ARGENTINA
 
 

Intervención

Del

Mr. Juan Carlos Maqueda
Vice-President of Argentine Republic

Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible

Johannesburg, South Africa
03 de septiembre 2002

          La Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo de 1992 marcó, sin dudas, un hito fundamental para la historia de la Humanidad, ya que sentó las bases de una visión innovadora del hombre respecto de su entorno.

          Los acuerdos alcanzados en su marco, ratificaron que el crecimiento económico debe estar directamente relacionado con la justicia social, la mitigacion de la pobreza, la protección de los recursos naturales y la preservación ambiental.

          Diez años después, nos encontramos haciendo un balance respecto de nuestros esfuerzos y logros en el camino hacia un mundo más equitativo.

          Los resultados de la Cumbre de Río de Janeiro provocaron avances significativos en la historia ambiental de la República Argentina. Desde entonces, se han generado cambios fundamentales en lo político, en lo institucional, en lo jurídico y en lo tecnológico. En este sentido, la reforma constitucional llevada a cabo en 1994, introdujo en el ordenamiento jurídico argentino el tema ambiental y estableció disposiciones específicas respecto de las facultades normativas de la Nación y las Provincias en esta materia.

          Nuestro Congreso Nacional ha ratificado todas las Convenciones derivadas de la Cumbre de la Tierra, también sus Protocolos de implementación.

          Abogamos para que todos los países, especialmente los desarrollados, ratifiquen el Protocolo de Kioto que es, sin dudas, un compromiso esencial para poder cambiar el rumbo.

          En la actualidad, nuestro país atraviesa una de las más graves crisis económicas y sociales de su historia, cuyas causales pueden encontrarse tanto en factores externos como internos.

          Estamos implicados en un proceso caracterizado por las asimetrías del sistema económico mundial, agravadas por las prácticas proteccionistas y distorsiones del comercio internacional, especialmente perjudiciales para países con un esquema productivo y exportador, como el nuestro.

          Es una exigencia de la realidad la eliminación de todo tipo de subsidios, con los cuales los países desarrollados protegen sus producciones primarias; que atentan contra el libre juego del mercado internacional en esta materia.

          Los gobiernos nacionales enfrentamos una realidad que nos obliga a priorizar la satisfacción de las necesidades básicas de nuestra población: la alimentación, el empleo, el acceso a una vivienda digna, la educación y la impostergable atención de la salud de todos. Estos y otros acúciantes problemas nos impiden la aplicación de parámetros de ajuste que respondan a los requerimientos de un sistema económico multilateral cada vez más interdependiente .

          Los altos niveles de endeudamiento de las economías de los países no desarrollados son incompatibles con los permanentes ajustes económicos que exigen los organismos multilaterales de crédito internacional.

          La realidad se ha tornado explosiva en nuestros países, que si bien, presentan una deuda con la gestión apropiada del Estado, es aun mayor, la deuda social interna que tienen con los marginados y excluidos del sistema, los pobres de toda pobreza y los que sufren la indignidad de la indigencia.

          Demandamos una nueva visión del mundo que ponga su atención en combatir la pobreza, disminuyendo los gastos de defensa, que son exagerados y brutales en un mundo que debe evitar destruirse así mismo.

          Le pedimos a los países desarrollados que aporten el 0,7 % del Producto Bruto Interno de sus economías, como se comprometieron hace una década, en Río de Janeiro, para sostener el medio ambiente y la calidad de vida en los países menos desarrollados.
 

Debemos ser absolutamente sinceros, el concepto de Desarrollo Sustentable no es para todos el mismo.
Para algunos países encumbrados de la Tierra, el Desarrollo Sustentable es mejorar la calidad de vida.
Los países no desarrollados, nosotros, ni siquiera tenemos calidad de vida.


          La globalización es un dato de la realidad que no podemos negar, pero entendemos a la lobalización no sólo como una generalización de las reglas de juego comerciales y financieras, sino también como la universalización de los beneficios de la civilización y la democracia, de la riqueza y del adelanto científico que caracterizan a nuestra era.
 

No podemos entender una globalización que no vaya acompañada de la equidad y la justicia social.
Debemos orientar todos nuestros esfuerzos hacia la erradicación definitiva de la pobreza.
Repetimos, "Mientras haya pobreza extrema no va a existir Desarrollo Sustentable en el mundo"


          Del mismo modo, debemos trabajar activamente en la búsqueda de mecanismos para reducir la presión que ejerce la deuda externa de los países no desarrollados, pues ello permitirá canalizar mayores recursos hacia el crecimiento de nuestras naciones.

          En este mundo globalizado, esta,, estrategia incluye un acceso a los mercados soste do y sin discriminaciones, el incentivo a la producción básica y el desarrollo agrícola, y la promoción de la ciencia y la tecnología en condiciones accesibles para todos los países.

          Señores Jefes de Estado, el Desarrollo Sustentable es el gran desafío que enfrenta hoy la Humanidad.
 

Volvemos a repetir: "No habrá Desarrollo Sustentable mientras exista pobreza extrema en el mundo".
El Desarrollo Sustentable debe ser una elevación en la Calidad de Vida de los pueblos.


          Ello, deja de lado una visión materialista sobre la cual se ha construido la globálización financiera, donde nada es más importante que el desarrollo capitalista de la economía.

          Son necesarios instrumentos internacionales nuevos que reconozcan, promuevan y protejan los derechos humanos y nuestros recursos 
naturales.

          Hace treinta años, un presidente argentino, Juan Domingo Perón, expresaba en el documento "Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo" que: "...es necesaria y urgente una revolución mental en los hombres, una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la Humanidad y entre la humanidaa y el resto de la naturaleza...'-. Afirmaba también que: "...a la irracionalidad del suicidio colectivo debemos responder con la racionalidad del deseo de supervivencia... ".

          Es vital que pongamos nuestros mayores esfuerzos para hacer realidad el Desarrollo Sustentable que le propusimos al mundo hace diez años. Nuestros pueblos esperan con sumo interés los resultados de esta Cumbre Mundial. Se acaba el tiempo de las propuestas y comienza el tiempo de las acciones y los hechos.

          Muchas Gracias