Manos contando efectivo.

Antecedentes

La gran contribución que pueden hacer las remesas al logro de los ODS es clara: antes de la crisis, la suma proyectada de dinero en remesas internacionales que se enviaría a los países en desarrollo entre 2015 y 2030 era de 6,5 billones de dólares.

Detrás de estas cifras, hay a menudo remesas individuales de 200 o 300 dólares que los migrantes envían a sus hogares de manera regular para que sus familias puedan comprar alimentos, pagar la vivienda y cubrir los gastos necesarios.

Hace menos de 20 años, las remesas no se contabilizaban y las contribuciones de los trabajadores migrantes permanecían sin ser reconocidas, excepto por sus familias. La comunidad para el desarrollo ha llegado a la conclusión de manera gradual de que las remesas son una herramienta potencialmente poderosa. Documentar la magnitud y el alcance de las remesas ha sido crítico para establecer este consenso.

El papel de las remesas en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, adoptada en septiembre de 2015, es un compromiso global para erradicar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible para 2030, asegurando que nadie se quede atrás. Sus 17 Objetivos específicos de Desarrollo Sostenible (ODS) abordan los principales desafíos a los que enfrenta el mundo hoy en día.

Concretamente, la meta 10.c del Objetivo 10 consiste en reducir, para 2030, a menos del tres por ciento los costes de transacción de las remesas de los migrantes y eliminar los corredores de remesas con costos superiores al cinco por ciento. Sin embargo, las remesas de los migrantes van más allá de este único objetivo, ya que contribuyen directa e indirectamente a varios de ellos, tal como se describe en el Informe sobre las remesas, las inversiones y los Objetivos de Desarrollo Sostenible del FIDA.

La mayoría de los migrantes realizan trabajos difíciles y a menudo peligrosos en el nivel más bajo de la economía internacional, para poder enviar ayuda a sus familiares que se encuentran en sus países de origen. Tienen sus propios objetivos como reducir la pobreza, mejorar la salud y la alimentación, la educación, mejorar la vivienda y el saneamiento, y una mayor resilencia a la hora de enfrentarse a la incertidumbre con la ayuda de los ahorros. Los trabajadores migrantes trabajan, por tanto, por un futuro más estable y sostenible, un objetivo que comparten con la comunidad internacional.

La contribución crucial de los trabajadores migrantes, a través de remesas e inversiones, ha sido reconocida también en el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, que se adoptó en diciembre de 2018. El Objetivo 20 del pacto exige acciones específicas para maximizar el impacto de las remesas, y toma el Día Internacional para que la comunidad global como herramienta para promover este objetivo..

Según estimaciones recientes, el 75 por ciento de los flujos de remesas se destina a satisfacer necesidades inmediatas y el otro 25 por ciento, más de 100 000 millones al año, a otros fines. Con mayores oportunidades y opciones de ahorro e inversión, las familias de los migrantes podrán canalizar las remesas hacia necesidades a largo plazo y disfrutar así de una vida mejor.

Dado que muchos trabajadores migrantes acabarán regresando a sus hogares, la asistencia para la formación de activos es un objetivo central de la política de desarrollo.

La proyección de 6,5 billones de dólares en remesas totales que recibirían las familias que viven en países en desarrollo durante el período de la Agenda 2030 representan una gran oportunidad. Las remesas cuentan especialmente en las pequeñas ciudades y pueblos rurales de los países en desarrollo. En 2018, casi cien países de ingresos bajos y medios, la mayoría con grandes poblaciones rurales, recibieron al menos 100 millones de dólares en remesas. Es aquí donde las remesas pueden ayudar a que la migración sea más una opción que una necesidad para las generaciones futuras.

Las remesas son fondos privados, transferidos a través de canales privados. Es obvio pero también importante reconocer los niveles crecientes de apoyo y respaldo del sector privado, que ha aumentado su apoyo a la agenda de remesas. Hay aspectos regulatorios y de política para aprovechar el poder de las remesas, y por lo tanto los gobiernos pueden aumentar sustancialmente su impacto positivo, particularmente en las zonas rurales más pobres y remotas. Y a través de más iniciativas coordinadas, las instituciones financieras internacionales pueden apoyar mejor el objetivo principal de mejorar el bienestar de los trabajadores migrantes y sus familias.

¿Sabías?

  • Las estimaciones indican que las remesas disminuirán en 109 mil millones de dólares como resultado de la pandemia.
  • Las remesas familiares tienen un impacto directo en la vida de 1 000 millones de personas, una de cada siete personas en la tierra. En conjunto, las remesas son equivalentes a casi tres cuartas partes de toda la asistencia oficial para el desarrollo y superan a la inversión extranjera directa.
  • En 2019, había aproximadamente 200 millones de migrantes trabajadores que brindan servicios esenciales a importantes sectores económicos en más de 40 países de altos ingresos y envían los recursos financieros necesarios para respaldar un estimado de 800 millones de familiares que viven en sus hogares en más de 125 países. Casi la mitad de esas familias viven en zonas rurales, donde las remesas "cuentan más".
  • Se desconoce el impacto total de esta pandemia. Sin embargo, las lecciones aprendidas de la reacción global a los eventos de 2008 y 2001 apuntan a una reducción dramática de más de 500 mil millones de dólares en las remesas enviadas a casa anualmente.
  • Por primera vez, ambos lados, emisores y beneficiarios de las remesas han sido impactados simultáneamente, probablemente empujando a millones de familias por debajo de las líneas de pobreza, lo que resulta en inseguridad alimentaria y otros desafíos en las ciudades pequeñas y los pueblos de los países en desarrollo.
  • Más allá de estos enormes números agregados, y sus consecuencias sociales, está el número más importante de todos: las remesas mensuales de 200 o 300 dólares, la medida financiera de afecto y compromiso que genera en promedio más del 60% de los ingresos del hogar y permite que decenas de millones de familias alcancen sus propios objetivos de desarrollo sostenibles individuales.