La naturaleza es fundamental para nuestra supervivencia: nos proporciona nuestro oxígeno, regula nuestros patrones climáticos, poliniza nuestros cultivos, produce nuestros alimentos, forrajes y fibra. Sin embargo, la naturaleza está bajo un estrés creciente. La actividad humana ha alterado casi el 75% de la superficie terrestre, arrinconando la vida silvestre y la naturaleza.

La salud de nuestro planeta también juega un papel importante en la aparición de enfermedades zoonóticas, como la COVID-19. A medida que el mundo responda y se recupere de la pandemia actual, necesitará un plan sólido para proteger la naturaleza, de modo que ésta pueda proteger a la humanidad.