La importancia de la fraternidad
La fraternidad humana para la paz y la cooperación se fundamenta en un reconocimiento sencillo: las personas de todas las religiones y creencias realizan una contribución valiosa y duradera a la humanidad. El diálogo entre las comunidades religiosas y las diferentes creencias puede profundizar la comprensión y destacar los valores que compartimos. Promover el conocimiento de las diferentes culturas, religiones y creencias contribuye a fomentar la tolerancia, arraigada en el respeto, la inclusión y la aceptación de la diversidad, incluida la libre expresión de la identidad religiosa.
La educación, especialmente en el ámbito escolar, desempeña un papel vital en el fomento de estos principios y en la prevención de la discriminación por motivos de religión o creencias. La tolerancia, el respeto mutuo y la convivencia pacífica en la diversidad son esenciales para la fraternidad humana y la armonía social, por lo que el diálogo interreligioso e intercultural es fundamental en todos los niveles: global, regional, nacional y local.
Diálogo frente a división, tema de este año 2026
El 4 de febrero, Día Internacional de la Fraternidad Humana, nos recuerda que pertenecemos a una sola familia humana diversa en cultura y creencias, igual en dignidad y más fuerte cuando elegimos el respeto en lugar de la desconfianza. En un momento de crecientes tensiones y polarización, la fraternidad humana no es solo un ideal; es un compromiso práctico para vivir juntos en paz y proteger los derechos y la dignidad de cada persona.
El tema de este año nos invita a todos a priorizar el diálogo sobre la división. Dialogar no significa que debamos estar de acuerdo en todo. Significa escuchar, hablar con responsabilidad y reconocer la humanidad del otro, especialmente cuando sentimos miedo, enfado o incertidumbre.
También significa rechazar la discriminación, el racismo, la xenofobia y el discurso de odio, y crear espacios, tanto en línea como fuera de ella, donde las diferencias puedan debatirse sin que se conviertan en fuente de daño.
Todos debemos recordar que la fraternidad humana comienza en la vida cotidiana: en cómo tratamos a nuestros vecinos, compañeros de clase, colegas y desconocidos; en cómo compartimos información; y en cómo reaccionamos cuando alguien es discriminado por su identidad o creencias. Cada uno de nosotros puede contribuir a construir comunidades más fuertes e inclusivas desafiando los estereotipos, defendiendo la dignidad y la inclusión, aprendiendo sobre otras culturas y tradiciones religiosas, y apoyando las iniciativas locales que unen a las personas. Las pequeñas decisiones que tomamos a diario pueden fortalecer los lazos que permiten que las sociedades se mantengan pacíficas y resilientes.
Momentos clave y logros
Tras la Segunda Guerra Mundial, se fundaron las Naciones Unidas para evitar que las generaciones futuras sufrieran los horrores de los conflictos y para fortalecer la cooperación internacional en la solución de los desafíos mundiales. Un elemento central de esta misión es la promoción y protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales para todos, sin discriminación, y la construcción de la paz mediante la responsabilidad compartida y la acción colectiva.
En 1999, este compromiso se reafirmó con la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, que proporciona un marco universal para fomentar la paz y la no violencia en beneficio de las generaciones presentes y futuras. Basada en el principio reflejado en la Constitución de la UNESCO - que la paz debe construirse en la mente de las personas-, la Cultura de Paz reconoce que la paz no es simplemente la ausencia de guerra, sino un proceso continuo fundamentado en el diálogo, la participación y la cooperación.
En este contexto, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha destacado la importancia del entendimiento mutuo y el diálogo interreligioso, incluyendo el establecimiento de la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional en 2010 para fortalecer la armonía, la cooperación y la coexistencia pacífica entre personas de todas las creencias. En muchas tradiciones religiosas existe un llamado común a la solidaridad, la compasión y el respeto por nuestra humanidad compartida; sin embargo, persisten los conflictos, la intolerancia, el desplazamiento y la propagación del odio. En reconocimiento del poder de la fraternidad para contrarrestar la división y promover la paz, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 4 de febrero como el Día Internacional de la Fraternidad Humana, reafirmando un compromiso global con la unidad, el diálogo y la coexistencia pacífica.
Juntos podemos allanar el camino hacia un mundo más pacífico, integrador y justo para todas las personas".
António Guterres, Secretario General de la ONU
¿Qué es la cultura de paz?
Una cultura de paz es un conjunto de valores, actitudes, tradiciones, comportamientos y estilos de vida basados en:
- El respeto a la vida, el fin de la violencia y la promoción y la práctica de la no violencia por medio de la educación, el diálogo y la cooperación.
- El respeto pleno de los principios de soberanía, integridad territorial e independencia política de los Estados y de no injerencia en los asuntos que son esencialmente jurisdicción interna de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
- El respeto pleno y la promoción de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
- El compromiso con el arreglo pacífico de los conflictos.
- Los esfuerzos para satisfacer las necesidades de desarrollo y protección del medio ambiente de las generaciones presente y futuras.
- El respeto y la promoción del derecho al desarrollo.
- El respeto y el fomento de la igualdad de derechos y oportunidades de mujeres y hombres.
- El respeto y el fomento del derecho de todas las personas a la libertad de expresión, opinión e información.
- La adhesión a los principios de libertad, justicia, democracia, tolerancia, solidaridad, cooperación, pluralismo, diversidad cultural, diálogo y entendimiento a todos los niveles de la sociedad y entre las naciones; y animados por un entorno nacional e internacional que favorezca a la paz.
Fuente: A/RES/53/243.



