27 junio 2013

Cuando los Jefes de Estado y de Gobierno nos reunimos en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York el 8 de septiembre de 2000 reflexionamos sobre las numerosas resoluciones y declaraciones hechas anteriormente a nivel internacional, continental y regional. Entonces nos dimos cuenta -y ahora ya lo sabemos- que casi todas ellas se centraban en los ahora célebres objetivos de desarrollo del Milenio (ODM), que constituyeron el meollo de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. En el transcurso de la Cumbre acordamos que "no escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema". Asimismo nos comprometimos a "hacer realidad para todos ellos el derecho al desarrollo y a poner a toda la especie humana al abrigo de la necesidad".


La Declaración del Milenio establece dentro de un solo marco las principales cuestiones políticas que exigen la intervención de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Propone un camino para movilizar recursos y contempla medidas concretas para evaluar los resultados de los Estados Miembros de las Naciones Unidas proponiendo una serie de objetivos relacionados entre sí en materia de paz, desarrollo, gobernanza, seguridad humana y derechos humanos. Los objetivos de desarrollo del Milenio abarcan todos los aspectos que caracterizan el desarrollo, y en particular los siguientes:

  • el desarrollo económico es parte integrante del desarrollo humano;
  • la paz y la estabilidad son requisitos necesarios;
  • la buena gobernanza es esencial para el desarrollo humano;
  • los derechos humanos, la igualdad y la equidad son requisitos fundamentales para el desarrollo humano;
  • los objetivos de desarrollo del Milenio representan el mayor desafío al que se enfrenta la humanidad para su desarrollo.

Recuerdo perfectamente que hace siete años Namibia asumió un papel de liderazgo a la hora de formular y coordinar el compromiso colectivo de los dirigentes mundiales recogidos en la histórica Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, que constituye uno de los indicadores más ilustrativos de lo mucho que ha progresado nuestro país desde ese entonces.


Durante decenios, los Miembros de la familia de las Naciones Unidas habían sido fieles amigos y aliados de nuestro pueblo hasta que alcanzamos nuestra libertad e independencia. Lo que hicimos a cambio de ello fue una pequeña muestra de nuestra gratitud a cada uno de ellos. Lo que ahora debemos hacer es esforzarnos para lograr una sólida alianza a favor de la paz mundial, la seguridad humana y el desarrollo sostenible. Y ése es el objetivo de la Declaración del Milenio, sus metas y objetivos.


Namibia se siente orgullosa de haber servido a la comunidad internacional cuando asumimos la Presidencia del quincuagésimo período de sesiones de la Asamblea General, a través del preclaro liderazgo del camarada Dr. Theo-Ben Gurirab. Por mi parte, me siento especialmente orgulloso de haber copresidido, junto con la Presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, la Cumbre del Milenio, en la que se aprobó esta histórica Declaración.
Los desafíos futuros. Al igual que todas las buenas ideas de ámbito mundial, la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio plantea numerosos desafíos. A pesar de que se establecieron objetivos específicos, cuantificables, asequibles, realistas y de duración determinada en el marco de los esfuerzos internacionales para promover el desarrollo humano, el seguimiento de los objetivos de desarrollo del Milenio plantea un serio reto, en particular para los países en desarrollo.


A nivel nacional, el desafío consiste en involucrar a los dirigentes políticos y a los responsables de la adopción de decisiones, así como en movilizar a la sociedad civil, las comunidades, el público en general y los medios de comunicación. Todos los interesados deben colaborar estrechamente para hacer que los objetivos de desarrollo del Milenio a nivel nacional sean acordes con las circunstancias concretas de cada país. Los planes de desarrollo nacional a medio plazo de la mayoría de los países se basan en nuestras visiones a largo plazo. Por lo general, este hecho plantea un grave problema debido a la falta de vínculos entre las políticas nacionales, sectoriales y regionales definidas en los planes nacionales de desarrollo y los planes sectoriales estratégicos y operativos.


Asimismo, la ausencia de una planificación integrada para reducir al mínimo el derroche de unos recursos tan escasos es otro problema que dificulta la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio. El principal desafío es la movilización de los recursos. De acuerdo con el objetivo 8 -crear una alianza mundial para el desarrollo- los países desarrollados deben prestar asistencia a los países en desarrollo para ayudarles a alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio. Lamentablemente, los países desarrollados no han cumplido su compromiso. Incluso en los casos en los que se dispone de recursos financieros, los países en desarrollo se enfrentan a otro problema, a saber, la falta de recursos humanos y capacidades para formular los planes correctos y para ejecutar los programas y proyectos y realizar el seguimiento de los mismos.


Esta carencia se ve perpetuada por la pandemia del VIH/SIDA, que afecta en particular a los países del África subsahariana. Esta pandemia no sólo socava la mayoría de nuestra labor a favor del desarrollo, sino que también erosiona los recursos humanos que necesitamos para desarrollarnos, en particular a los miembros jóvenes y productivos de nuestras sociedades. A nivel internacional nos enfrentamos a condiciones económicas desfavorables, así como a guerras y conflictos. Pero a pesar de todo ello me siento optimista y creo que, con mayor compromiso y dedicación, saldremos victoriosos y alcanzaremos la mayoría de los objetivos de desarrollo del Milenio, si no todos, en 2015.

 

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