
Mensaje del Secretario General para 2026
Este día nos recuerda las devastadoras consecuencias de los ensayos nucleares, lecciones que la humanidad ha aprendido a través de experiencias dolorosas.
Es un momento para recordar a las víctimas y a los supervivientes de los ensayos nucleares, explosiones que les devastaron la vida y las tierras y a sus descendientes.
Su sufrimiento no constituye un suceso histórico, sino una advertencia.
En este momento de tensión geopolítica, división y desconfianza, es más importante que nunca que prestemos atención a esa advertencia.
Este año se cumplen treinta años desde que se abrió a la firma el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares y 35 años desde el cierre del polígono de ensayos nucleares de Semipalatinsk. Estos hitos nos recuerdan que la humanidad puede y debe optar por la moderación en lugar de la ruina.
Los ensayos nucleares no son pruebas de fuerza, sino que destruyen la confianza, motivan pruebas recíprocas, avivan la carrera armamentista nuclear y traicionan a todas las comunidades que aún conviven con el legado de las pruebas nucleares del pasado.
El mundo no debe volver a pasar por la experiencia de otra explosión nuclear.
Hago un llamamiento a todos los Estados que poseen armas nucleares para que mantengan las moratorias vigentes y adopten medidas para que entre en vigor cuanto antes el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares.
Recordemos por qué existe este Día.
Renovemos nuestro compromiso de poner fin a los ensayos nucleares.
Los ensayos nucleares no son pruebas de fuerza, sino que destruyen la confianza, motivan pruebas recíprocas, avivan la carrera armamentista nuclear y traicionan a todas las comunidades que aún conviven con el legado de las pruebas nucleares del pasado.
António Guterres
