REPÚBLICA DOMINICANA
 

DECLARACIÓN

DE

DR. RAFAEL F. DE MOYA PONS
MINISTRO DEL MEDIO AMBIENTE Y LOS RECURSOS NATURALES 
DE LA REPÚBLICA DOMINICANA

Sommet mondial pour le developpement durable

Johannesburgo, AFRICA DEL SUR
4 de septiembre de 2002







Seòor Presidente:
Excelentísimos Jefes de Estado y de Gobierno:
Seòores Jefes de Delegación:
Seòoras y seòores:

La República Dominicana desea expresar su complacencia por los acuerdos que han resultado de las conversaciones y discusiones que hemos sostenido en las últimas dos semanas, aunque considera que muchas de las legítimas aspiraciones de los países en desarrollo no han quedado totalmente satisfechas en los compromisos que han culminado en el Plan de Implementación de esta importante Cumbre de Johannesburgo.

Con todo, esta Cumbre, al igual que las de Estocolmo en 1972 y Río en 1992, constituye un paso hacia adelante, y por ello de ninguna manera debemos verla como el final del camino.

La humanidad y el planeta tienen todavía un largo trecho que recorrer, y los acuerdos alcanzados en estas negociaciones demuestran que existe una voluntad mundial de encauzar el crecimiento económico mediante políticas de desarrollo sostenible.

Como país en desarrollo que en la última década ha mantenido las tasas de crecimiento más altas de América Latina, la República Dominicana ha podido experimentar también los altísimos costos ambientales de ese crecimiento, y por ello se siente comprometida, al igual que muchos otros países, a corregir la degradación ambiental causada por el crecimiento económico.

Para nosotros el cumplimiento de la Agenda 21 y de las estipulaciones contenidas en todas las convenciones ambientales de las Naciones Unidas constituye un compromiso ineludible pues creemos que ellas constituyen un marco de referencia bastante claro para trazar nuestras políticas de desarrollo sostenible.

Como ejemplo de ello, me complace informar a esta digna asamblea que la República Dominicana fue el primer país que ratificó el Protocolo de Kyoto luego de la histórica reunión de Bonn en octubre del aòo pasado, y que desde entonces hemos venido instando a los países que aún no lo han hecho a que ratifiquen cuanto antes el Protocolo de Kyoto.

Para la República Dominicana, un pequeòo país isleòo del Caribe, el cambio climático es una realidad visible que amenaza nuestros cultivos y nuestra industria turística de playas.

Pero no es sólo por ello que apoyamos la adopción global, total y vinculante del Protocolo de Kyoto, sino porque estamos convencidos de que los países industrializados no pueden seguir contaminando el planeta como lo han venido haciendo en los últimos 150 aòos sin desembocar en una catástrofe global.

La República Dominicana considera que el mantenimiento de los subsidios agrícolas en los países mas desarrollados conspira contra el desarrollo sostenible de nuestras sociedades, tal como lo expresó nuestro Presidente Don Hipólito Mejía en la Cumbre de la Agricultura y la Alimentación celebrada en Roma este aòo.

Por ello, deseo utilizar esta tribuna para felicitar a los líderes de la Unión Europea que se han comprometido a reducir y, eventualmente, eliminar estos subsidios que han llevado a la ruina a miles de agricultores del mundo en desarrollo.

Instamos a los demás países desarrollados a dar un nuevo paso hacia adelante y trabajar unidos en la construcción de un sistema de comercio mundial igualitario, en donde el libre comercio sea una calle de doble vía, y en donde desaparezca el proteccionismo unilateral basado en subsidios y barreras no arancelarias para no seguir perjudicando a los países más pobres, como ha sido el caso hasta ahora.

Por otro lado, quiero dejar constancia de nuestro firme compromiso con la preservación y rescate de la biodiversidad del planeta, y por ello me complace informar que el Gobierno Dominicano ha preparado una nueva ley de áreas protegidas para consolidar la protección efectiva del 34 por ciento del territorio nacional en parques nacionales y reservas forestales destinadas a la protección y generación de agua, y la conservación de la biodiversidad de la isla.

Como creemos que el futuro está en manos de los niòos y jóvenes de hoy, el Gobierno Dominicano incluyó en nuestra delegación oficial a esta Cumbre de Johannesburgo a tres jóvenes estudiantes, dos de ellos del género femenino, para exponerlos a las ideas, visiones y negociaciones que se han llevado a cabo aquí en las últimas dos semanas.

Teniendo en cuenta el papel crucial que juegan las mujeres en el desarrollo sostenible, y en reconocimiento a su capacidad técnica y gerencial, también me complace informar que el 54 por ciento de los mandos ejecutivos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la República Dominicana son mujeres.

Como se puede ver, nuestro compromiso con el desarrollo sostenible es un compromiso práctico y real, ejercitado todos los días y sustentado en una concepción ética del desarrollo.

Es por ello que también queremos dejar constancia de que la República Dominicana apoya los principios enunciados en la Carta de la Tierra que ponen al ser humano y a su entorno natural por delante de los intereses económicos de corto plazo.

Finalmente, Seòor Presidente, deseo ratificar que la República Dominicana respalda plenamente a la Iniciativa Latinoamericana y Caribeòa para el Desarrollo Sostenible acordada San Paulo, Brasil, y ratificada por el Segundo Foro Iberoamericano de Ministros del Medio Ambiente celebrado en Bávaro, Republica Dominicana, en julio de este aòo.

Una última consideración, Seòor Presidente, seòores Jefes de Estado y de Gobierno, y seòores delegados:

Después participar y escuchar las deliberaciones de esta reunión, tal vez deberíamos preguntarnos si no está llegando el momento de crear verdaderos ministerios de desarrollo sostenible que tengan amplia autoridad en las decisiones de planificación, producción, inversión y consumo, y que puedan velar más de cerca por el cumplimiento de los acuerdos de Doha y Monterrey, así como en los Acuerdos del Milenio, la Agenda 21 y el Plan de Implementación de Johannesburgo.

Solamente.

Muchas gracias.