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(* inglés)   

Sesenta años de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de las Naciones Unidas

Las Naciones Unidas conmemorarán sesenta años de sus operaciones de paz el próximo 29 de mayo de 2008, en el Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas. Con la celebración se rendirá homenaje a todo el personal que ha estado al servicio de la paz desde 1948 y honrará a quienes murieron en cumplimiento de su deber durante el último año.

Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas iniciaron en 1948 con el despliegue en el Medio Oriente de observadores militares desarmados de la ONU para vigilar el Acuerdo de Armisticio entre Israel y sus vecinos Árabes.

Hoy en día, más de 110,000 personas, uniformadas y civiles, están sirviendo en 20 operaciones administradas por el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP). Desde 1948, las Naciones Unidas han desplegado 63 operaciones de mantenimiento de la paz, 17 de ellas tan sólo en la última década. A través de los años, cientos de miles militares, así como decenas de miles de policías de Naciones Unidas y otros civiles, provenientes de más de 120 países, han participado en operaciones de la ONU.

En los últimos 60 años más de 2,400 miembros del personal de mantenimiento de la paz, originarios de 118 países, han perdido la vida sirviendo bajo la bandera de las Naciones Unidas.

Antecedentes

El mantenimiento de paz de las Naciones Unidas es un instrumento único y dinámico desarrollado por la Organización como una forma de ayudar a que los países devastados por el conflicto puedan fomentar las condiciones necesarias para una paz duradera y sostenible.

Aunque el término “mantenimiento de la paz” no se encuentra en la Carta de las Naciones Unidas, Dag Hammarskjöld, el segundo Secretario General de las Naciones Unidas, encontró una forma de definirlo dentro del marco de la Carta, diciendo que el mantenimiento de la paz entra en el “Capítulo VI y medio” de la Carta, en algún punto entre los métodos tradicionales para resolver disputas pacíficamente (señalados en el Capítulo VI), y las acciones de mayor fuerza y menos basadas en el consentimiento (contenidas en el Capítulo VII).

A través de los años, el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas ha evolucionado para cumplir con las demandas que presentan los diferentes conflictos y un escenario político mundial cambiante.

Nacidas en un momento en el cual las rivalidades de la Guerra Fría paralizaban constantemente al Consejo de Seguridad, las metas del mantenimiento de la paz estaban limitadas inicialmente a mantener el cese al fuego y estabilizar situaciones en el terreno, dando un apoyo crucial a los esfuerzos políticos para resolver el conflicto por medios pacíficos. Aquellas misiones estaban compuestas por observadores militares y tropas ligeramente armadas con funciones de vigilancia, información y construcción de confianza principalmente.

Los primeros años

El Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT) y el Grupo de Observadores Militares de las Naciones Unidas en India y Pakistán (UNMOGIP) fueron las primeras dos misiones desplegadas por las Naciones Unidas. Ambas misiones, que continúan operaciones hasta el día de hoy, ejemplifican el tipo de misiones de observación y vigilancia, compuestas por fuerzas que alcanzan unos cuantos cientos de personas.

La primera operación de mantenimiento de paz armada fue la Primera Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (FENU 1) desplegada en 1956 para responder a la crisis de Suez. La Operación de las Naciones Unidas en el Congo (ONUC), iniciada en 1960, fue la primera misión de gran escala, con un contingente de casi 20,000 soldados durante su momento más activo. Esta misión también puso de manifiesto los riesgos implicados al intentar estabilizar una región devastada por la guerra. 250 elementos de la ONU perdieron la vida mientras prestaban servicio en esa importante misión.

En los sesentas y setentas, las Naciones Unidas establecieron misiones de corto plazo en Nueva Guinea, Yemen y la República Dominicana, e iniciaron despliegues de larga duración en Chipre (UNFICYP) y el Medio Oriente (UNEF II, FNUOS y FPNUL).

En 1988, el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas fue condecorado con el Premio Nobel de Paz. En ese momento, el Comité del Premio Nobel reconoció en particular a “la gente joven de muchas naciones (…) quienes, manteniendo sus ideales, aceptan voluntariamente las exigencias y peligros de servir por la causa de la paz.”

El aumento de actividad después de la Guerra Fría

Al terminar la Guerra Fría, hubo un rápido incremento en el número de misiones de mantenimiento de paz. Con un nuevo consenso y un propósito común, el Consejo de Seguridad autorizó un total de 20 operaciones entre 1989 y 1994, incrementando el personal de mantenimiento de la paz de 11,000 a 75,000.

Algunas de las misiones fueron desplegadas para ayudar a implementar acuerdos de paz que habían acabado con largos conflictos – en países como Angola, Mozambique, Namibia, El Salvador, Guatemala y Camboya – y para ayudar a los países a estabilizarse, reorganizarse, elegir nuevos gobiernos y construir instituciones democráticas.

El éxito en general de estas misiones, aumentó las expectativas en el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas más allá de su capacidad para dar resultados, especialmente en situaciones donde el Consejo de Seguridad no logró autorizar mandatos lo suficientemente robustos o proveer recursos adecuados.

Se establecieron misiones en situaciones donde las armas todavía no callaban y en áreas como la antigua Yugoslavia, Somalia y Rwanda, donde no había paz alguna que mantener. Estas tres operaciones de alta visibilidad perfil fueron criticadas cuando el personal de mantenimiento de la paz se enfrentó a situaciones donde las partes beligerantes no se apegaron a los acuerdos de paz, o donde el personal no fue provisto de recursos adecuados o apoyo político. Conforme aumentaron las bajas civiles y continuaron las hostilidades, la reputación del mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se desplomó.

Mediados de los noventas: Un periodo de revaloración del mantenimiento de paz

Los retrocesos de principios y mediados de la década de los noventas llevaron al Consejo de Seguridad a limitar el número de nuevas misiones de mantenimiento de paz durante los años siguientes. La Organización también comenzó un proceso de autoanálisis. Mientras tanto, el personal de mantenimiento de paz de la ONU continuaba sus operaciones de largo plazo en el Medio Oriente, Asia y Chipre. El Consejo también autorizó operaciones de las Naciones Unidas en Bosnia y Herzegovina, Haití, Guatemala y Angola.

El siglo XXI

Con una mejor comprensión de los límites y del potencial del mantenimiento de paz de la ONU, a partir de 1999 se le pidió a las Naciones Unidas llevar a cabo tareas aún más complejas. La ONU sirvió como administrador de los territorios de Kosovo en la antigua Yugoslavia y Timor Oriental (hoy Timor Leste), que estaba en proceso de adquirir su independencia de Indonesia.

En ambas situaciones, la ONU fue ampliamente percibida como la única organización con la credibilidad e imparcialidad mundialmente reconocida para llevar a cabo la tarea.

A lo largo de la siguiente década, el Consejo de Seguridad estableció operaciones de mantenimiento de paz grandes y complejas en países africanos como la República Democrática del Congo, Sierra Leona, Liberia, Burundi, Côte d’Ivoire, Sudán (en el sur del país y en Darfur), Eritrea/Etiopía, Chad y la República Centroafricana.

El personal de mantenimiento de la paz también regresó a terminar operaciones de mantenimiento y consolidación de la paz en lugares donde las frágiles condiciones de paz se habían deteriorado, como en Haití y el recién independiente Timor Leste.

Con el establecimiento de las misiones de la ONU en Darfur, Chad y la República Centroafricana en la segunda mitad del 2007, las fuerzas de paz autorizadas alcanzaron la cifra record de 130,000 elementos.

El mantenimiento de la paz evoluciona

Con el fin de la Guerra Fría, el contexto estratégico para el mantenimiento de la paz cambió drásticamente, impulsando a la Organización a cambiar y ampliar su campo de operaciones, de las misiones "tradicionales" que implicaban tareas estrictamente militares, a complejas operaciones "multidimensionales" destinadas a garantizar la implementación de acuerdos de paz amplios y a ayudar a sentar las bases para una paz sostenible.

Hoy en día, el personal de mantenimiento de la paz emprende una amplia variedad de tareas complejas, tales como ayudar a construir instituciones de gobierno sostenibles, a vigilar los derechos humanos, reformar el sector de seguridad, desarme, así como impulsar la desmovilización y reintegración de ex combatientes.

La naturaleza de los conflictos también ha cambiado a lo largo de los años. Desarrollado originalmente como un medio para hacer frente a los conflictos entre Estados, el mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas se ha aplicado cada vez más en los conflictos internos y en las guerras civiles.

Aunque los militares siguen siendo la columna vertebral de la mayoría de las operaciones de mantenimiento de la paz, sus muchas caras incluyen ahora también a administradores y economistas, agentes de policía y expertos jurídicos, personal anti-minas y observadores electorales, observadores de derechos humanos y especialistas en asuntos civiles y de gobierno, trabajadores humanitarios y expertos en comunicación e información pública.

Las mujeres también han asumido una función cada vez más importante en el mantenimiento de paz de las Naciones unidas. Cada vez más mujeres forman parte de los contingentes militares, policiales y civiles de los cuerpos de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. En un evento histórico, el primer contingente compuesto solamente por mujeres de una operación de paz fue desplegado en 2007, cuando una Unidad de Policía Constituida por 125 mujeres de la India llegó a Liberia. Su presencia ha servido para demostrar las contribuciones especiales que las mujeres pueden hacer en la aplicación de la ley.

En la década de los cincuentas, los primeros Cascos Azules provenían principalmente de Europa. Durante la década de los noventas, cambió el perfil, cuando los países desarrollados redujeron su sector militar tras el fin de la Guerra Fría o bien se mostraron renuentes a comprometer sus soldados en operaciones al mando de las Naciones Unidas.

Los países que aportan un mayor número de tropas se encuentran ahora en el sur de Asía (Pakistán, Bangladesh, India, Sri Lanka, Nepal) y en África (Ghana, Nigeria). Los países árabes y latinoamericanos también proporcionan un número importante de tropas. Sin embargo, en 2006, los europeos volvieron a desempeñar un papel importante en el mantenimiento de la paz en el Líbano, cuando la FPNUL se amplió después el conflicto entre Israel y Hezbolá.

Algunos países que en el pasado han acogido operaciones de las Naciones Unidas son ahora países que aportan contingentes, estos incluyen a Bosnia y Herzegovina, Camboya, Croacia, El Salvador, la antigua República Yugoslava de Macedonia, Guatemala, Namibia, Rwanda y Sierra Leona.

Además, las actividades de la policía de la ONU han crecido en tamaño y alcance con 11,000 policías de las Naciones Unidas desplegados en todo el mundo, una cifra que se prevé aumente a 17,000 durante el año siguiente al aumentar su presencia en Darfur, Chad y la República Centroafricana.

La reforma del mantenimiento de la paz

En el fin del siglo XX, la ONU realizó un importante ejercicio para examinar los retos que enfrentó el mantenimiento de la paz en la década de los noventas e introducir una reforma. El Secretario General designó un Grupo sobre las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas, compuesto con personas con experiencia en la prevención de conflictos, mantenimiento de la paz y consolidación de la paz, a fin de evaluar las deficiencias del sistema existente y hacer recomendaciones concretas y realistas para el cambio.

El resultado, conocido como el "Informe Brahimi" llamado así por Lakhdar Brahimi, el Presidente del Grupo sobre las Operaciones de Paz, pide un compromiso político renovado por parte de los Estados miembros, un cambio institucional significativo y un mayor apoyo financiero. El Grupo observó que, a fin de ser eficaces, las fuerzas de las Naciones Unidas deben ser dotadas de los recursos y equipos adecuados para llevar a cabo sus mandatos.

El informe pide una mayor dotación de personal y reglas de enfrentamiento más robustas contra quienes se nieguen a cumplir los compromisos adquiridos mediante acuerdos de paz o que traten de quebrantarlos por medio de la violencia. El Consejo de Seguridad, dice, debe proporcionar mandatos claros, convincentes y viables a las operaciones para el mantenimiento de la paz; y subraya que el apoyo que la Sede de la ONU brinda al mantenimiento de la paz debe ser considerado como una actividad central de las Naciones Unidas.

Como resultado, los Estados miembros y el Secretario de las Naciones Unidas han hecho esfuerzos importantes para impulsar la reforma, incluso a través del Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio, la Cumbre Mundial de 2005, la estrategia de reforma del DOMP llamada “Operaciones de Paz 2010” y más recientemente la “Doctrina Capstone” que el DOMP ha desarrollado para la orientación estratégica y táctica de los Cascos Azules sobre el terreno.

El último capítulo en la reforma del mantenimiento de la paz tomo lugar en 2007, cuando las capacidades y recursos de las Naciones Unidas fueron sobreutilizados más que nunca en la historia para hacer frente a una creciente demanda de operaciones de paz cada vez más complejas. Para fortalecer la capacidad de las Naciones Unidas de administrar y mantener nuevas operaciones de paz, la arquitectura del mantenimiento de la paz se reestructuró en 2007 reforzando el apoyo para nuevas actividades del DOMP, y estableciendo un Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno, separando, aumentando los recursos para ambos departamentos y en otras partes de la Secretaría relacionadas con el mantenimiento de la paz. También se impulsó la creación de nuevas capacidades, así como de estructuras integradas para satisfacer la complejidad creciente de las actividades solicitadas.

Otras reformas se introdujeron en el campo de la Conducta y Disciplina. Luego de algunas denuncias e investigaciones por abuso y explotación sexual por parte de personal del mantenimiento de la paz. El Secretario General declaró la política de tolerancia cero contra cualquier violación a los lineamientos de las Naciones Unidas, los cuales incluyen la prohibición al personal de Naciones Unidas de tener relaciones sexuales con niños menores de 18 años y con personas que ejercen la prostitución. El ex Representante Permanente de Jordania, el Príncipe Zeid Ra’ad Zeid Al-Hussein, produjo una estrategia radical para comprometer a los países que aportan contingentes, a los Estados miembros y al sistema de las Naciones Unidas en general a adoptar una nueva arquitectura de conducta y disciplina para el personal de mantenimiento de la paz. En 2008, la Asamblea General aprobó una estrategia amplia para apoyar las víctimas de abuso y explotación sexual por parte del personal de las Naciones Unidas.

La Medalla Dag Hammarskjöld

En 1997, en ocasión del 50 aniversario del mantenimiento de la paz en 1998, el Consejo de Seguridad decidió establecer la Medalla Dag Hammarskjöld. Desde entonces la medalla ha sido entregada cada año a los elementos del personal de mantenimiento de la paz que han perdido la vida al servicio de la paz durante el año anterior.

Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas

Según la resolución 57/129 del 11 de diciembre de 2002, la Asamblea General designó el 29 de mayo – día en que se estableció la primera misión, ONUVT – como el Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas para rendir homenaje a todos los hombres y mujeres que han servido y continúan sirviendo en operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, por su alto nivel de profesionalismo, dedicación y valor, y para honrar la memoria de aquellos que han perdido sus vidas por la causa de la paz.