New York

03/09/2017

Mensaje en vídeo sobre la presentación del informe «Medidas especiales de protección contra la explotación y los abusos sexuales: un nuevo enfoque»

Vídeo en español webtv.un.org

Una de las experiencias más inolvidables que he tenido ha sido escuchar a víctimas de violación, violencia sexual y explotación y abusos sexuales. Sus historias estremecedoras y sus testimonios escalofriantes permanecerán conmigo para siempre.
Esos actos tan crueles no deberían ocurrir nunca. Sin duda, ninguna persona que preste servicios en las Naciones Unidas, cualquiera sea el puesto que ocupe, debería ser asociada con esos crímenes tan viles y atroces.
De hecho, la gran mayoría de los efectivos y el personal de las Naciones Unidas actúan con orgullo, dignidad y respeto por las personas a las que prestan asistencia y protegen, muy a menudo en condiciones peligrosas y difíciles y con grandes sacrificios personales.
Sin embargo, nuestra Organización sigue luchando contra el flagelo de la explotación y los abusos sexuales, pese a los grandes esfuerzos realizados durante muchos años para hacer frente al problema.
Necesitamos un nuevo enfoque.
En mi discurso de investidura como Secretario General, me comprometí a trabajar en estrecha colaboración con los Estados Miembros a fin de adoptar medidas estructurales, jurídicas y operacionales para hacer realidad la política de tolerancia cero.
En mi primera semana como Secretario General, creé un Equipo de Tareas de Alto Nivel con una tarea urgente:
Formular un enfoque nuevo y ambicioso con objeto de prevenir y responder a los casos de explotación y abusos sexuales cometidos por quienes prestan servicios bajo la bandera de las Naciones Unidas.
Hoy presentaré esas propuestas a la Asamblea General para que las examine.
Mi informe propone una estrategia centrada en las víctimas y fundada en la transparencia, la rendición de cuentas y la búsqueda de la justicia. Esa estrategia se basa en cuatro pilares.
En primer lugar, dar prioridad a los derechos y la dignidad de las víctimas.
En segundo lugar, insistir en poner fin a la impunidad de las personas culpables de crímenes y abusos.
En tercer lugar, aprovechar la sabiduría y la orientación de todos los que se han visto afectados, la sociedad civil, las comunidades locales y otras entidades para fortalecer y mejorar nuestros esfuerzos.
En cuarto y último lugar, crear conciencia y compartir las mejores prácticas para poner fin a este flagelo.
Puesto que la explotación también está profundamente arraigada en la desigualdad de género y la discriminación, debemos trabajar para promover el equilibrio de género en todo el sistema de las Naciones Unidas y en nuestras misiones y fuerzas de mantenimiento de la paz. Esto contribuirá a aumentar la paridad y a reducir el número de incidentes de abuso.
Estoy seguro de que juntos podemos lograr esos objetivos.
Debemos hacerlo en nombre de todos los que recurren a las Naciones Unidas en busca de apoyo y protección vital, y en nombre de las decenas de miles de miembros del personal de las Naciones Unidas en todo el mundo que les prestan esa asistencia con valentía y comprometidos con los más nobles ideales.
Debemos declarar al unísono que no toleraremos que nadie cometa o excuse a quienes cometan actos de explotación y abuso sexuales. No permitiremos que nadie encubra esos delitos usando la bandera de las Naciones Unidas.
Todas las víctimas merecen justicia y deben contar con nuestro pleno apoyo.
Cumplamos juntos esa promesa.