27 junio 2013

Durante la celebración del sexagésimo primer período de sesiones de la Asamblea General, la Quinta Comisión aseguró que las Naciones Unidas seguirían funcionando en el bienio 2007-2009 y que sus actividades contarían con la financiación necesaria, determinando la contribución que aporta cada uno de los Estados Miembros al presupuesto ordinario y al de mantenimiento de la paz de la Organización. Después de dos meses de complicadas negociaciones, los delegados decidieron mantener el mismo barómetro de evaluación que el empleado en el año 2000, siendo la contribución de Japón la que registró el cambio más significativo, dado que se redujo del 19,4% al 16,6% del presupuesto total, lo que refleja el descenso de sus ingresos nacionales brutos. No obstante, el Japón sigue siendo el segundo país que más contribuye al presupuesto de las Naciones Unidas después de los Estados Unidos (22%), seguido de Alemania (8,57%). El crecimiento económico de China quedó patente con un incremento del 2,05% al 2,66%, mientras que 50 países, entre los que cabe mencionar el Afganistán, Malawi y Zambia, aportan la cantidad más baja, que representa un 0,001%. Para el bienio 2006-2007, el presupuesto ordinario ascendió a un total de 4.100 millones de dólares y el presupuesto para el mantenimiento de la paz se situó en 5.100 millones de dólares. La Comisión también realizó importantes avances en los asuntos relativos a la reforma de las Naciones Unidas mediante la aprobación de la cobertura financiera para diversas actividades, por ejemplo, para una revisión exhaustiva de la gobernanza y la supervisión en el seno de las Naciones Unidas, sus agencias especializadas y sus fondos y programas. QUE COMIENCE LA RENOVACIÓN
El Plan Maestro de Mejoras de las Naciones Unidas listo para ponerse en marcha
Lejos de la sala dorada del Consejo de Seguridad y de la tribuna de mármol verde del salón principal de la Asamblea General, los visitantes que acuden a las visitas guiadas de la sede de las Naciones Unidas en Nueva York son testigos del deterioro de los edificios de la Secretaría de las Naciones Unidas. Máquinas que emiten grandes cantidades de vapor a través de enormes conductos conectadas a cuadros de mando con los manómetros analógicos originales, que datan de principios de los años cincuenta. Aunque estos edificios constituyeron una auténtica revolución arquitectónica cuando se construyeron, actualmente no cumplen con la normativa de seguridad e incendios, ni tampoco con los parámetros modernos de seguridad y sostenibilidad.
En el mes de diciembre de 2006, la Quinta Comisión aprobó el presupuesto para el Plan Maestro de Mejoras de las Naciones Unidas, que permitirá una importante renovación del complejo de edificios de la sede de la Organización. El simbólico edificio rectangular, que se ha convertido en un emblema para los ciudadanos del mundo entero y que ha recibido más de 38 millones de visitantes hasta la fecha, se someterá a una renovación durante los próximos siete años, con un costo total previsto de 1.880 millones de dólares, para hacerlo más seguro y eficiente desde un punto de vista energético. En la construcción del complejo, que tuvo lugar entre 1949 y 1952, "se combinaron la excelencia tecnológica y los mejores materiales" y "por ese motivo ha durado tanto tiempo", explicó Werner Schmidt, portavoz del Plan Maestro de Mejoras y guía de visitantes. En la renovación se mantendrán los elementos estructurales del edificio, construidos en acero revestido de cemento, una técnica que apenas se utiliza actualmente. "La oficina de mantenimiento ha realizado un trabajo excepcional para mantener el edificio en condiciones -aseguró-, ya que la mayor parte de piezas de repuesto han sido fabricadas en los talleres del edificio, porque están descatalogadas. Las máquinas y las tuberías se fabricaron con una vida útil inicial de 25 años, y van a ser sustituidas 30 años después de ese periodo."
"Dado que, inicialmente, se utilizó amianto en todo el edificio para aislar suelos, techos y tuberías, un incendio o exposición obligaría probablemente a la evacuación de los edificios colindantes" -explicó el Sr. Schmidt-. "Por este motivo, los trabajos de renovación deberán efectuarse con sumo cuidado para evitar que el amianto no escape a la atmósfera. Igualmente, para que el edificio sea más seguro en el caso de un ataque terrorista, un aspecto no tenido en cuenta por los arquitectos originales, las columnas de la parte baja del edificio (los tres pisos subterráneos) se reforzarán para resistir la explosión de una bomba."
Actualmente se consumen grandes cantidades de combustible para calentar o refrigerar el edificio. Su fachada de vidrio, fabricada con cristal de 6 mm de grosor de una sola capa, será sustituida por ventanas de doble panel, que permitirán incrementar la eficiencia energética del edificio en un 30%. Asimismo, se incorporarán otras opciones ecológicas, como paneles solares para la iluminación de las banderas y el accionamiento de la fuente exterior, la instalación de WC con bajo consumo de agua y una reducción de los residuos mediante el compostaje de la basura orgánica de la cafetería. "En un proyecto de tan amplio alcance como el Plan Maestro de Mejoras, la sostenibilidad debe ser sin lugar a dudas un factor importante", explicó Thomas Stahli, de la Misión Permanente de Suiza ante las Naciones Unidas. Anticipando un debate previsible en las primeras fases de la negociación, el Sr. Stahli dejó claro que su delegación estaba interesada en la sostenibilidad medioambiental del proyecto, aspecto que fue adoptado por consenso. "El proyecto debería ser 'pionero' también en lo que respecta a la sostenibilidad. Es un mensaje positivo el hecho de que los Estados miembros estuvieran de acuerdo en adoptar medidas sostenibles sin reservas", afirmó.
Una representante del "Grupo de los 77" países en vías de desarrollo y China explicó a Crónica ONU que la contratación de los trabajos de renovación debería tener en cuenta la naturaleza internacional de la Organización. La representante expuso que el edificio original había sido diseñado por un equipo internacional de arquitectos, entre ellos los célebres arquitectos brasileño y francés Oscar Niemeyer y Le Corbusier, y que el proyecto de renovación debería seguir esa tradición. Propuso animar especialmente a empresas de países en vías de desarrollo para el abastecimiento de los servicios y materiales necesarios.
Brian Streb, responsable de la contratación de las obras del Plan Maestro de Mejoras, aseguró que se haría todo lo posible por seguir el mandato de la Asamblea General de crear oportunidades para las naciones en vías de desarrollo y los países en transición, con el fin de que pudieran participar en el proceso de contratación. "Uno de los criterios para la selección de la empresa que dirigirá los trabajos de renovación será su capacidad de incorporar servicios y proveedores de países en vías de desarrollo -aseguró-. Las empresas de arquitectura y construcción que participen en los trabajos de renovación deberán ser multinacionales y contar con personal que ofrezca una amplia representación geográfica. Se espera que gran parte de los materiales de construcción procedan de países en vías de desarrollo, fundamentalmente por su costo más bajo; por ejemplo, el vidrio para la fachada podría proceder de China y la estructura de refuerzo de acero de la India."
Unos 1.000 funcionarios de las Naciones Unidas serán reubicados en oficinas de alquiler situadas en las proximidades de la sede de la Organización cuando comiencen los trabajos de renovación en bloques de 10 plantas en el edificio de 39 plantas. Se construirá una estructura temporal de unos 9.300 metros cuadrados en la zona ajardinada situada en la parte norte de la sede, donde se habilitarán salas de reuniones y de conferencias mientras se desarrollan los trabajos de renovación. Construido originalmente para dar cabida a 700 reuniones de 70 Estados miembros, actualmente en el complejo se celebran más de 8.000 reuniones de 192 delegaciones y funciona al máximo de su capacidad, e incluso por encima, los doce meses del año, sin apenas períodos de inactividad.
* Un limpiador de ventanas limpia la fachada del edificio de la Secretaría de las Naciones Unidas, con el salón principal de la Asamblea General al fondo. Los edificios de la sede de las Naciones Unidas se someterán a su primera renovación importante desde su construcción a principios de los años cincuenta.
FOTO ONU

 

La Crónica ONU  no constituye un registro oficial. Tiene el privilegio de acoger a los altos funcionarios de las Naciones Unidas, así como a distinguidos colaboradores de fuera del sistema de las Naciones Unidas cuyas opiniones no son necesariamente las de las Naciones Unidas. Del mismo modo, las fronteras y los nombres que se muestran y las designaciones utilizadas en los mapas o en los artículos no implican necesariamente un apoyo o una aceptación por parte de las Naciones Unidas.