26 agosto 2025

Cuando piensas en el agua, quizás imagines ríos que desembocan en el mar o olas rompiendo en una costa tropical. Pero los silenciosos gigantes de nuestros sistemas de agua dulce —los lagos— contienen el 90 por ciento del agua dulce superficial del planeta. Son sistemas vitales para millones de personas, proporcionando agua potable, riego, alimentos y recreación. Albergan la biodiversidad, regulan el clima y protegen a las comunidades de inundaciones y sequías. Sin embargo, al igual que muchos ecosistemas de agua dulce, los lagos a menudo se pasan por alto en los debates globales sobre soluciones hídricas.

Desde los Grandes Lagos de África hasta los embalses montañosos de Asia, los lagos sustentan miles de millones de vidas. Almacenan agua, moderan la temperatura, sustentan la pesca y sustentan la agricultura. También son refugios de biodiversidad para innumerables especies.

Pero los ecosistemas lacustres son frágiles. Hoy en día, se ven sometidos a una presión cada vez mayor debido al cambio climático, la contaminación y el uso insostenible del suelo. Las tasas de evaporación aumentan con el aumento de las temperaturas globales. La escorrentía de nutrientes de la agricultura fomenta la proliferación de algas, convirtiendo aguas que antes eran cristalinas en zonas muertas carentes de oxígeno. La extracción de agua para granjas y ciudades reduce el tamaño de los lagos, mientras que las especies invasoras alteran el equilibrio ecológico.

Protegiendo el corazón de los sistemas de agua dulce

Un análisis reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reveló una cifra desoladora. Las masas de agua superficial, como los lagos, se están reduciendo o desapareciendo por completo en 364 cuencas de todo el mundo. La degradación de los lagos no solo representa una amenaza ambiental; también afecta a las comunidades que dependen de ellos para su supervivencia.

Indonesia lidera la lucha por la protección de los lagos. Desde que promovió la primera resolución de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre la Gestión Sostenible de los Lagos en 2022, el país ha contribuido a situar los lagos en el centro de las conversaciones mundiales sobre el agua, incluyendo la Conferencia del Agua de las Naciones Unidas de 2023 y el décimo Foro Mundial del Agua, en los que los lagos ocuparon un lugar destacado en la Declaración Ministerial.

Con la reciente adopción de la Estrategia para todo el sistema de las Naciones Unidas en materia de agua  y saneamiento, se crea el marco para una mayor cooperación. Pero ¿por qué esta urgencia? Porque los lagos están bajo asedio.

Glaciares, lagos y el ciclo hidrológico global

Para comprender el destino de los lagos, necesitamos analizar el ciclo hidrológico global: el hilo invisible que une glaciares, ríos, humedales, acuíferos y mares. Los glaciares, a menudo llamados "torres de agua del mundo", alimentan muchos de los lagos y ríos del planeta. Casi 1.900 millones de personas dependen de estas reservas congeladas para obtener agua potable, riego y energía hidroeléctrica.

Pero el cambio climático está derritiendo los glaciares a un ritmo sin precedentes. Reconociendo esto, 2025 marca el Año Internacional de la Preservación de los Glaciares de las Naciones Unidas. El año 2024 fue el año más cálido registrado, y solo en 2023, los glaciares perdieron más de 600 gigatoneladas de hielo, la mayor pérdida en cinco décadas. A medida que retroceden, un nuevo fenómeno está remodelando los paisajes montañosos: el crecimiento explosivo de los lagos glaciares. Estos lagos pueden ser tanto salvavidas como riesgos. Almacenan agua de deshielo, actuando como amortiguadores durante las sequías. Pero también plantean riesgos catastróficos a través de inundaciones repentinas de lagos glaciares, que pueden devastar valles enteros.

Inger Andersen, Secretaria General Adjunta de las Naciones Unidas y Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). PNUMA/Natasha Sweeney

La brecha del conocimiento

A pesar de su importancia, los lagos siguen estando entre las masas de agua menos monitoreadas del planeta. A diferencia de los ríos, que suelen contar con estaciones de medición establecidas, los lagos están poco estudiados, especialmente en los países de ingresos bajos y medios.

El PNUMA trabaja para cambiar esta situación. Mediante herramientas e iniciativas como el Explorador de Ecosistemas de Agua Dulce, el portal de lagos del PNUMA, el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas y los marcos de gestión integrada de los recursos hídricos, se están realizando esfuerzos para subsanar la falta de datos y mejorar las políticas, los planes y los enfoques. Pero necesitamos ampliar la escala, y hacerlo con alacridad.

El PNUMA lanzó una iniciativa transfronteriza histórica en la cuenca del lago Tanganica, que abarca Burundi, la República Democrática del Congo, Tanzania y Zambia para proteger la biodiversidad, restaurar humedales críticos y paisajes degradados, apoyar la gestión sostenible de la pesca y mejorar la seguridad hídrica. Rehabilitará 1.700 hectáreas de ecosistemas y promoverá la gobernanza en toda la cuenca mediante la participación comunitaria y el monitoreo a nivel de cuenca, todo ello respaldado por el compromiso del PNUMA con la gestión integrada de los recursos hídricos.

Por qué es importante para todos nosotros

Los lagos pueden parecer remotos, pero su salud determina la nuestra. Son partes esenciales del ciclo hidrológico global, un tema que se debatirá en el séptimo período de sesiones de la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se celebrará en diciembre de 2025. Al igual que otros ecosistemas de agua dulce, los lagos son importantes amortiguadores contra la sequía, motores de las economías locales y cunas de la biodiversidad. También son centinelas que nos advierten de los impactos cada vez más graves de la crisis climática.

Proteger los ecosistemas de agua dulce, como los lagos, no es opcional. Es fundamental para la biodiversidad, el agua, la energía y la seguridad alimentaria, y ofrece resiliencia climática.

Los Estados Miembros, guiados por el liderazgo de Indonesia, deben adoptar un enfoque de gestión integrada de los recursos hídricos para mejorar la protección y la restauración de los lagos. Una mayor inversión en infraestructura, datos y soluciones innovadoras es crucial para alcanzar las metas del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 —agua limpia y saneamiento para todos— y garantizar la sostenibilidad a largo plazo de las necesidades humanas y ecosistémicas.

Ahora, el reto es global: salvaguardar estas joyas azules. No solo por su belleza, sino por los miles de millones de personas que dependen de ellas. Porque cuando los lagos prosperan, la vida fluye por doquier.

 

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