ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA 
AGRICULTURA Y LA ALIMENTACIÓN
 
 

Intervención

Del

Jacques Diouf
Director General

 Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible

Johannesburg, South Africa
30 de agosto de 2002

Señor Presidente de la Cumbre,
Señor Secretario General de la Cumbre,
Señoras y Señores:

          Desearía darle las gracias, señor Presidente, por la ocasión que se me concede hoy de dirigirme a los participantes en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible.

          La economía mundial ha registrado un crecimiento significativo en los países desarrollados y en algunos países en vías de desarrollo durante el decenio posterior a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD). Pese a ello, hay todavía 1 200 millones de personas que deben sobrevivir con un dólar al día tan solo, de las cuales 815 millones están subnutridas. Estas personas, que se encuentran principalmente en los países en vías de desarrollo, se enfrentan a una permanente degradación de sus recursos naturales y su medio ambiente. Sus instituciones son débiles. Las infraestructuras, especialmente los mercados, son deficientes. Las tecnologías son inadecuadas. Las desigualdades sociales resultan acentuadas por los conflictos, que continúan frenando la progresión hacia los objetivos de Río.

          El mandato de la FAO, relativo a la agricultura, la pesca, los bosques, la seguridad alimentaria y el sector rural, otorga un lugar primordial a las actividades encaminadas a favorecer el desarrollo sostenible en los planos nacional, regional y mundial. La Organización participó activamente en el proceso preparatorio de la CNUMAD, que desembocó en la aprobación del Programa 21, de acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente y de principios forestales en la Cumbre de la Tierra, celebrada en 1992 en Río. 

          La FAO, en esa ocasión, fue designada coordinador sectorial de los capítulos 10 (planificación y ordenación integradas de los recursos de tierras), 11 (lucha contra la deforestación), 13 (desarrollo sostenible de las zonas de montaña) y 14 (agricultura y desarrollo rural sostenibles). Asimismo, la FAO es uno de los organismos asociados para la aplicación de las medidas previstas en los capítulos 12 (lucha contra la desertificación y la sequía), 15 (diversidad biológica), 17 (océanos y mares), 18 (agua dulce) y 19 (productos químicos tóxicos).

          En atención a una de las recomendaciones de la CNUMAD, relativa al fortalecimiento de los mecanismos institucionales, la FAO creó en 1995 el Departamento de Desarrollo Sostenible y decidió integrar las cuestiones referentes a la sostenibilidad en actividades ambientales relacionadas con los recursos naturales y las cuestiones socioeconómicas. El acento recae especialmente en la promoción e integración de conceptos, enfoques, estrategias y métodos apropiados para garantizar la sostenibilidad de las actividades sectoriales realizadas por las dependencias técnicas de la Organización, así como en la provisión de asesoramiento a los Estados Miembros sobre políticas de desarrollo.
 

  • Planificación y ordenación integradas de los recursos de tierra


           En el marco de la aplicación del Programa 21, la FAO ha participado en la evaluación de los recursos de tierra, especialmente mediante la Iniciativa de fertilidad de suelos, que ha ayudado a una veintena de países del África subsahariana a aumentar su productividad y promover la agricultura de conservación, a fin de reducir la degradación de los suelos y favorecer la fijación del carbono. En particular, se ha concedido prioridad a la conservación y a la utilización eficaz de los recursos hídricos, y más concretamente a la ordenación de los planes de riego, las áreas de captación y las cuencas hidrográficas.
 

  • Ordenación forestal 
          La FAO apoya y fomenta también los procesos participativos para la ordenación sostenible de todos los tipos de bosques, gracias a su programa Red sobre los bosques, los árboles y la población y a la elaboración de un Código modelo de prácticas de aprovechamiento forestal. La FAO preside también la Asociación de Colaboración en materia de Bosques al servicio del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques.
 
  • Desarrollo sostenible de las zonas de montaña
          La Organización ha contribuido a reforzar la toma de conciencia sobre la importancia de los ecosistemas de montaña y sobre los obstáculos con que tropieza el desarrollo de las poblaciones de montaña, especialmente para velar por la conservación de las reservas de agua dulce y de la diversidad biológica del planeta. La FAO, organismo principal de las Naciones Unidas en relación con el Año Internacional de las Montañas (2002), participa igualmente en la puesta en marcha de la Iniciativa sobre las Montañas en el marco de esta Cumbre.
 
  • Agricultura y desarrollo rural sostenibles (ADRS)
          Los esfuerzos desplegados por la FAO para promover la agricultura y el desarrollo rural sostenibles se han traducido en la organización de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación y el apoyo a la aplicación del Plan de Acción de la Cumbre. La FAO proporciona apoyo a los países de bajos ingresos y con déficit de alimentos con objeto de incrementar de manera sostenible su producción agrícola por medio de su Programa Especial para la Seguridad Alimentaria, que se está ejecutando en 69 países, de los cuales más de la mitad se encuentran en África. La protección integrada de los cultivos, la agricultura biológica, la integración de las cuestiones de género en el desarrollo y la promoción de la conservación y la utilización sostenible de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura son ejemplos de la actividad de la FAO en cuanto coordinador sectorial del capítulo 14. Uno de los resultados concretos de estos esfuerzos es el Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, aprobado en noviembre de 2001 y en curso de ratificación.

          Desearía señalar además la elaboración por la FAO del Código de Conducta para la Pesca Responsable, importante contribución a la aplicación del capítulo 17 (océanos y mares).

Señor Presidente:

          Un gran número de las personas aquí presentes participaron también en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después. Cabe felicitarse por ello. Los objetivos de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible y de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después son complementarios, pues ambas guardan relación con la erradicación de la pobreza, principal desafío para el mundo y condición sine qua non para el desarrollo sostenible, en especial en los países en desarrollo.

          En la Cumbre de Roma, la comunidad internacional ha atacado en su raíz los problemas de la extrema pobreza, el hambre y la malnutrición crónicas que siguen azotando a unos 800 millones de personas, en su mayoría habitantes de las zonas rurales.

          En la Declaración de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después se invita a todas las partes -gobiernos, organizaciones internacionales, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado- a redoblar sus esfuerzos y actuar como alianza internacional contra el hambre a fin de alcanzar el objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, reiterado en la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. En la Declaración de la Cumbre se pide igualmente que se adopten medidas específicas para reforzar la voluntad política y movilizar los recursos necesarios a fin de reducir a la mitad el número de personas subnutridas antes del año 2015.

          En el Programa para la aplicación de las decisiones de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible se reafirma el mencionado objetivo de desarrollo del milenio y se subraya que el desarrollo agrícola y rural sostenible desempeña un papel indispensable en la adopción de una estrategia integrada de aumento de la producción de alimentos con vistas a mejorar la seguridad alimentaria y la inocuidad de los alimentos de forma sostenible.

          ¿Cómo es posible realizar esos objetivos interdependientes? En otras palabras: ¿qué compromisos concretos estamos dispuestos a contraer hoy para alcanzar esos objetivos?

Es precisa en primer lugar la voluntad política:

          Corresponde en efecto a los gobiernos, en cooperación con la sociedad civil y el sector privado y con el apoyo de la comunidad internacional, garantizar la seguridad alimentaria en el plano nacional. Para ello es necesario reducir en más de 22 millones al año el número de personas que padecen hambre, a fin de lograr el objetivo de la Cumbre Mundial de la Alimentación antes del año 2015. Los asociados en el desarrollo deben asimismo promover una mejora paralela correspondiente de los indicadores que permita seguir y medir los progresos realizados hacia la consecución del citado objetivo.

         Los gobiernos, las organizaciones internacionales y las instituciones financieras deberían utilizar sus recursos de manera eficaz, mejorar sus logros y reforzar su cooperación, así como desplegar esfuerzos concertados para luchar contra el hambre y reforzar el papel primordial de la agricultura y del desarrollo rural sostenibles en la seguridad alimentaria. En este sentido, es preciso subrayar el papel de las tres instituciones que se ocupan de la alimentación y la agricultura y que tienen su sede en Roma, esto es, la FAO, el PMA y el FIDA. 

Recursos:

         La lucha contra el hambre y la pobreza será vana si no se hace todo lo necesario para colocar a las mujeres, especialmente las mujeres rurales, en el centro mismo del proceso. Esta fue la conclusión que se extrajo de uno de los actos colaterales de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación: cinco años después que suscitaron mayor atención, titulado Las mujeres del medio rural: colaboradoras decisivas en la lucha contra el hambre y la pobreza.

         La FAO ha elaborado un proyecto de Programa de lucha contra el hambre que abarca cinco esferas de acción prioritarias: 1) la productividad agrícola en las comunidades rurales pobres; 2) la ordenación y conservación de los recursos naturales; 3) la mejora de las infraestructuras rurales y del acceso a los mercados; 4) la generación y difusión de conocimientos; y 5) el acceso de las personas más necesitadas a los alimentos.

         Este Programa exige inversiones públicas adicionales del orden de 24 000 millones de dólares. Observo con satisfacción que las cuatro medidas prioritarias del Programa de lucha contra el hambre son similares al componente relativo a la agricultura de la iniciativa AESAB del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas. Las inversiones en esas cuatro esferas prioritarias, que ascienden a 18 500 millones de dólares EE.UU., se traducirían en la reducción rápida y sustancial del hambre y de la pobreza extrema. Es preciso subrayar que las inversiones adicionales necesarias deben repartirse equitativamente entre los gobiernos de los países en desarrollo y los donantes de fondos. La realización del objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación proporcionará beneficios anuales que se estiman en 120 000 millones en el conjunto de la economía mundial.

         Por último, señor Presidente, la FAO, en cooperación con sus asociados, ha puesto en marcha dos iniciativas elaboradas durante la fase preparatoria de esta Cumbre: una en favor de la agricultura y el desarrollo rural sostenibles (ADRS) y otra denominada Alianza Internacional para el Desarrollo Sostenible en las Regiones de Montaña. Se trata de dos alianzas mundiales de asociados libres de adherirse a actividades específicas de colaboración. Diversos gobiernos, organizaciones intergubernamentales y organizaciones de la sociedad civil han expresado un decidido interés y un firme apoyo a estas iniciativas. Me atrevería a esperar que los procesos que se han puesto en marcha aquí se traducirán, durante los próximos cinco años, en mejoras concretas y mensurables de la puesta en práctica del Programa 21 y en la consecución de los objetivos de la Declaración del Milenio.

         Les agradezco su amable atención.