Arzobispo Óscar Arnulfo Romero. (Fotos: Wikimedia Commons)

Mensaje del Secretario General

El Día Internacional para el Derecho a la Verdad en relación con las Violaciones Graves de los Derechos Humanos honra la memoria de las víctimas de abusos atroces y sistemáticos.

El día coincide con el aniversario del asesinato de Monseñor Óscar Romero, que murió hace 40 años por denunciar la injusticia y la impunidad en El Salvador.

En este Día, honramos la valentía y la determinación de las víctimas, los representantes de la sociedad civil y los líderes comunitarios de todo el mundo que luchan sin descanso por un futuro mejor, guiados por la brújula de la dignidad humana. Sus esfuerzos por descubrir la verdad acerca de las graves violaciones de los derechos humanos y las circunstancias en que se cometieron son una inspiración y un ejemplo para todos nosotros.

La verdad prepara el camino para la justicia, la reparación y la curación. Nos ayuda a superar los prejuicios, los mensajes divisorios y la polarización extrema. Además, ayuda a tratar las causas fundamentales del conflicto y a prevenir su reaparición. Por este mismo motivo, en “La máxima aspiración”, mi llamamiento a la acción en favor de los derechos humanos, destaco una serie de acciones para promover la justicia y la responsabilidad para todos.

Al reconocer el valor de los defensores de los derechos humanos en todo el mundo, debemos comprometernos a proteger a quienes buscan la verdad y la justicia y proporcionar a las víctimas recursos eficaces y devolverles su dignidad.

Al reconocer el valor de los defensores de los derechos humanos en todo el mundo, debemos comprometernos a proteger a quienes buscan la verdad y la justicia y proporcionar a las víctimas recursos eficaces y devolverles su dignidad.

António Guterres