«Reafirmemos nuestro compromiso de apoyar a todas las viudas, sin distinción de edad, ubicación u ordenamiento jurídico, haciendo lo posible por no dejarlas de lado ni dejarlas atrás». António Guterres,Secretario General de las Naciones Unidas

Mujeres invisibles, problemas invisibles

Las Naciones Unidas reconocen el 23 de junio como el Día Internacional de las Viudas con fin de dar voz a las experiencias de las viudas y para reactivar cuanto antes el apoyo especial que necesitan.

La pérdida de un compañero es devastadora. Para muchas mujeres en todo el mundo, esa pérdida se acrecienta por una lucha a largo plazo por las necesidades básicas, sus derechos humanos y su dignidad. Se les puede negar los derechos de herencia sobre el terreno en el que se basaron para su sustento o ser desalojadas de sus hogares, siendo forzadas a matrimonios no deseados o rituales de viudez traumatizantes. Son estigmatizadas de por vida, rechazadas y avergonzadas. Y lo peor, muchos de estos abusos pasan desapercibidos e incluso se normalizan.

Se estima que hay 258 millones de viudas en todo el mundo, y casi una de cada diez vive en la pobreza extrema. Como mujeres, tienen necesidades específicas, pero sus voces y experiencias a menudo están ausentes de las políticas que afectan su supervivencia.

En pos del progreso para las viudas

El Día Internacional de las Viudas es una oportunidad para pasar a la acción y conseguir así lograr sus plenos derechos y el reconocimiento para las viudas.

Esto incluye proporcionarles información sobre el acceso a una parte justa de su herencia, tierras y recursos productivos; pensiones y protección social que no se basen únicamente en el estado civil; trabajo decente e igualdad de remuneración; y oportunidades de educación y formación. Capacitar a las viudas para que se mantengan a sí mismas y a sus familias también significa abordar los estigmas sociales que crean la exclusión y las prácticas discriminatorias o perjudiciales.

Asimismo, los gobiernos deben tomar medidas para mantener sus compromisos para garantizar los derechos de las viudas tal como los consagra el derecho internacional, lo que incluye la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención de los derechos del niño. Incluso cuando existen leyes que protegen los derechos de las viudas, la debilidad de los sistemas judiciales de gran cantidad de estados compromete la forma en la que se defienden los sus derechos en la práctica. La falta de concienciación y la discriminación por parte de los funcionarios judiciales puede provocar que las viudas eviten acudir al sistema judicial para reclamar la restitución de sus derechos.

En definitiva, deben emprenderse programas y políticas para terminar con la violencia contra las viudas y sus hijos, mitigar su pobreza, ofrecerles educación y otras formas de ayuda. Estos programas deben incluirse en el contexto de los planes de acción para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En situaciones posteriores a un conflicto, se debe convocar a las viudas para que participen plenamente de los procesos de reconciliación y consolidación de la paz con el fin de garantizar que contribuyan a la paz y seguridad sostenibles.