
Mensaje del Secretario General para 2026
Las minas terrestres, los restos explosivos de guerra y los artefactos explosivos improvisados causan terribles estragos entre la población civil, especialmente entre los niños. Tales peligros se agravan a medida que se multiplican los conflictos y se dispara el gasto militar.
Esas armas no desaparecen cuando cesan los combates, sino que yacen ocultas en los campos de Colombia, de Etiopía, del Líbano y de Myanmar, entre los escombros de Gaza, y en comunidades de toda Siria. Cada año matan a miles de personas y hieren a muchas otras, a menudo mucho tiempo después de que el conflicto haya terminado.
Las actividades relativas a las minas desempeñan un papel indispensable en lugares donde la paz es frágil, la respuesta humanitaria es urgente y el desarrollo es precario, ya que permiten a las Naciones Unidas y sus asociados trabajar con mayor seguridad y hacen posible que las comunidades devastadas se recuperen y reconstruyan.
Con motivo del Día Internacional de Información sobre el Peligro de las Minas y de Asistencia para las Actividades relativas a las Minas, hago un llamamiento a todos los Estados Miembros para que se adhieran a los instrumentos pertinentes, en particular a la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonal, e insto a aquellos que se han retirado a reincorporarse. Si no se protegen esos instrumentos de vital importancia, tan solo se estará debilitando la protección de los civiles y agravando la situación de los 100 millones de inocentes cuyas vidas ya están en peligro.
El lema de este año, “Invertir en la paz, invertir en actividades relativas a las minas”, pone de relieve la necesidad de acelerar la remoción de minas, mejorar la educación sobre los riesgos, ampliar la asistencia a las víctimas, reducir las existencias de armas y abogar por un mundo libre de minas.
Debemos erradicar la amenaza que representan esas armas, para que todas las personas, dondequiera que sea, puedan vivir con seguridad y esperanza.
António Guterres
Las minas terrestres, los restos explosivos de guerra y los artefactos explosivos improvisados causan terribles estragos entre la población civil, especialmente entre los niños. Tales peligros se agravan a medida que se multiplican los conflictos y se dispara el gasto militar. [...] Debemos erradicar la amenaza que representan esas armas, para que todas las personas, dondequiera que sea, puedan vivir con seguridad y esperanza.
António Guterres
