¿Por qué un día sobre la seguridad alimentaria?

No existe seguridad alimentaria sin inocuidad de los alimentos y, en un mundo en el que la cadena de suministro de alimentos se ha vuelto más compleja, cualquier incidente adverso relativo a la inocuidad de los alimentos puede tener efectos negativos en la salud pública, el comercio y la economía mundiales. Asimismo, la carga mundial de enfermedades de transmisión alimentaria es considerable y afecta a personas de todas las edades, en particular a los niños menores de cinco años, y a las personas que viven en las regiones del mundo con ingresos bajos.

Actualmente, la Comisión del Codex Alimentarius de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) juegan un papel fundamental en el establecimiento de normas alimentarias internacionales con el objetivo de proteger la salud de los consumidores, y en la aplicación de prácticas justas en el comercio de alimentos. Además, la FAO y la OMS desempeñan una labor determinante en el fomento de la capacidad de los países para implementar sistemas de inocuidad de los alimentos.

Las Naciones Unidas consideran, además, que la mejora de la inocuidad de los alimentos repercutirá positivamente en el comercio, el empleo y la reducción de la pobreza.

La Comisión del Codex Alimentarius en su 39º período de sesiones, celebrado en 2016, acordó por unanimidad promover una propuesta relativa a la proclamación de un Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos con carácter permanente en el marco de las Naciones Unidas.

La Conferencia de la FAO en su 40º período de sesiones, celebrado en julio de 2017, aprobó una resolución en la que respaldaba la proclamación de un Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos, y la Organización Mundial de la Salud manifestó su apoyo en diciembre de 2017.

En diciembre de 2018, la Asamblea General declaró el 7 de junio como el Día Mundial de la Inocuidad de los Alimentos.

El 13 de febrero de 2019 se celebró Primera Conferencia Internacional FAO/OMS/Unión Africana sobre Inocuidad de los Alimentos, en Addis Abeba (Etiopía), donde sus participantes subrayaron el papel fundamental de la inocuidad alimentaria en el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Además, destacaron los cambios que se estaban produciendo en el clima y en los sistemas mundiales de producción y suministro de alimentos; así como la necesidad de potenciar el papel de los consumidores suministrando información datos con base empírica y educación sobre salud y nutrición.

Datos destacables

  • El acceso a alimentos inocuos y nutritivos en cantidad suficiente es fundamental para mantener la vida y fomentar la buena salud.
  • Los alimentos insalubres que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer.
  • Se estima que cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas –casi 1 de cada 10 habitantes– por ingerir alimentos contaminados y que 420.000 mueren por esta misma causa, con la consiguiente pérdida de 33 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD).
  • Los niños menores de 5 años representan un 40% de la carga de morbilidad por enfermedades de transmisión alimentaria, que provocan cada año 125.000 defunciones en este grupo de edad.
  • Las infecciones diarreicas, que son las más comúnmente asociadas al consumo de alimentos contaminados, hacen enfermar cada año a unos 550 millones de personas y provocan 230.000 muertes.
  • La inocuidad de los alimentos, la nutrición y la seguridad alimentaria están inextricablemente relacionadas. Los alimentos insalubres generan un círculo vicioso de enfermedad y malnutrición, que afecta especialmente a los lactantes, los niños pequeños, los ancianos y los enfermos.
  • Al ejercer una presión excesiva en los sistemas de atención de la salud, las enfermedades transmitidas por los alimentos obstaculizan el desarrollo económico y social, y perjudican a las economías nacionales, al turismo y al comercio.
  • En la actualidad, las cadenas de suministro de alimentos atraviesan numerosas fronteras nacionales. La buena colaboración entre los gobiernos, los productores y los consumidores contribuye a garantizar la inocuidad de los alimentos.