UNITED NATIONS NATIONS
UNIES
EL SECRETARIO GENERAL
MENSAJE EN LA CEREMONIA INAUGURAL DE LA CONFERENCIA
POLITICA DE ALTO NIVEL PARA LA FIRMA DE LA CONVENCION DE LAS NACIONES UNIDAS
CONTRA LA CORRUPCION Mérida, México, 9 de diciembre de 2003
Pronunciado por el Sr. Hans Corell, Secretario General Adjunto para Asuntos Legales
La corrupción es un flagelo
insidioso que empobrece a muchos países y que nos afecta a todos. La firma de
esta Convención representa una importante victoria en nuestra lucha contra la corrupción.
Cada año, celebraremos este día como el Día de las Naciones Unidas contra la Corrupción.
Hemos avanzado un largo camino.
Antes de que iniciara la década de los anos 90, era difícil escuchar que el
termino corrupción se utilizara en los círculos oficiales, aun a pesar de que
todo el mundo sabia que la corrupción estaba presente. Fue necesario un gran
esfuerzo y la perseverancia de muchas personas para lograr que aumentara la
conciencia sobre el efecto corrosivo que la corrupción tiene en las sociedades
y para colocar a la lucha contra esta plaga en la agenda mundial.
Hoy en día se percibe de manera
generalizada que la corrupción afecta el desempeño económico, debilita a las
instituciones democráticas, rompe con el orden social y destruye la confianza
del público, permitiendo la proliferación del crimen organizado, del terrorismo
y de otras amenazas a la seguridad humana.
Ningún país, rico o pobre, es inmune
ante este pernicioso fenómeno. Tanto el sector público como el privado están
involucrados, pero siempre es el bienestar público el que se ve afectado.
La corrupción lastima de forma
desproporcionada a las personas pobres de los países en desarrollo. Afecta sus
vidas diarias de muchas formas diferentes, y tiende a empobrecerlas aun más al
negarles el derecho a compartir los recursos económicos o la asistencia vital.
La corrupción hace que los servicios
públicos básicos se vuelvan inalcanzables para quienes no pueden pagar
sobornos. Al desviar los recursos que están destinados al desarrollo, la corrupción
hace más difícil satisfacer necesidades fundamentales como los alimentos, la
salud o la educación. La corrupción origina discriminación entre los diferentes
grupos de la sociedad, fomenta la inequidad y la injusticia, desalienta la inversión
Extranjera y la asistencia y obstruye el crecimiento. La corrupción es,
por tanto, uno de los obstáculos mas
importantes para la estabilidad política y para el desarrollo económico y
social.
Nuestra única esperanza para
erradicar este obstáculo es la práctica efectiva del imperio de la ley. Permítanme
felicitar a los gobiernos que ya han adoptado legislaciones nacionales en
contra de la corrupción. Por supuesto, esto no le resta importancia a la
Convención. Los delincuentes no han desaprovechado la globalización económica
ni la sofisticada tecnología que la acompaña. Hasta ahora nuestros esfuerzos
para combatir a estos criminales, han estado fragmentados. Pero ahora, la
Convención de Mérida, junto con otro instrumento histórico, la Convención de
las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, que entre
en vigor hace poco mas de dos meses, nos brindan las herramientas necesarias
para hacer frente a la delincuencia y a la corrupción a escala mundial.
Al mejorar la cooperación
internacional, podremos tener un impacto sobre las operaciones delictivas a
nivel mundial. Esto puede sonar obvio, pero para lograr esta Convención fueron
necesarios dos anos de muy difíciles negociaciones. Felicito a los negociadores
por lograr la elaboración de un instrumento balanceado, poderoso y pragmático.
La Convención expresa claramente que
la erradicación de la corrupción es una responsabilidad de los Estados y les
ofrece una serie de normas que pueden aplicar para fortalecer sus sistemas e
instituciones reguladoras.
Permítanme subrayar de manera
particular las medidas contenidas en la Convención sobre la recuperación de activos. Estas
medidas, las primeras de su tipo, requieren a los Estados Miembros restituir
los activos producto de la corrupción, al país del que fueron robados. Este es
un avance de la mayor importancia. Ayudara a enfrentar un problema apremiante
que afecta a muchos países en desarrollo en los cuales los grupos corruptos
privilegiados han saqueado miles de millones de dólares que se requieren de
manera urgente para que los nuevos gobiernos puedan reparar los daños
económicos y sociales que han sufrido las sociedades de estos países.
La Convención también expresa
claramente que para que triunfen los esfuerzos para erradicar la corrupción, resulta
crucial el apoyo y la participación de la sociedad civil, incluido el sector
privado. Me motivan especialmente las medidas para impulsar la transparencia y
la responsabilidad de la comunidad internacional de negocios.
El Pacto Mundial que he propuesto,
puede tener un papel activo para apoyar la puesta en práctica de la Convención.
Muchas de las iniciativas del Pacto contemplan de manera integral diversas
medidas prácticas para combatir la corrupción. El Pacto esta organizando un
dialogo internacional sobre transparencia y contra la corrupción que tiene
lugar en enero en la ciudad de Paris. También se planea una Cumbre de los Lideres
del Pacto Mundial en Nueva York, en junio del 2004.
Al avanzar en este camino, espero que encontremos los medios prácticos para
involucrar de manera activa en la lucha contra la corrupción a los empresarios
y a otros actores no gubernamentales.
Permítanme añadir que las Naciones
Unidas también han lanzado una iniciativa orgánica en materia de integridad,
dirigida a reforzar la ética como un valor fundamental al interior de la
Organización, y para asegurar que prediquemos con el ejemplo. La iniciativa
esta basada en mi convicción de
fortalecer la transparencia y responsabilidad en la Organización, para hacer
que las Naciones Unidas sea un instrumento más efectivo al servicio de los
pueblos del mundo.
Nuestro mas
grande reto en la actualidad es asegurar que todas las personas del mundo
puedan vivir con dignidad, libres de la pobreza, el hambre, la violencia, la opresión
y la injusticia. Estas libertades continúan siendo tan solo un sumo para muchas
personas que viven en sociedades corruptas.
Insto a todos los Estados a
ratificar la Convención tan pronto como sea posible. Logremos que entre en
vigor urgentemente. Si se aplica completamente, puede ayudar a asegurar que los
débiles y vulnerables sean protegidos de los funcionarios corruptos y
ambiciosos, así como de quienes buscan la riqueza sin escrúpulos. Puede
ayudarnos a evitar que en el veloz mundo de hoy, los pobres no se vuelvan más
pobres. Eliminar este importante obstáculo que frena el desarrollo, también nos
permitirá alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio y mejorar la vida de
millones de personas alrededor del mundo. Permítanme asegurarles que las
Naciones Unidas continuaran desempeñando su labor, trabajando con los Gobiernos
y la sociedad civil en esta trascendental lucha mundial.
Quiero expresar mi reconocimiento al
Gobierno de México, así como al Municipio y a la gente de Mérida por ser
anfitriones de este histórico evento. También deseo agradecer a todos ustedes
por participar en esta conferencia. Al reunirse aquí, están enviando un
Mensaje muy claro de que la
comunidad internacional esta decidida a combatir la corrupción y de que ya no
se tolerara que la confianza del publico sea traicionada.
Muchas gracias.
* Traducción no oficial