ONU Bienvenidos a las Naciones Unidas. Son su mundo.

Secretario General Ban Ki-Moon

Memoria del Secretario General sobre la labor de la Organización

Introducción

Hace setenta años, en el día de Año Nuevo se dio el primer paso hacia la creación de las Naciones Unidas. Gobiernos de todos los continentes se unieron en torno a un programa común de propósitos y principios, y declararon su compromiso de defender la vida, la libertad, la independencia y la libertad de religión, los derechos humanos y la justicia. Esos principios están consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y son el fundamento de los tres pilares de su labor, a saber, la paz y la seguridad, el desarrollo, y los derechos humanos.

El mundo ha cambiado en forma radical desde que las Naciones Unidas firmaran la Declaración. La comunidad mundial se enfrenta hoy a una serie de amenazas globales totalmente nuevas, entre ellas los efectos adversos del cambio climático, las desigualdades en aumento dentro de las poblaciones y entre estas, la escasez de recursos, la rápida propagación de las enfermedades infecciosas y el terrorismo. Nuestros Miembros han expresado muy claramente su convicción de que las Naciones Unidas poseen la legitimidad, el alcance, el grado de competencia y el poder de convocatoria mundial necesarios para abordar esas tareas hercúleas.

Los pilares de la labor de la Organización están convergiendo; lo que sucede en el terreno de la paz y la seguridad repercute profundamente en los avances en los ámbitos del desarrollo y los derechos humanos, y viceversa. Algunos acontecimientos del último año son claros ejemplos al respecto. El acceso al agua y la energía y el uso de la tierra son factores centrales del conflicto creciente entre Sudán del Sur y el Sudán y alimentan la inestabilidad en toda África y el Oriente Medio. El colapso de la gobernanza en Somalia no solo es responsable en parte de la gravedad y la extensión de la hambruna, sino que además tiene serias consecuencias para la capacidad de la comunidad internacional de suministrar ayuda humanitaria. El accidente nuclear en el Japón y las devastadoras inundaciones en Tailandia cortaron las cadenas mundiales de suministro y retardaron el ritmo de la recuperación económica mundial. En Nigeria, peligrosos fanáticos atentaron contra las Naciones Unidas a pesar de que la misión de la Organización es lograr la paz, la prosperidad y la justicia para todos.

Otra característica de nuestra realidad común es que los plazos para la acción nacional e internacional han cambiado. El mundo se mueve con más rapidez y es preciso reaccionar con más rapidez. Esto ocurre tanto con respecto a la paz y la seguridad como a los derechos humanos o al desarrollo. La celeridad con que la crisis alimentaria, la crisis del combustible y la crisis financiera menoscabaron años de avances en materia de desarrollo y fueron motivo de disturbios y agitación política, nos abrió los ojos a esa realidad.

Aunque la adhesión de las Naciones Unidas a los principios en que se funda la Declaración de 1942 no ha decaído, el éxito de su cumplimiento depende de nuestra capacidad de implementar una agenda significativa.

En la labor cotidiana de la Organización, que se expone en sus planes bienales, se asigna prioridad a las ocho esferas de actividad ya señaladas por los Estados Miembros en 1998. Por otra parte, basándome en la experiencia de mi período anterior, he llegado a la conclusión de que, para que la Organización pueda ejecutar con eficacia los más de 9.000 mandatos recibidos de los Estados Miembros, es preciso esforzarse más por mejorar la coordinación en toda la gama de sus actividades. A tal efecto, al comenzar mi segundo período elaboré un Programa de acción quinquenal en el que se señalan las áreas en que una acción conjunta de la Organización, el sistema de las Naciones Unidas en general y los Estados Miembros, ofrece oportunidades de promover una mejor ejecución de los mandatos. Ellas son: 1) el desarrollo sostenible; 2) la prevención; 3) la construcción de un mundo más seguro y mejor protegido mediante la innovación y el aprovechamiento de nuestras operaciones básicas; 4) el apoyo a los países en transición; y 5) la colaboración con las mujeres y los jóvenes y en su favor.

En mi programa se indican además dos factores facilitadores que son necesarios para avanzar en cualquiera de las cinco áreas señaladas, a saber, a) el aprovechamiento pleno del potencial de las alianzas en todos los ámbitos en que se desarrollan las actividades de las Naciones Unidas, y b) el fortalecimiento de la Organización, lo que incluye velar por una ejecución más eficaz de los mandatos y hacer más dentro de las limitaciones de recursos reconocidas, mediante la innovación y las iniciativas de gestión del cambio.

Aunque todavía está en sus comienzos, el Programa de acción ha registrado ya algunos avances palpables, como el logro anticipado de varias metas importantes en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio; la movilización masiva en apoyo de mi iniciativa Energía Sostenible para Todos Disponible en inglés; la adopción de iniciativas de prevención en relación con los desastres y los conflictos; la introducción de innovaciones en las actividades básicas de la Organización, como lo demuestran las medidas propuestas para fortalecer la capacidad civil en los países que salen de un conflicto o una crisis; y la implementación de varias iniciativas de gestión del cambio encaminadas a fortalecer a la Organización.

Como resultado de la adhesión de las Naciones Unidas a las medidas ecológicas, he decidido prescindir del papel para la publicación de la memoria del Secretario General sobre la labor de la Organización, y hacer de este documento el punto de entrada para la presencia en línea de las Naciones Unidas. Se facilitarán ejemplares impresos a los Estados Miembros que lo soliciten.