Mujer en el interior de una vivienda con una lámpara solar

Mensaje del Secretario General

Este año, conmemoramos el Día Internacional de las Viudas mientras el número de muertes por COVID-19 sigue aumentando en muchos lugares, especialmente entre los hombres. Aprovechemos este momento para centrarnos en una dimensión de la crisis que a menudo se olvida: la vida y el futuro de las viudas que quedan desamparadas.

La muerte de un compañero, independientemente de cuándo ocurra, puede dejar a muchas mujeres sin derecho a la herencia o a la propiedad. En tiempos de pandemia, las viudas suelen ver multiplicadas esas pérdidas, que van acompañadas de estigmatización y discriminación. Los niveles sin precedentes de aislamiento y penuria económica provocados por la crisis de COVID-19 pueden comprometer aún más la capacidad de las viudas para mantenerse a sí mismas y a sus familias, privándolas del contacto social en un momento de profundo dolor.

Al tiempo que nos esforzamos por superar la COVID-19, los Gobiernos deben hacer todo lo posible por incluir el apoyo a las necesidades inmediatas de las viudas en los programas de estímulo fiscal, por ejemplo mediante el acceso a las transferencias de efectivo. Asimismo, mientras trabajamos para salir mejor preparados de esta crisis, los esfuerzos de recuperación deben ir acompañados de cambios estructurales a largo plazo, entre otras cosas derogando las leyes discriminatorias que niegan a las mujeres la igualdad de derechos con los hombres y garantizando la disponibilidad de protección social, para que las mujeres no se encuentren desde el principio en situación de desventaja. También necesitamos datos de calidad, desglosados por edad y sexo, para velar por que se contabilice y se ayude a las viudas, ahora y en el futuro.

En este Día Internacional de las Viudas, fortalezcamos las comunidades, valoremos a las familias y reconstruyamos sociedades que apoyen a las viudas en toda su diversidad.

Los niveles sin precedentes de aislamiento y penuria económica provocados por la crisis de COVID-19 pueden comprometer aún más la capacidad de las viudas para mantenerse a sí mismas y a sus familias, privándolas del contacto social en un momento de profundo dolor.

António Guterres