ESTADO LIBRE DE PUERTO RICO
 
 

Intervencion

Del

Excelentisimo Senor Miguel Soto Lacourt
Pelabras Del Secretario de Estado Interino Del Estado Libre Asociado de Puerto Rico

Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible

Johannesburgo, Republica de África del Sur
30 de agosto 2002



Señor Presidente, Excelencias, Distinguidos Delegados:

          Quisiera agradecerle al gobierno y al pueblo de África del Sur la calurosa hospitalidad con que nos han recibido y los magníficos preparativos realizados para tan destacada ocasión. Asimismo, quiero expresar nuestra felicitación a la Organización de las Naciones Unidas, a las delegaciones participantes y a todos los que han trabajado durante estos últimos meses para lograr el éxito de esta Cumbre.

          El delicado balance entre el necesario crecimiento económico de las sociedades y la indispensable protección de la salud, el ambiente y los recursos naturales, depende tanto de la conciencia ambiental de una sociedad y su gobierno, como del énfasis que dicha sociedad ponga en la facilitación y estímulo de proyectos de desarrollo. Los intereses económicos deben encontrar el balance apropiado con los intereses ambientales y reconocer la necesidad de un ecosistema protegido como parte la vida civilizada. Sólo así las generaciones presentes y futuras podrán configurar una sociedad sustentable, que provea una vida rica en experiencias y oportunidades de desarrollo, y un futuro armonioso tanto en lo ambiental como en lo social y lo económico.

          Como país isleño y en vías de desarrollo, Puerto Rico confronta diversos problemas ambientales. Al nivel nacional, hemos elevado a rango constitucional la conservación y sabio uso de los recursos naturales, lo cual ha resultado en una política pública ambiental y en la adopción de estatutos ambientales concretos dentro del Plan de Uso de Terrenos de Puerto Rico.

          Contamos con la pericia y el conocimiento para hacerle frente a los retos ambientales y sociales. Resta concertar las voluntades y unificar al país en una nueva visión ambiental y económica que nos ha de servir de guía para encaminarnos hacia un futuro de desarrollo sostenible. Ciertamente, la práctica de modelos de desarrollo sostenible requerirá cambios de gran alcance, tanto en la política nacional como en la política mundial.

          Puerto Rico ha quedado excluidos de las gestiones que se han realizado en las distintas comisiones regionales y mundiales con relación a esta agenda de trabajo. Dicha exclusión limita el intercambio de información e ideas entre la comunidad mundial y nuestro País. Resulta imperativo que nos integremos consecuente y cabalmente al panorama mundial, que se nos incluya en el grupo de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, que es indispensable para nosotros. 

          Puerto Rico se encuentra hoy en una crucial encrucijada. O continúa aumentando la contaminación ambiental y la degradación social de la pobreza, o implementamos una transformación cultural que nos mueva hacia una sociedad sostenible, erradicando la pobreza y cambiando de raíz las actitudes ambientales. 

          No obstante, la economía, la sociedad y el medioambiente continúan siendo elementos desvinculados entre si en los esquemas de desarrollo económico que aún imperan en el país. De igual forma, la condición geopolítica de nuestra isla presenta retos adicionales. La extensión territorial limitada, la densidad poblacional creciente, la vulnerabilidad a fenómenos atmosféricos y una economia nacional sumamente dependiente, son factores que deben tomarse en consideración a la hora de enfrentar el reto del desarrollo sostenible en Puerto Rico.

          El mayor reto ambiental que enfrenta nuestro pueblo es sin duda la recuperación y limpieza de la isla puertorriqueña de Vieques, cuyas aguas y terrenos han sido utilizado por los pasados 60 años como basurero tóxico, depósito de armas y blanco de tiro de la Armada de los Estados Unidos. Seguramente jamás conozcamos el verdadero alcance de la contaminación en Vieques, y representa para Puerto Rico un reto nunca antes confrontado. Si bien muchos de los estados miembros de este congreso han vivido la experiencia de limpiar y reconstruir los estragos de una guerra, Vieques es nuestro primer encuentro con la realidad de una contaminación sin precedente, producto de actividades bélicas indiscriminadas. 

          Cuando en mayo del próximo año cesen las prácticas bélicas en Vieques, los puertorriqueños tendremos ante nosotros una encomienda ecológica monumental, que exigirá lo mejor de nuestros recursos. El desastre ambiental de Vieques, donde habitan cerca de 9,000 seres humanos, así como gran variedad de especies vegetales y animales, es una tragedia puertorriqueña, una tragedia caribeña y planetaria, y, en última instancia, un pésimo ejemplo de desarrollo sostenible. 

          Igualmente lo es la pobreza extrema que aún pervive en muchas partes de nuestro país. En 1952 comenzó a regir una nueva constitución en Puerto Rico, bajo la égida de un gobierno que estableció programas de reforma y justicia social de gran envergadura, que cambiaron el destino de los pobres de nuestro país. Hoy, cincuenta años después, nuestro gobierno ha lanzado la iniciativa más grande desde entonces para erradicar a través de toda la isla los sectores marginados de pobreza extrema, sin cuya integración formal a la sociedad resulta impensable el desarrollo sostenible en Puerto Rico. El actual gobierno ha destinado mil millones de dólares para invertir en las comunidades pobres del país en proyectos de necesidad extrema, que le permitan a sus habitantes incorporarse plenamente a la vida productiva y participar activamente en la construcción del futuro del país. Tal inversión pretende establecer una base de infraestructura, vivienda, salud, seguridad, recreación y autogestión comunitaria que sirva de motor para el desarrollo sostenible de cada comunidad.

          Puerto Rico se encuentra en vías de adoptar como política pública el desarrollo sostenible y los términos ambientales, sociales y económicos de la Agenda 21. Esto implica la integración de conceptos ambientales y de desarrollo en la toma de decisiones, la protección y restauración de la integridad de los sistemas ecológicos de Puerto Rico, y el desarrollo de un sistema nacional de indicadores de desarrollo sostenible. Implica, además, la realización de intervenciones ambientales amplias, que aseguren el acceso al aire limpio y al agua pura y a la conservación de los recursos naturales en todas las comunidades del país.

          Nuestra legislatura trabaja actualmente en la creación de un Código Ambiental atemperado a la realidad nuestra de país, a la alta densidad poblacional, a los limitados recursos naturales y las grandes presiones de desarrollo. Dicho código le dará el sentido de urgencia que amerita la protección y conservación de los recursos naturales según los parámetros de la filosofía del desarrollo sostenible. 

          Puerto Rico tiene la voluntad y el compromiso firme de participar activamente en foros internacionales, particularmente en el grupo de Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, y de tomar medidas pertinentes en favor de la conservación y protección del medio ambiente puertorriqueño, para el beneficio y disfrute de las presentes y futuras generaciones.

          Por último, deseo aprovechar la oportunidad para agradecer en nombre del pueblo puertorriqueño al Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Excelentisimo Señor Kofi Annan, por la invitación para que Puerto Rico estuviera representando en esta Cumbre, que es una oportunidad única para intercambiar experiencias con los pueblos hermanos.

          Muchas gracias.