C. Medio ambiente: fomento de un consenso mundial y de la capacidad de acción
El deterioro del medio ambiente tiene consecuencias económicas,
sociales y sanitarias de largo alcance y afecta a la capacidad del mundo para
alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio. Se pueden lograr mejoras
considerables en la eficiencia y la eficacia de la respuesta mediante una
mayor coordinación y una mejor capacidad normativa y operacional, en
particular integrando el medio ambiente en las estrategias nacionales de
desarrollo y en las actividades del sistema de las Naciones Unidas en los
países. Para mejorar la eficacia y la precisión de las actividades ambientales,
debería reforzarse el sistema internacional de gobernanza ambiental y hacerlo
más coherente mediante la renovación del PNUMA, que debería tener
verdadera autoridad para ser el pilar de la política ambiental de las Naciones
Unidas. Se debe fomentar la sinergia entre las organizaciones de las Naciones
Unidas que se ocupan del medio ambiente y también la eficiencia y
coordinación entre los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente. Las
Naciones Unidas deben realizar una evaluación independiente del actual
sistema internacional de gobernanza ambiental para apoyar las iniciativas de
reforma iniciadas.
30. El desarrollo a largo plazo es imposible si no se protege el medio ambiente. En
un mundo globalizado e interdependiente, los objetivos económicos y los objetivos
ambientales se refuerzan mutuamente cada vez más. Las prioridades ambientales, en
particular las relacionadas con el cambio climático, se han fragmentado y separado
con demasiada frecuencia de las prioridades de desarrollo económico. No obstante,
teniendo en cuenta que su impacto es mundial y que afecta desproporcionadamente
a los pobres, el objetivo de la sostenibilidad ambiental no es opcional sino que es
una obligación. El Grupo es unánime en su convicción de que uno de los mayores
retos colectivos para el desarrollo económico y el bienestar de la humanidad es
detener la creciente degradación del medio ambiente.
31. Tenemos un conocimiento suficientemente amplio de lo que debemos hacer,
tanto individual como colectivamente, para invertir el sentido de esas tendencias,
como queda reflejado en diversos informes, declaraciones y tratados y en las
cumbres celebradas desde principios de la década de los 70. Aunque se han logrado
progresos importantes en el marco de las Naciones Unidas, se necesita una
estructura internacional de gobernanza ambiental mucho más reforzada y
racionalizada para poder fomentar los cambios necesarios a todos los niveles.
32. El Grupo reconoce que se ha avanzado relativamente poco para integrar el
medio ambiente en las estrategias de desarrollo nacionales y aplicar los objetivos de
desarrollo convenidos internacionalmente. Las cuestiones y los objetivos ambientales
se deben integrar mejor en las actividades del sistema de las Naciones Unidas en los
países, como componentes esenciales de las estrategias nacionales para reducción de
la pobreza y los planes de desarrollo sostenible. Teniendo en cuenta que la
sostenibilidad ambiental es la base para alcanzar el resto de los objetivos de
desarrollo del Milenio, es preciso reforzar las capacidades humanas, técnicas y
financieras de los países en desarrollo a fin de incorporar las cuestiones ambientales
en los procesos nacionales de adopción de decisiones, en particular por conducto de
los coordinadores residentes.
33. El aumento de la incidencia de los desastres naturales y de su gravedad para el
medio ambiente hace que sea necesario reforzar los vínculos entre las actividades
ambientales y humanitarias y entre las actividades ambientales y las de desarrollo.
El sistema de las Naciones Unidas debe incorporar en su labor más conocimientos
sobre la preparación para casos de desastres naturales, la reducción del riesgo de
desastres naturales y la recuperación y reconstrucción después de los desastres.
34. Las instituciones de las Naciones Unidas que se ocupan del medio ambiente
deben contar con una organización y unos medios óptimos y aprovechar los
conocimientos técnicos de las diferentes entidades del sistema de las Naciones
Unidas. Las Naciones Unidas deben adoptar un enfoque más amplio, porque de lo
contrario seguirán sin alcanzar sus objetivos. El Grupo tiene conocimiento de las
consultas oficiosas sobre la gobernanza ambiental internacional que está celebrando
la Asamblea General y ha participado en este proceso. Nuestras recomendaciones
deberían darle un nuevo impulso.
35. Una estructura institucional fragmentaria no es un marco operativo adecuado
para afrontar cuestiones de alcance mundial, como las relacionadas con el agua y la
energía. El agua es esencial para la vida de las personas y las sociedades y la falta de
acceso a recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas causa penalidades
a más de 1.000 millones de personas. Por su parte, la energía es uno de los principales
motores del desarrollo, pero los sistemas actuales de suministro y consumo no son
sostenibles (más de 2.000 millones de personas de países en desarrollo no tienen
acceso a servicios modernos de energía). Más de 20 organizaciones de las Naciones
Unidas participan de un modo u otro en actividades relacionadas con el agua y la
energía, pero hay pocas pruebas de que su labor haya surtido efecto a nivel global.
36. Las deficiencias del actual sistema se deben a que ha superado las posibilidades
de su diseño original. Los países en desarrollo no pueden cumplir las numerosas
obligaciones de presentación de informes y de participación de la actual estructura
multilateral sobre el medio ambiente, que consumen los conocimientos técnicos y
los recursos que deberían emplear en la aplicación de recomendaciones. Según un
estudio realizado por el Grupo, los tres acuerdos de Río (sobre diversidad biológica,
cambio climático y desertificación) se reúnen hasta 230 días por año. Si se añaden
los datos correspondientes a otros siete grandes acuerdos mundiales sobre medio
ambiente (sin contar los acuerdos regionales) la cifra asciende a casi 400 días.
37. Las cuestiones ambientales se han ido aclarando y vinculando, y su influencia
se ha dejado sentir en la labor de casi todas las organizaciones de las Naciones
Unidas, que compiten entre sí por los mismos y escasos recursos. La complejidad
institucional se complica aún más debido al gran número de programas de protección
del medio ambiente del Banco Mundial y los bancos regionales de desarrollo, cuya
labor no está bien coordinada con la del resto del sistema de las Naciones Unidas.
Por otro lado, el PNUMA, que es la principal organización de las Naciones Unidas
en la esfera del medio ambiente y tiene un mandato que incluye aspectos normativos,
científicos, analíticos y de coordinación, se considera una institución débil, mal
financiada e ineficaz en el desempeño de sus funciones básicas.
38. El cambio climático, la desertificación, el deterioro de los ecosistemas y la
dispersión de sustancias químicas peligrosas pueden afectar a cualquier parte del
globo y requieren una respuesta clara y firme del sistema de las Naciones Unidas. El
PNUMA, el PNUD, la OMM, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y
el Banco Mundial deben cooperar estrechamente para mejorar la capacidad
científica y técnica, gestionar las inversiones e infraestructuras, apoyar las medidas
de adaptación y facilitar la integración eficaz de las cuestiones ambientales
mundiales en los marcos nacionales de políticas para el desarrollo. El FMAM, que
es el instrumento de financiación especializado en ayudar a los países en desarrollo
a ejecutar proyectos y programas de protección del medio ambiente mundial, ha
recibido nuevos fondos en 2006, pero necesitará aumentar considerablemente sus
recursos para poder hacer frente a los retos futuros. Sus procedimientos operativos y
sus requisitos en materia de políticas deben simplificarse mucho más y deben ser
compatibles con los marcos de desarrollo de los países.
39. El Grupo considera que la comunidad internacional debe superar las
diferencias y seguir avanzando. El crecimiento económico, la justicia social y la
protección del medio ambiente avanzan más cuando avanzan simultáneamente.
Contar con instituciones que nos permitan responder colectivamente a las amenazas
de degradación ambiental redunda en beneficio de todos, porque esas amenazas nos
afectan a todos. Para cumplir los compromisos y los objetivos convenidos
internacionalmente, las Naciones Unidas necesitarán una dirección más enérgica y
una mayor capacidad para realizar actividades relacionadas con el medio ambiente.
A ese respecto, la cooperación y el establecimiento de alianzas con las
organizaciones de la sociedad civil, incluso el sector privado, son esenciales.
Recomendación: El sistema internacional de gobernanza ambiental debería
reforzarse y ser más coherente a fin de mejorar la eficacia y la orientación de
las actividades del sistema de las Naciones Unidas en la esfera del medio
ambiente. Para ello habría que renovar el PNUMA con un nuevo mandato y una
financiación mejor.
Recomendación: Un PNUMA renovado debería tener autoridad real para
funcionar como pilar del sistema de las Naciones Unidas en la esfera del
desarrollo, y debería tener una capacidad normativa y analítica y un mandato
amplio para examinar el progreso logrado en el mejoramiento del medio
ambiente mundial. El PNUMA debería proporcionar dirección y orientación
sustantivas sobre temas ambientales.
- Se debería reforzar la capacidad científica y técnica del PNUMA para que fuese el mecanismo de alerta temprana de la comunidad internacional y se encargase de la vigilancia, la evaluación y la presentación de informes sobre el estado del medio ambiente mundial. Eso se puede lograr mediante un sistema de redes de contacto y aprovechando la labor de órganos existentes, como instituciones académicas y centros de excelencia, y la capacidad científica de los organismos especializados pertinentes y los órganos científicos subsidiarios de los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente.
- Se debería mejorar la capacidad para promover la aplicación de los compromisos internacionales. El Plan estratégico de Bali para el apoyo tecnológico y la creación de capacidad debería aplicarse estratégicamente para aprovechar la experiencia y los conocimientos más avanzados e ir ampliando la capacidad en los países. El PNUMA debería participar, cuando procediera, en los equipos de las Naciones Unidas en los países por medio del sistema de coordinadores residentes, como parte de la presencia unificada de las Naciones Unidas en los países.
- El PNUMA debería encargarse de prestar asistencia a los países en el doble proceso de cuantificar los costos y beneficios del medio ambiente y de incorporar esos datos en el proceso de adopción de políticas, en cooperación con el PNUD y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Secretaría.
Recomendación: Los organismos, programas y fondos de las Naciones Unidas
con competencias en la esfera del medio ambiente deberían cooperar más
eficazmente en función de los temas, estableciendo alianzas y organizando sus
actividades en torno a un organismo responsable (para temas como la
contaminación del aire y el agua, los bosques, la escasez de agua, el acceso a la
energía y la energía renovable). Para ello debería hacerse un esfuerzo conjunto por
llegar a un acuerdo sobre actividades y objetivos de política comunes a fin de
eliminar la duplicación y centrarse en los resultados.
- El aumento de la coordinación en la Sede fomentará la coherencia a nivel nacional, y el aumento de la coordinación a nivel nacional fomentará la coherencia a nivel internacional. Hay que reforzar la función de coordinación del PNUMA de las políticas ambientales de todo el sistema a fin de mejorar la cohesión y la coherencia. A ese respecto, el Grupo de Gestión Ambiental debería tener un mandato más claro y debería utilizarse mejor. El Grupo debería estar vinculado al marco general de la coordinación del desarrollo sostenible.
Recomendación: Los distintos órganos creados en virtud de tratados deberían
tratar de mejorar la eficiencia y la coordinación sustantivas para apoyar la
aplicación eficaz de los principales acuerdos multilaterales sobre el medio
ambiente. Las secretarías de los convenios de Basilea, Rotterdam y Estocolmo
están tratando de mejorar la coordinación (a la espera de que sus respectivas
conferencias de las partes adopten una decisión sobre esa cuestión).
- Se debería hacer un esfuerzo mayor por reducir los costos y la carga de presentación de informes y por racionalizar la aplicación. Con el fin de aligerar la carga para los países y mejorar la coherencia, las obligaciones de presentar informes sobre acuerdos multilaterales conexos sobre el medio ambiente deberían consolidarse en un solo informe anual amplio.
- Los países deberían estudiar la posibilidad de integrar la aplicación de los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente en sus estrategias nacionales de desarrollo sostenible como parte de los programas unificados.
- Los órganos rectores de los acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente deberían promover la eficiencia administrativa, reduciendo la frecuencia y duración de las reuniones, combinando las funciones administrativas, convocando reuniones consecutivas o conjuntas de las mesas de convenciones y convenios conexos, racionalizando la gestión de los conocimientos y adoptando un enfoque metodológico coherente que permita evaluar la aplicación y el cumplimiento.
Recomendación: Se debería reforzar el FMAM, que es el principal mecanismo
financiero para el medio ambiente mundial. Debería aclararse su contribución,
que consiste en ayudar a los países en desarrollo a aplicar los convenios y
convenciones y crear capacidad, así como la de sus órganos encargados de la
ejecución y la aplicación. Habrá que aumentar considerablemente los recursos para
poder afrontar eficazmente los retos que se planteen en el futuro.
Recomendación: El Secretario General debería encargar una evaluación
independiente y fidedigna del sistema actual de gobernanza ambiental
internacional de las Naciones Unidas. La evaluación debería concluirse cuanto
antes y tener en cuenta los trabajos previos, y debería examinar las necesidades
mundiales y las funciones y los mandatos específicos del PNUMA, de otros
organismos de las Naciones Unidas y de los acuerdos multilaterales sobre el medio
ambiente. La evaluación servirá de base para la aplicación de nuevas reformas
encaminadas a mejorar la coherencia, la eficacia y la orientación de las actividades
de todo el sistema. Deberá complementar el proceso de consultas oficiosas sobre el
marco institucional de las actividades de las Naciones Unidas en la esfera del medio
ambiente emprendido por la Asamblea General, que debe continuar su labor y
proporcionar orientación sobre el tema. En la evaluación se debe incluir un análisis
de propuestas para renovar el PNUMA basadas en distintos modelos de organización.