6 Noviembre 2025 - Uno de los mayores problemas no es el dinero en sí mismo, sino cómo se invierte. Acelerar la reducción de la pobreza, crear puestos de trabajo reales y garantizar que nadie se quede atrás, debe ser la prioridad de los Gobiernos.

La II Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social concluyó el jueves en Doha con un llamamiento a los países para que pasen rápidamente de los compromisos a la aplicación, garantizando que la Declaración Política de Doha suponga un avance cuantificable en la reducción de la pobreza, el trabajo digno y la inclusión social.

En la rueda de prensa de clausura, la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Annalena Baerbock, afirmó que la Cumbre supuso un «cambio deliberado» desde la identificación de las deficiencias hasta la aplicación de soluciones probadas.

«Copenhague nos enseñó hace 30 años que el desarrollo social y la inclusión son esenciales para unas sociedades fuertes», afirmó. «Prometimos no dejar a nadie atrás. El desarrollo social no es algo ‘que estaría bien tener’ ni un acto de caridad. Redunda en el interés propio de todos los países».

Advirtió que el hambre y la pobreza actuales no se deben a la escasez, sino a los conflictos, la desigualdad y los fracasos políticos, y subrayó: «Uno de los mayores problemas no es el dinero en sí mismo, sino cómo se invierte».

Más de 40 jefes de Estado y de Gobierno, más de 230 ministros y altos funcionarios, y cerca de 14000 asistentes participaron en la Cumbre.

Además de las sesiones plenarias y las mesas redondas formales, se celebraron más de 250 «sesiones de soluciones» para intercambiar enfoques prácticos destinados a ampliar la protección social, mejorar el acceso a la atención sanitaria y la educación, y apoyar el trabajo que proporciona dignidad.

Fuente: ONU Noticias