
Maqueta de la Plaza Registán
En el pasado, la Plaza Registán funcionaba como el centro de la antigua ciudad de Samarcanda durante la dinastía timúrida, ubicada en la actual Uzbekistán. En persa, "Registán" significa desierto o lugar arenoso. La plaza es importante porque exhibe tradiciones culturales y es un ejemplo de la arquitectura y el desarrollo urbano de Uzbekistán. Las personas solían reunirse en esta plaza pública para escuchar las proclamaciones reales que se anunciaban a través de enormes tubos de cobre llamados dzharchis. Además, está rodeada por tres madrasas (escuelas islámicas) que lucen una arquitectura islámica distintiva.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) añadió la Plaza de Registán de Samarcanda a la Lista de Patrimonio de la Humanidad en 2001. La plaza, construida hace 600 años, tuvo un papel importante en el desarrollo de la arquitectura islámica en la región, desde el Mediterráneo hasta el subcontinente indio.
El Gobierno de la República de Uzbekistán presentó el obsequio a las Naciones Unidas el 19 de septiembre de 2017. La Secretaria General Adjunta de Gestión, Jan Beagle, y el Presidente de Uzbekistán, Shakvat Mirziyoyev, estuvieron presentes en la ceremonia.