Dos niñas sonrientes y mirando a cámara hacen con sus manos un corazón.
Ghazal y Salam son buenas amigas; ambas suelen ir juntas al colegio en el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania,
Foto:© UNHCR/Shawkat Alharfoush

Hasta que todo el mundo esté a salvo

El Día Mundial de los Refugiados de 2026 llega en un momento en el que se pone a prueba la gran promesa de seguridad para todas las personas en todas las regiones del mundo. Setenta y cinco años después de la adopción de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, esa promesa sigue siendo uno de los compromisos más claros de la comunidad internacional: que las personas que se ven forzadas a huir no sean devueltas a una situación de peligro y que puedan vivir con dignidad mientras se encuentran desplazadas. Esta convención, nacida de entre las ruinas de la guerra, nunca se concibió para una sola región, una sola generación o un solo pueblo, sino para la humanidad en su conjunto.

Esa salvaguardia es hoy más necesaria que nunca. Más de 117 millones de personas se encuentran desplazadas por la fuerza en todo el mundo, según el Informe Semestral de Tendencias de ACNUR, entre ellas familias desarraigadas por la guerra en Sudán, la violencia en la República Democrática del Congo y las crisis prolongadas en Ucrania, Afganistán, la República Árabe Siria, Myanmar, entre otros. Cuando se niega protección a las personas que huyen del peligro, la inseguridad se agrava: las familias se ven empujadas a emprender rutas peligrosas, la infancia pierde años de aprendizaje, las mujeres y las niñas se enfrentan a mayores riesgos, y las comunidades de acogida se quedan sin el apoyo que necesitan. Proteger a los refugiados no es solo un acto de compasión, sino una condición para la estabilidad y la paz.

“Hasta que todo el mundo esté a salvo” es un llamamiento a mantener viva esa promesa. Insta a los gobiernos a defender sistemas de asilo justos y accesibles; a los donantes, a mantener el apoyo vital; a las comunidades, a acoger a quienes se ven obligados a huir; y a cada uno de nosotros, a defender el principio de que la seguridad nunca debe depender de la nacionalidad, la riqueza, la raza, la religión, el género, la opinión política o la situación migratoria. La protección solo se cumple cuando las personas desplazadas pueden vivir sin miedo, reconstruir sus vidas, contribuir a sus comunidades y, cuando las condiciones lo permitan, regresar a casa de forma voluntaria, segura y digna.

 

¿A quién se considera persona refugiada?

Cada minuto, veinticuatro personas dejan todo atrás para huir de la guerra, la persecución o el terror. Hay varios tipos de personas desplazadas por la fuerza pero todas tienen algo en común. Conoce las denominaciones de manera más específica.

Refugiados

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) define como refugiada a toda persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de su país. También se considera refugiada a quien, al carecer de nacionalidad y encontrarse fuera del país en el que antes residía habitualmente, no puede o no quiere regresar a él. 

Solicitantes de asilo

Solicitante de asilo es quien solicita el reconocimiento de la condición de refugiado y cuya solicitud todavía no ha sido evaluada en forma definitiva. Se calcula que alrededor de un millón de personas solicitan asilo de forma individual cada año.

Desplazados internos

Las personas desplazadas internas no han cruzado las fronteras de sus países para buscar la seguridad. A diferencia de los refugiados, su huida ocurre en su propio país. Si bien pueden haber huido por razones similares a las de los refugiados, los desplazados internos permanecen bajo la protección de su gobierno, incluso cuando el mismo gobierno es una de las causas de su huida. Como resultado, son de las personas más vulnerables del mundo.

Apátridas

Las personas apátridas no tienen una nacionalidad y pueden tener dificultades para acceder a derechos humanos básicos. Millones de personas alrededor del mundo se encuentran atrapadas en un limbo jurídico y no son consideradas como nacionales por ningún país, lo que afecta al disfrute de sus derechos más básicos.

Retornados

Las personas retornadas, o repatriadas, son aquellas que han sido refugiadas y regresan a sus países o regiones de origen tras un período en el exilio. Necesitan apoyo continuo y asistencia para su reintegración, a fin de poder reconstruir sus vidas en su lugar de origen.

 

Convención sobre el Estatuto de los refugiados de 1951 y protocolo de 1967

Los refugiados se encuentran entre las personas más vulnerables del mundo. La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su protocolo de 1967 constituyen los instrumentos legales únicos que amparan la protección internacional de los refugiados. Según sus provisiones, los refugiados merecen como mínimo los mismos estándares de tratamiento que el resto de extranjeros en un país y, en muchos casos, el mismo tratamiento que los nacionales.

La Convención de 1951, que define quien es un refugiado, contiene una serie de sus derechos y también pone de relieve sus obligaciones hacia el país de acogida. La piedra angular de la Convención es el principio de no devolución. De acuerdo con este principio, un refugiado no debe ser devuelto a un país donde se enfrenta a graves amenazas a su vida o su libertad. Esta protección no puede reclamarse si los refugiados están considerados un peligro razonable para la seguridad del país, si han sido condenados por un delito particularmente grave o se consideran un peligro para la comunidad.

Los derechos contenidos en la Convención de 1951 incluyen:

  • el derecho a no ser expulsado, excepto bajo ciertas condiciones estrictamente definidas;
  • el derecho a no ser castigado por entrada ilegal en el territorio de un Estado contratante;
  • el derecho al empleo remunerado;
  • el derecho a la vivienda;
  • el derecho a la educación pública;
  • el derecho a la asistencia pública;
  • el derecho a la libertad de religión;
  • el derecho al acceso a los tribunales;
  • el derecho a la libertad de circulación dentro del territorio, 
  • y el derecho a emitir documentos de identidad y de viaje.

Algunos derechos básicos, incluido el derecho a ser protegido contra la devolución, se aplican a todas las personas refugiadas. A medida que pasa el tiempo en el país de acogida, la persona refugiada adquiere otros derechos, en reconocimiento de que cuanto más prolongada sea su condición de refugiada, más derechos necesita.

 

¿Sabías que...?

  • A mediados de 2025, 117,3 millones de personas en todo el mundo seguían desplazadas por la fuerza debido a la persecución, los conflictos, la violencia, las violaciones de los derechos humanos o hechos que alteraban gravemente el orden público. Fuente: Informe Semestral de Tendencias
  • Los países de ingresos bajos y medios acogen al 71 % de los refugiados de todo el mundo y a otras personas que necesitan protección internacional, mientras que los países menos adelantados proporcionan asilo al 25 % del total. Fuente: ACNUR
  • A mediados de 2025, Sudán era el país con mayor número de desplazados del mundo, con 13,4 millones de refugiados sudaneses, solicitantes de asilo y desplazados internos. Fuente: Informe Semestral de Tendencias
  • Tres de cada cuatro refugiados o personas desplazadas por los conflictos viven en países expuestos a riesgos climáticos de nivel alto a extremo, lo que agrava los riesgos a los que se enfrentan las personas que ya se han visto obligadas a huir. Fuente: ACNUR

Vídeos

Juan dejo su natal Guatemala debido a la violencia y llegó a Honduras, donde se sintió bien acogido y encontró una nueva oportunidad. Ahora, se vuelca por devolver lo que ha recibido: humanidad y solidaridad. 

Conoce otras historias de personas refugiadas que vuelven a soñar, desde Honduras, Panamá y muchos otros países de acogida.  

A volunteer life-guard helps a young girl out of the sea after the boat she used along with her family crashed on a rock off the island’s coast.

A finales de junio de 2024, había 122,6 millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo. Entre ellas, 43,7 millones eran refugiados. Según un informe de ACNUR, las posibilidades de encontrar una solución rápida a su difícil situación han disminuido. En la década de 1990, un promedio de 1,5 millones de refugiados al año pudieron regresar a sus hogares; en esta última década, tan solo unas 385.000 personas.

 

 

 

Cuando estalla una guerra, se reaviva un conflicto latente o se desata una catástrofe, las personas se ven forzadas a abandonar sus hogares y pertenencias. La labor de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, es estar a su lado y asegurarse de que reciben la protección y asistencia vital que necesitan. Descubre cómo hace ACNUR su trabajo

Los Días Internacionales nos dan la oportunidad de sensibilizar al público en general sobre temas de gran interés, tales como los derechos humanos, el desarrollo sostenible o la salud. Al mismo tiempo, pretenden llamar la atención de los medios de comunicación y los Gobiernos para dar a conocer problemas sin resolver que precisan la puesta en marcha de medidas políticas concretas. Más información.