27 junio 2013

La Segunda Comisión continuó abordando los tremendos dilemas que plantean la desigualdad económica, la pobreza y la degradación ambiental. Numerosos países en desarrollo expresaron su frustración por los escasos progresos realizados en la Ronda de Doha de negociaciones multilaterales de la Organización Mundial del Comercio (OMT), cuyo objetivo era fomentar el crecimiento económico mediante la reducción de las barreras comerciales en todo el mundo. Según se informó, las negociaciones se rompieron debido a que los países desarrollados no podían aceptar el desmantelamiento de sus subsidios agrícolas. Pascual Lamy, Secretario General de la OMC, explicó a la Comisión que era necesario un "poderoso impulso político" por parte de Europa y América del Norte a fin de evitar el fracaso de la Ronda de Doha, lo que mejoraría el acceso al mercado de los bienes producidos en los países en desarrollo al reducir el proteccionismo agrícola. La Comisión aprobó una resolución en la que hacía un llamamiento a los países desarrollados para que demostraran flexibilidad y voluntad política a fin de reanudar las conversaciones. Asimismo, conoció el informe del Secretario General sobre el comercio y el desarrollo, en el que se ponía de relieve que el comercio entre los países del sur seguía creciendo, y que el 42% de las exportaciones de los países en desarrollo iban destinadas a otras naciones en desarrollo. José Antonio Ocampo, Secretario General Adjunto de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, manifestó que las más de 40 resoluciones aprobadas por la Segunda Comisión constituían una notable contribución a la erradicación de la pobreza y al progreso de los objetivos de desarrollo del Milenio. EL CAMBIO CLIMÁTICO SE CONSIDERA UN FENÓMENO CADA VEZ MÁS PELIGROSO
Pero sigue sin haber consenso En el año 2006, las chimeneas de las fábricas y los tubos de escape de los automóviles arrojaron a la atmósfera una cantidad de dióxido de carbono mayor que en ningún otro año de la historia. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático indicó que estas emisiones son las causantes del efecto invernadero y predijo que la temperatura media del planeta aumentará entre 1,4 y 5,8 grados Celsius para 2100, lo que provocará el aumento del nivel de los mares a medida que se derritan los casquetes polares.
Aunque el problema del calentamiento de la tierra es objeto de una cobertura cada vez mayor por parte de los medios de comunicación y se incorpora a las políticas generales de muchos países, los delegados de la Comisión no lograron consensuar una resolución que reiterase el apoyo a los esfuerzos de las Naciones Unidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. No obstante, en una reunión celebrada en Nairobi (Kenya), se dieron pasos importantes para garantizar que los países africanos puedan beneficiarse de los esfuerzos encaminados a introducir tecnologías limpias y que los países en desarrollo se adapten al cambio climático.
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, fruto de la Cumbre para la Tierra de 1992 celebrada en Río de Janeiro (Brasil), entró en vigor en 1994. Unos 189 países han ratificado la Convención, cuyo objetivo es evitar el calentamiento de la tierra mediante la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la Convención hace recaer la mayor parte de la carga sobre los países industrializados, dado que son los principales emisores de gases de efecto invernadero. El Protocolo de Kyoto, que está basado en la citada Convención y que establece objetivos específicos y jurídicamente vinculantes para los países industrializados, contempla, para el período 2008-2012, una reducción total de al menos un 5% con respecto a los niveles de emisión de gases de efecto invernadero de 1990. El Protocolo, creado en 1997, entró en vigor en febrero de 2005, tras su ratificación por parte de la Federación de Rusia.
El texto sobre la "Protección del clima mundial para las generaciones presentes y futuras" pretendía reflejar la preocupación internacional por el calentamiento de la tierra, según explicó Sufaya Ebrahim Zia, de la Misión Permanente de Sudáfrica ante las Naciones Unidas, cuya delegación presentó la resolución en nombre del Grupo de 77 países en desarrollo. Citó los diversos esfuerzos realizados por los organismos de las Naciones Unidas para responder al cambio climático, como el Protocolo de Kyoto y sus mecanismos flexibles. Entre estos últimos cabe mencionar el mecanismo para un desarrollo limpio (MDL), según el cual un país industrializado puede obtener "créditos de emisión de carbono" para la reducción de sus propias obligaciones, contraídas en virtud del Protocolo, invirtiendo en proyectos destinados a reducir las emisiones de carbono en los países en desarrollo. Un ejemplo es el Ayuntamiento de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), que instaló calentadores solares de agua y farolas eficientes, además de aislar los tejados de 2.300 viviendas de bajo costo. Los tejados aislados reducen la cantidad de polvo en el interior y mejoran la calidad del aire, pues disminuye la necesidad de utilizar estufas de parafina (keroseno). El proyecto incrementa la eficiencia energética, reduce las emisiones de carbono y mejora la salud de los residentes. Además, permite crear empleo para los trabajadores locales, que se encargan de instalar y realizar el mantenimiento de las farolas, los tejados y los calentadores solares de agua de fabricación local. Los primeros 10.000 créditos de carbono generados por los proyectos se vendieron al Reino Unido en 2005 por 15 euros (unos 22,50 dólares) cada uno.
Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, indicó que se había producido un "crecimiento explosivo" del MDL y habrá más de 1.000 proyectos pendientes de aprobación que supondrán una inversión estimada en 75.000 millones de dólares en los países en desarrollo. En el Marco de Nairobi-- una iniciativa presentada por el ex Secretario General Kofi Annan a la 12ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en noviembre de 2006 --los países africanos obtendrían ayuda para desarrollar sus proyectos de MDL. Según el Sr. de Boer, la reunión fue un "gran éxito", puesto que contribuyó a aumentar la confianza de los países en desarrollo en los esfuerzos de las Naciones Unidas para mitigar los efectos del cambio climático.
También fue un éxito el "fondo de adaptación", que proporcionará financiación para proyectos tales como la construcción de muros que protejan las ciudades costeras del aumento del nivel de los mares, o la rehabilitación de las zonas pantanosas para proteger las zonas costeras de las tormentas, a medida que los países tengan que enfrentarse a los efectos del cambio climático. Este fondo resulta particularmente interesante porque no depende de los donantes, sino que se autofinancia a través de una tasa sobre los proyectos de MDL. Pese a algunos desarrollos positivos, el debate de la Comisión sobre la resolución se rompió debido a que los países no se pusieron de acuerdo en un lenguaje común. La Unión Europea, representada por Finlandia, solicitó una votación para después abstenerse en ella. Para la Sra. Zia, fue una decepción. "Hasta el último momento, trabajamos duramente para conseguir redactar un documento consensuado."
En una declaración enviada a Crónica ONU por la Misión Permanente de Finlandia, la Unión Europea manifestaba que la resolución "no era una respuesta adecuada de la Asamblea General a la seria amenaza que plantea el cambio climático, ni reflejaba las actuaciones que todos debemos llevar a cabo para resolver este problema". Era "un paso atrás" después de los logros alcanzados en la Conferencia de noviembre de 2006. La declaración decía, asimismo, que la Unión Europea deseaba resaltar la importancia de establecer un proceso orientado hacia el futuro para combatir el cambio climático, lo que resultaba imposible en el contexto de la resolución. No obstante, la Unión Europea subrayaba la urgencia del problema y el papel central de las Naciones Unidas, afirmando que "el cambio climático amenaza la paz, el desarrollo y la prosperidad económica, no ya en el futuro, sino ahora mismo. Las Naciones Unidas deben situarse en el centro de nuestros esfuerzos encaminados a combatir el cambio climático".
Para el Sr. de Boer, la falta de consenso en la Comisión es un reflejo del "creciente nerviosismo de la comunidad internacional ante la incertidumbre sobre la evolución del cambio climático". Señaló que pronto deberá comenzar el debate sobre el Protocolo de Kyoto después del 2012, teniendo en cuenta que las negociaciones y ratificaciones pueden tardar varios años. La clave del éxito del Protocolo reside en asegurar a los países industrializados que pueden cumplir sus obligaciones de una forma económica, afirmó el Sr. de Boer, y en garantizar un nuevo marco que contribuya a la erradicación de la pobreza y ayude a "crear economías limpias" en los países en desarrollo. Reclamó el liderazgo de los Jefes de Estado, así como la continuación de los esfuerzos de las Naciones Unidas. "Espero que el nuevo Secretario General dé la máxima prioridad al calentamiento de la tierra."

 

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