C. Reforma de las prácticas institucionales del sistema de las Naciones Unidas: creación de instituciones que merezcan la confianza del público
Las prácticas institucionales relativas a la planificación de recursos, los
recursos humanos, los servicios comunes y la evaluación —principales
impulsores de la coherencia en el sistema de las Naciones Unidas— deben ser
plenamente compatibles. Deberían crearse más oportunidades para la
movilidad del personal y, debería haber un acuerdo en todo el sistema sobre la
gestión basada en los resultados, así como un mecanismo de evaluación
independiente y metodologías comunes de evaluación y comparación que
abarcaran la totalidad del sistema. Las Naciones Unidas deberían estudiar
sistemáticamente las oportunidades y las posibilidades de establecer servicios
conjuntos.
82. Las prácticas, los procesos y la cultura institucional del sistema de las
Naciones Unidas han evolucionado de manera incremental y según las necesidades
durante 60 años, en respuesta a situaciones específicas y a las necesidades de los
organismos. Esto ha acentuado la separación entre las organizaciones del sistema, ha
aumentado la ineficacia y ha obstaculizado el desarrollo de una cultura común de
gestión, responsable y orientada a los resultados. Para fomentar la confianza del
público, las Naciones Unidas deben aumentar la transparencia y reforzar la
rendición de cuentas.
83. No existe en las Naciones Unidas una autoridad central de gestión encargada
de aplicar normas y prácticas comunes, por lo que las organizaciones no tienen
incentivos para armonizar sus iniciativas en beneficio del sistema en conjunto. Los
servicios comunes no pueden funcionar sin el compromiso explícito de los jefes de
las organizaciones. Consideramos que ha llegado el momento de iniciar un proceso
que conduzca al establecimiento de un marco común para las prácticas
institucionales en las Naciones Unidas, transforme el funcionamiento de la
Organización, cree una cultura de colaboración, mejore la eficacia del sistema para
lograr resultados programáticos a nivel de todo el sistema y genere economías
significativas. La armonización de las prácticas institucionales mejorará la
capacidad del sistema de las Naciones Unidas de ejecutar programas unificados para
los países. Los ahorros resultantes del aumento de la eficacia se canalizarán hacia
esos programas.
84. La armonización de los sistemas por sí misma no permite lograr la coherencia.
En primer lugar, es preciso llegar a un acuerdo sobre las normas, que han de
aplicarse para que los cambios puestos en marcha sean realmente útiles. El empleo
de normas reconocidas internacionalmente facilitaría la simplificación y la
armonización de las prácticas institucionales en el sistema de las Naciones Unidas.
85. Si los resultados son medibles, aumentará la confianza del público. En las
evaluaciones que se realizan en todo el sistema se utilizan distintos criterios de
medición que con frecuencia se definen en términos cuantificables demasiado
precisos y no en función de las repercusiones a más largo plazo.
86. No es posible atraer y retener al personal más calificado para una
administración pública eficaz e independiente si la gestión de los recursos humanos
está basada en sistemas de evaluación del desempeño, prestaciones y contratos
diferentes. Para fomentar la movilidad, promover el intercambio de ideas y preparar
al personal para puestos de más responsabilidad, las evaluaciones del sistema deben
basarse en el desempeño, no en la antigüedad. Se necesita un sistema competitivo
que ofrezca incentivos. La Comisión de Administración Pública Internacional se ha
convertido en un órgano politizado que antepone los intereses de los Estados
Miembros a las prioridades operacionales. Trabaja con demasiada lentitud y necesita
reformas sustantivas.
87. Es necesario modernizar los actuales mecanismos de gobernanza. Sin un
sistema de gestión general que impulse el cambio no puede haber control de la
gestión, ni un aumento significativo de la coherencia. A fin de que la Junta de los
jefes ejecutivos funcione con mayor eficacia, los organismos de las Naciones Unidas
deben reconocer primero la necesidad de revisar el mandato de ese órgano.
Recomendación: La Junta de los jefes ejecutivos, presidida por el Secretario
General, debería liderar los esfuerzos por asegurar una gestión más eficaz,
transparente y responsable en el sistema de las Naciones Unidas. Se debería
aprovechar con mayor eficacia su función principal de foro rector de alto nivel del
sistema de las Naciones Unidas en cuestiones sustantivas y de gestión. La Junta
debería trabajar de manera más transparente y mejorar sus informes a las estructuras
intergubernamentales.
Recomendación: Se deberían armonizar las prácticas institucionales del sistema de las Naciones Unidas:
Recomendación: Se deberían armonizar las prácticas institucionales del sistema de las Naciones Unidas:
- Las Normas contables internacionales del sector público, que se aplicarán en todo el sistema de las Naciones Unidas antes de 2010, deben ser una base importante para simplificar y armonizar las prácticas institucionales.
- Para eliminar los obstáculos a la colaboración en cuestiones programáticas y administrativas, es preciso que para 2010 se hayan armonizado en todo el sistema las normas para la planificación de los recursos institucionales y los almacenes de datos para la elaboración de informes. Las entidades que están en vías de seleccionar sistemas para la planificación de los recursos institucionales (incluida la Secretaría) deberían basar su decisión en la compatibilidad para el intercambio de datos y la capacidad de interconexión.
- Las mejoras de la gestión y la presupuestación basadas en los resultados, la evaluación y otras medidas para aumentar la transparencia y reforzar la rendición de cuentas deberían estar en marcha en 2008. Ello, debería incluir la armonización de los principios, condiciones y métodos de la gestión basada en los resultados y de los procedimientos de auditoría en todo el sistema de las Naciones Unidas.
- A nivel de los países, se debería establecer un sistema general de gestión de la seguridad basado en políticas, normas y procedimientos operativos comunes, sobre todo para las cuestiones humanitarias.
Recomendación: Se deberían establecer mecanismos de evaluación de la
transparencia y la rendición de cuentas. Antes de 2008 se debería establecer un
mecanismo de evaluación independiente para todo el sistema de las Naciones
Unidas que, teniendo en cuenta la evolución de las funciones de la Oficina de
Servicios de Supervisión Interna, se encargara de examinar el cumplimiento de los
objetivos del sistema. También debería crearse otro sistema distinto que permitiera
la realización de evaluaciones recíprocas entre las organizaciones. Antes de 2010 se
debería aplicar una metodología común de evaluación en todo el sistema que
permitiera establecer puntos de referencia y hacer comparaciones entre organismos
y facilitara el intercambio de prácticas recomendadas. La información y los datos
normalizados relativos a las actividades de las Naciones Unidas, la ejecución de
programas, los presupuestos, el personal y la eficacia en función de los costos deben
ser transparentes y estar a disposición del público. La armonización de los sistemas
y las metodologías proporcionará a los Estados Miembros un cuadro general más
claro de los resultados y datos financieros del sistema por esfera de interés y por
tipo de actividad.
Recomendación: Se deberían actualizar y armonizar las políticas y prácticas de
gestión de los recursos humanos. En 2007 un experto o entidad externa con
autoridad en la materia debería realizar una evaluación independiente para reformar
la Comisión de Administración Pública Internacional. Se deberían simplificar,
armonizar y actualizar las políticas de gestión de los recursos humanos y los
arreglos contractuales a fin de dar más importancia a los resultados, los sistemas de
gestión del desempeño y la rendición de cuentas. Las políticas de contratación y
ascenso deberían basarse en el principio de una “meritocracia tanto equitativa como
representativa” y mejorarse para reforzar la capacidad del personal y fomentar una
cultura de gestión orientada al logro de resultados.
Las políticas de gestión de los recursos humanos deben permitir la movilidad del
personal en todo el sistema y la transferencia de las pensiones. Se debería alentar a
los países anfitriones a que permitieran el empleo de los cónyuges de los
funcionarios de las Naciones Unidas. Antes de 2010 debería haber una
reestructuración fundamental de los programas de capacitación del personal y de
adelanto profesional para lograr que, en todos los niveles del sistema, el personal
que presta servicios en las Naciones Unidas esté motivado y posea las calificaciones
apropiadas. La Escuela Superior del Personal del Sistema de las Naciones Unidas
debe tener capacidad para ofrecer capacitación en gestión ejecutiva al personal
directivo superior de las Naciones Unidas, lo que permitiría dirigir con mayor
eficacia los procesos de cambio y contribuiría a crear una cultura común de gestión
en todo el sistema.
Recomendación: Se debería seleccionar al personal directivo superior de
acuerdo con criterios claros y por períodos limitados. Todos los nombramientos o
elecciones para ocupar puestos ejecutivos en las organizaciones de las Naciones
Unidas deberían hacerse de conformidad con criterios claros y eficaces, y limitarse a
dos mandatos de cuatro o cinco años.
Recomendación: El cambio debería gestionarse al más alto nivel. La gestión
general de la reforma de las prácticas institucionales debería confiarse al Secretario
General, en su calidad de presidente de la Junta de los jefes ejecutivos, apoyado por
una oficina de especialistas que formaría parte de la Junta. Todos los jefes
ejecutivos del sistema de las Naciones Unidas deberían elaborar planes para
reformar las prácticas institucionales de sus respectivas organizaciones y determinar
los recursos que deberían destinarse a los procesos de cambio.
88. El Grupo opina que la ejecución de las reformas necesarias para la unificación
del sistema de las Naciones Unidas requerirá tiempo y esfuerzo. Será preciso
establecer un grupo de funcionarios de categoría superior en el sistema de las
Naciones Unidas para asegurar que se pongan en práctica los cambios
recomendados.
Recomendación: El Grupo recomienda que el Secretario General nombre a un
funcionario de categoría superior de la Organización y facilite los recursos
necesarios para establecer un grupo de gestión del cambio. El grupo estaría
encargado del seguimiento, y el apoyo al proceso de cambio y presentaría informes
periódicos al Secretario General y a los Estados Miembros sobre la aplicación de las
recomendaciones del Grupo de alto nivel sobre la coherencia en las esferas del
desarrollo, la asistencia humanitaria y la protección del medio ambiente.