Discusiones

 

La inclusión en los tiempos de la COVID-19: afrontemos juntos el legado racista de la esclavitud

Una reunión informativa con la sociedad civil pone de manifiesto el estigma, la xenofobia, el discurso de odio y la discriminación racial relacionados con la COVID-19

Explorando El arca del retorno durante la Kwanzaa

La función de los monumentos conmemorativos en la preservación de la historia

El programa de las Naciones Unidas Recordemos la Esclavitud y sus asociados rinden homenaje a las personas afrodescendientes en distintos eventos en Washington D. C.

La trata transatlántica de esclavos y la contribución socioeconómica de las personas afrodescendientes

El impacto de la trata transatlántica de esclavos y la resistencia contra ella

El viaje musical de la diáspora africana

De la isla Bunce a las Américas

Verdad: mujeres, creatividad y recuerdos de la esclavitud 

UNESCO: proyecto “Historia General de África”

 

 


La inclusión en los tiempos de la COVID-19: afrontemos juntos el legado racista de la esclavitud

 

 

28 de mayo de 2020 – La trata transatlántica de esclavos sigue siendo uno de los crímenes de lesa humanidad más graves jamás ocurridos. Pero no es solo una oscura nota al pie en la historia de la humanidad: sus vergonzosos legados perduran aún a día de hoy. La pandemia de COVID-19 los ha puesto claramente de manifiesto; entre ellos se encuentran el racismo, la desigualdad y las vulnerabilidades que sufren las personas afrodescendientes en todos los rincones del planeta.

Este es el tema sobre el que trató el debate virtual “La inclusión en los tiempos de la COVID-19: afrontemos juntos el legado racista de la esclavitud”. Este webinario, organizado por el programa Recordemos la Esclavitud y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el contexto del Decenio Internacional de los Afrodescendientes (2015-2024) se centró en cómo la COVID-19 ha agravado los problemas de salud vinculados al racismo estructural y ha causado un sufrimiento desproporcionado a las personas afrodescendientes.

Después de que Tabue Nguma, del Sector de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO, diera la bienvenida a los 380 integrantes del público, Maher Nasser, Director de la División de Extensión del Departamento de Comunicación Global, pronunció el discurso de apertura. En dicho discurso afirmó que, en muchos países, la COVID-19 se estaba cobrando más víctimas mortales en las comunidades negras, y que eso no era una coincidencia. Mostrando con claridad el vínculo existente entre la trata transatlántica de esclavos y el racismo estructural de la actualidad, señaló que una cantidad desproporcionada de personas afrodescendientes vivían en comunidades densamente pobladas; tenían un acceso desigual a alimentos, agua y viviendas seguras; y estaban hacinadas en prisiones. Asimismo, hizo un llamamiento a la solidaridad y aseveró que, para reconstruir para mejorar, era necesario desmantelar las estructuras racistas, reformar las instituciones racistas y combatir juntos el racismo que nos legó la esclavitud.

En el webinario participaron cuatro ponentes expertos: Lisa Coleman, Vicepresidenta Primera de Inclusión Global, Diversidad e Innovación Estratégica de la Universidad de Nueva York; Yoann Lopez, Gestor de Proyectos encargado de la Memoria, el Racismo y el Antisemitismo en el Ayuntamiento de Burdeos; María Elisa Velázquez, antropóloga mexicana y ex-Presidenta del Comité Científico Internacional del proyecto “La Ruta del Esclavo” de la UNESCO; y el artista de hip-hop y conferenciante canadiense Webster.

La Sra. Coleman explicó que la necesidad de mano de obra en el Nuevo Mundo fue lo que impulsó la trata transatlántica de esclavos, que condujo a la migración forzosa a las Américas de unos 17 millones de africanos. Personas con distintas habilidades fueron capturadas por sus conocimientos y enviadas a regiones concretas para trabajar de manera gratuita. El esfuerzo de los afroamericanos se siguió infravalorando incluso tras la emancipación de los Estados Unidos mediante la promulgación de los llamados Códigos Negros, que se usaron para contener y limitar el trabajo de la población negra después de la esclavitud. Siglos más tarde, estas disparidades siguen existiendo y han llevado a que las personas de origen africano e hispano trabajen de manera desproporcionada en el sector servicios y cobren salarios considerablemente inferiores a los de sus homólogos blancos, lo que ha provocado que la COVID-19 tenga un impacto diferencial en estas comunidades. Ligada a esto está la imagen global de las personas afrodescendientes, a las que, según explicó, se culpa y avergüenza por enfermar y se trata como delincuentes. Para concluir, la Sra. Coleman destacó la importancia que tienen los Objetivos de Desarrollo Sostenible y las alianzas entre la comunidad internacional y las comunidades negras de todo el mundo para subsanar las disparidades interseccionales y la realidad en torno a la COVID-19.

El Sr. Lopez habló sobre la función que tienen los alcaldes y los ayuntamientos en la promoción de la inclusión y sobre las políticas implementadas por el Ayuntamiento de Burdeos para acabar con la desigualdad y velar por que la trata transatlántica de esclavos no caiga en el olvido. Desde marzo de 1998, cuando miles de descendientes de africanos esclavizados fueron a Burdeos para celebrar el 150º aniversario de la abolición de la esclavitud, el Ayuntamiento de la ciudad ha designado un día de conmemoración, ha adoptado un plan de acción de memoria histórica y ha reconocido la magnitud de su papel en la trata transatlántica de esclavos. Burdeos fue uno de los mayores puertos franceses dedicados a la trata de esclavos; sin embargo, actualmente la ciudad lucha activamente contra el racismo, la discriminación y la marginación de las personas afrodescendientes. El Sr. Lopez explicó que Burdeos, que forma parte de la Coalición Internacional de Ciudades Inclusivas y Sostenibles (ICCAR) de la UNESCO, ofrece asistencia médica gratuita a todas las personas, incluidas las afrodescendientes. En ese sentido, indicó que su ayuntamiento era un buen ejemplo, ya que se había servido de la integración, la memoria inclusiva y la atención sanitaria universal para remediar las vulnerabilidades a las que pueden enfrentarse las comunidades negras en el contexto de la COVID-19.

Desde la Ciudad de México, la Sra. Velázquez hizo hincapié en las enormes disparidades, la explotación, la discriminación histórica y los estereotipos racistas que habían surgido a raíz de la trata transatlántica de esclavos. Señaló que el concepto de raza se introdujo para justificar la esclavitud de los africanos y añadió que, si bien la comunidad científica ha demostrado que la raza no tiene una base genética, muchas sociedades siguen utilizando esta noción para diferenciar a distintos grupos de personas. Una de las cosas que ha sobresalido durante la pandemia de COVID-19 es el vínculo que se establece constantemente entre raza y enfermedad. Si bien es difícil calcular cuántas personas afrodescendientes están contrayendo la COVID-19 y muriendo a causa de ella en América Latina y el Caribe, es evidente que muchas comunidades negras de países como el Brasil, Colombia y el Ecuador carecen de las infraestructuras sanitarias necesarias para atender a los enfermos. En 2019 México reconoció a los afrodescendientes en su Constitución federal y como categoría de su censo. Puesto que la COVID-19 llegó antes de que se completara el censo, resulta difícil obtener estadísticas basadas en la raza. Sin embargo, durante la pandemia los afromexicanos siguen sin tener acceso a atención médica y continúan siendo discriminados, por lo que la Sra. Velázquez hizo un llamamiento a la solidaridad para plantar cara a la COVID-19.

Webster se centró en la historia relativamente desconocida de la esclavitud en el Canadá. Muchos canadienses, por ejemplo, ignoran que el primer africano esclavizado llegó a Quebec en 1629 procedente de Madagascar. También explicó cómo las ideas racistas de la época de la esclavitud habían permeado en las normas sociales y todavía influyen en la medicina moderna. Ejemplo de ello es la creencia de que las personas negras sienten menos dolor, por lo que en el Canadá y los Estados Unidos a menudo no se les recetan suficientes analgésicos. También habló de un diagnóstico del siglo XIX según el cual el deseo de los esclavos de huir de la cautividad era una enfermedad mental llamada drapetomanía. Webster comentó que el racismo estructural tiene consecuencias reales sobre la salud y destacó que el distanciamiento físico es un privilegio que no todo el mundo puede permitirse. En la actualidad, no existen datos en el Canadá sobre los efectos que la COVID-19 tiene para las personas de color, pero los activistas que defienden la justicia social están luchando por que se recaben. Entretanto, Montreal se ha convertido en el epicentro de la pandemia en el Canadá. El barrio que más está sufriendo sus estragos es Montreal Norte, que también es el barrio más pobre y con mayor diversidad racial de todo el país. Webster explicó cómo se ha servido del hip-hop para contar la historia poco conocida de la esclavitud en el Canadá como una forma de democratizar los conocimientos. Para terminar, aseveró que las razas no crearon el racismo, sino que el racismo creó las razas.

Los ponentes coincidieron en que entender la trata transatlántica de esclavos era esencial para plantar cara a la pandemia de COVID-19 y destruir las barreras erigidas por el racismo. La Sra. Angela Melo, Directora de Políticas y Programas del Sector de Ciencias Sociales y Humanas de la UNESCO, se hizo eco de este deseo en su discurso de clausura, en el que mencionó los esfuerzos acometidos por la UNESCO con el fin de promover que se eduque acerca de la esclavitud y de combatir el legado racista de la esclavitud a través del proyecto “La Ruta del Esclavo”, su clase magistral contra el racismo y la red de alcaldes de la ICCAR, que cuenta actualmente con 500 miembros en todo el mundo decididos a lograr un desarrollo donde la discriminación no tenga cabida.

El 83 % de las personas que cumplimentaron una encuesta después del webinario señalaron que, gracias al debate, entendían mejor el legado racista que dejó la trata transatlántica de esclavos. Además, el 84 % respondió que después del webinario entendía mejor cómo la COVID-19 había agravado las desigualdades que sufren las personas afrodescendientes desde tiempos inmemoriales, y el 66 % afirmó que aplicaría lo que había aprendido en el debate a sus actividades laborales o formativas.

El webinario estuvo moderado por Brenden Varma, Director del programa de las Naciones Unidas Recordemos la Esclavitud.

 

María Elisa Velázquez GutiérrezMaría Elisa Velázquez Gutiérrez, ex-Presidenta del Comité Científico Internacional del proyecto “La Ruta del Esclavo”, Ciudad de México
Maher NasserMaher Nasser, Director de la División de Extensión del Departamento de Comunicación Global de las Naciones Unidas, Nueva York
Lisa Coleman,Lisa Coleman, Vicepresidenta Primera de Inclusión Global, Diversidad e Innovación Estratégica de la Universidad de Nueva York, Nueva York

 

Yoann LopezYoann Lopez, Gestor de Proyectos encargado de la Memoria, el Racismo y el Antisemitismo en el Ayuntamiento de Burdeos
Angela MeloAngela Melo, Directora de Políticas y Programas en el Sector de Ciencias Sociales y Humanas
WebsterWebster, artista hip-hop y conferenciante, Montreal

 

 


Una reunión informativa con la sociedad civil pone de manifiesto el estigma, la xenofobia, el discurso de odio y la discriminación racial relacionados con la COVID-19

 

 

Una reunión informativa con la sociedad civil pone de manifiesto la discriminación racial relacionada con la COVID-19 e insiste en la necesidad de combatir el legado racista de la esclavitud

 

18 de mayo de 2020 – Con motivo del Día Internacional de la Convivencia en Paz (16 de mayo), más de 300 personas se reunieron en un seminario web para debatir sobre las desigualdades sociales vinculadas con la pandemia de COVID-19. El evento virtual, titulado “Lucha contra el estigma, la xenofobia, el discurso de odio y la discriminación racial relacionados con la COVID-19”, fue organizado por el programa de las Naciones Unidas Recordemos la Esclavitud, en colaboración con la Dependencia de la Sociedad Civil del Departamento de Comunicación Global de las Naciones Unidas y el Programa de Divulgación sobre el Holocausto y las Naciones Unidas.

El debate puso de relieve la necesidad de instruir a la población acerca del racismo, uno de los legados de la trata transatlántica de esclavos, y la urgencia de afrontarlo juntos. Este fue el tema en torno al cual giraron el Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos y los eventos organizados por el programa a lo largo de 2020. Los oradores, entre los que figuraron representantes de las Naciones Unidas y la sociedad civil, trataron temas como la xenofobia, el discurso de odio, la discriminación racial y el antisemitismo.

Jeff Brez, el Jefe de la Dependencia de la Sociedad Civil, dio la bienvenida a los participantes y habló sobre el trabajo que ha hecho desde el inicio de la pandemia su oficina, que ha compartido historias sobre el modo en que la sociedad civil ha respondido a la COVID-19 y ha fomentado la acción colectiva. Tracey Petersen, Directora del Programa de Divulgación sobre el Holocausto y las Naciones Unidas y moderadora, inició el debate señalando que la pandemia ha agravado las desigualdades sociales y que la crisis de la COVID-19 trasciende el ámbito de la salud física, pues ha demostrado con una claridad devastadora las fallas que existen en la sociedad.

Dos de los ponentes hablaron del racismo desde el punto de vista de las comunidades afroamericanas. Janice Matthias, Directora Ejecutiva del National Council of Negro Women, afirmó que la enfermedad se había cobrado más víctimas afrodescendientes debido al racismo sistémico, que hace que la población esté estratificada. En este sentido, destacó que todos los seres humanos tienen derecho a la asistencia sanitaria. Jadayah Spencer, la Directora Ejecutiva del International Youth Leadership Institute, contó cómo prepara a los jóvenes negros para un mundo donde las desigualdades son cada vez mayores. A este respecto, hizo hincapié en que lo más importante ahora es crear espacios seguros, ya que nos adentramos en un futuro incierto, sobre todo para las personas más marginadas. Asimismo, señaló que solo una de cada cinco personas afrodescendientes tiene la posibilidad de teletrabajar.

Los ponentes analizaron además el papel que desempeñan las Naciones Unidas y la sociedad civil en la lucha contra el racismo, la xenofobia y el discurso de odio. Craig Mokhiber, Director de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Nueva York, explicó cómo ciertos mecanismos de la Organización pueden ayudar a obligar a los Gobiernos a rendir cuentas. Entre ellos mencionó la estrategia del Secretario General a nivel de todo el sistema para luchar contra el discurso de odio, los Relatores Especiales, los tratados y los exámenes periódicos universales. Además, señaló que la pandemia se está utilizando como excusa para reforzar las conductas abusivas contra las comunidades marginadas e insistió en que la solidaridad es la mejor vacuna contra el racismo. Simona Cruciana, Oficial de Asuntos Políticos de la Oficina sobre la Prevención del Genocidio y la Responsabilidad de Proteger de las Naciones Unidas, observó que el llamamiento realizado por el Secretario General el 8 de mayo para contrarrestar el tsunami de discursos de odio que había surgido en paralelo a la pandemia de COVID-19 revestía especial importancia.

Durante la videoconferencia se expusieron ejemplos de todos los rincones del planeta que dejaron patente la presencia universal del racismo. Akshaya Kumar, la Directora de Apoyo en Crisis de Human Rights Watch, contó incidentes ocurridos en distintos países y habló de la creciente oleada de comentarios antisemitas vinculados a la COVID-19. También trató el tema de la violencia contra la mujer e indicó que la pandemia ha duplicado la probabilidad de que las mujeres sufran violencia por razón del género. A ese respecto, instó a la sociedad civil a que ayude a establecer un plan de acción para combatir las desigualdades asociadas a la pandemia.

Debido al coronavirus, el personal médico y de enfermería que trabaja en primera línea para salvar vidas también ha sido estigmatizado en todas las partes del mundo. Franklin Shaffer, Presidente de CGFNS International, y Nico Gennaro Sciasci, Director de Programas en el International Centre on Nurse Migration, relataron que los cuidadores estaban sufriendo acoso y amenazas en las comunidades donde vivían. A algunos les habían pedido que se mudasen; a otros los habían desahuciado.

Se solicitó a Yizhong Yang, estudiante de la Universidad de Rutgers y pasante en la Dependencia de la Sociedad Civil, que sentase las bases para la reunión informativa. Con ese fin, habló sobre su primer encontronazo racista relacionado con la COVID-19: a principios de enero, alguien le dijo en el aeropuerto de Nueva York que volviera a su país con su virus porque llevaba mascarilla. Desde entonces, ha tenido constancia de que a una persona asiática la empujaron del andén del metro por llevar mascarilla y de otros incidentes fruto del racismo y la intolerancia. Andrea Chu, de Asian Americans Advancing Justice, también trató el tema del racismo que sufren personas asiáticas en todo el mundo. En ese sentido comentó que, en su opinión, la oleada de racismo desencadenada por la pandemia se debía a un miedo irracional y un miedo económico aún mayor.

En una encuesta que se realizó tras la reunión informativa, todos los participantes convinieron en que el debate los había ayudado a entender cómo se ha empleado la desinformación acerca de la COVID-19 para fomentar el racismo, los prejuicios y la estigmatización. Además, el 96 % de las personas encuestadas indicó que, gracias a la reunión informativa, se habían enterado de las medidas que se estaban adoptando para combatir los estigmas, el racismo y los prejuicios surgidos en el contexto de la pandemia. Además, el 69 % afirmó que aplicaría lo que había aprendido en la reunión a sus actividades laborales o formativas.

 

Franklin Shaffer, Presidente y Director Ejecutivo de CFGNS International
Craig Mokhiber, Director de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos
Andrea Chu, Organizadora Regional de Chicago y el Medio Oeste, Asian Americans Advancing Justice
Jadayah Spencer, Directora Ejecutiva del International Youth Leadership Institute
Jeffrey Brez, Jefe de la Sección de la Sociedad Civil y Actividades de Promoción del Departamento de Comunicación Global de las Naciones Unidas
Nico Gennaro Sciasci, Director de Programas en el International Center on Nurse Migration
Simona Cruciana, Oficial de Asuntos Políticos de la Oficina sobre la Prevención del Genocidio y la Responsabilidad de Proteger
Tracey Petersen, moderadora y Oficial de Información Pública del Programa de Divulgación sobre el Holocausto y las Naciones Unidas
Yizhong Yang, estudiante en la Universidad de Rutgers y pasante en la Dependencia de la Sociedad Civil