones para lavarse las manos a fin de detener la propagación de las enfermedades infecciosas. Todo el mundo debería tener acceso a un saneamiento higiénico, seguro y sostenible. Esa es la única manera de garantizar la salud de todos.

Sin embargo, hoy en día, en todo el mundo 4.200 millones de personas no disponen de un saneamiento seguro. Dos mil millones de esas personas —más de una cuarta parte de la población mundial— carecen de saneamiento básico, lo que socava la salud, la dignidad y el desarrollo económico.

No obstante, es posible realizar progresos en materia de saneamiento de forma rápida. Muchos países han transformado sus instalaciones y servicios de saneamiento en el plazo de una generación mediante programas que incluyen el suministro universal de inodoros y la mejora del tratamiento y el uso de las aguas residuales. Esto ha generado beneficios colaterales para sus sistemas de salud y sus economías, así como para el medio ambiente.

Conseguir que haya agua y saneamiento para todos costaría alrededor del 1,5 % del producto interno bruto mundial y ese logro produciría considerables beneficios económicos, ya que se estima que cada dólar invertido reportaría un rendimiento de cuatro dólares.

Los servicios de saneamiento que se prestan hoy en día deben ser resilientes para poder hacer frente a perturbaciones como la pandemia de COVID-19. A menos que actuemos ahora, la crisis climática afectará a los servicios de saneamiento de que disponen millones de personas. Necesitamos ideas innovadoras en torno a los servicios de saneamiento para que sean aptos para el futuro.

En el Día Mundial del Retrete, hemos de tener la firme determinación de adoptar medidas para garantizar la salud y el saneamiento a miles de millones de personas en todo el mundo, tanto hoy como para las futuras generaciones.

Los servicios de saneamiento que se prestan hoy en día deben ser resilientes para poder hacer frente a perturbaciones como la pandemia de COVID-19. A menos que actuemos ahora, la crisis climática afectará a los servicios de saneamiento de que disponen millones de personas. Necesitamos ideas innovadoras en torno a los servicios de saneamiento para que sean aptos para el futuro.

António Guterres