Hace apenas cinco años, los niños etíopes morían constantemente por enfermedades fácilmente prevenibles, como la diarrea, lo que llevaba a las familias a tener muchos hijos en un intento por su supervivencia. En la actualidad, gracias a los centros de salud rurales y los asistentes sociales, esas tasas de mortalidad infantil se han reducido de manera tan importante que los padres han podido comenzar a planificar sus familias.