COMUNICADO DE PRENSA UNCTAD/PRESS/PR/Accra/2008/013**
EL CRECIMIENTO DEL COMERCIO SUR-SUR: NO ES SÓLO UNA
CUESTIÓN DE GEOGRAFÍA, SINO TAMBIÉN DE CONTENIDO
El comercio entre países en desarrollo tiene un carácter principalmente
interregional, fomenta
el sector manufacturero y hace que las economías
sean menos vulnerables a las crisis
Ginebra, 2 de abril de 2008 – Las empresas saben que es mejor tener varios clientes que tener sólo uno o dos. Los países en desarrollo buscan una ventaja similar con sus exportaciones. Tradicionalmente, la mayor parte de lo que han vendido en los mercados mundiales – en su mayoría materias primas y productos agrícolas básicos – ha ido destinado a países industrializados. Sin embargo, en los últimos años han encontrado un grupo nuevo de clientes y en rápido crecimiento: ellos mismos. Esta “nueva geografía” del comercio mundial es una de las principales características del reciente proceso de globalización y viene ocasionada principalmente por factores económicos y mercantiles.
El llamado comercio Sur-Sur no sólo tuvo un crecimiento superior al triple entre 1996 y 2006, alcanzando un total de más de 2 billones de dólares, sino que también mostró una pauta alentadora: estos intercambios comerciales se hicieron más entre vecinos – es decir, dentro de las mismas regiones geográficas (siendo la única excepción los países africanos) – con una proporción de productos manufacturados superior al de los flujos tradicionales de exportaciones de mercancías de los países en desarrollo con destino a los países industrializados.
El alentador crecimiento económico y las perspectivas del comercio Sur-Sur serán importantes temas de debate en la XII UNCTAD que se celebrará en Accra, Ghana, del 20 al 25 de abril. El 23 de abril se celebrará una mesa redonda de nivel ministerial, que se centrará en el "Surgimiento de un nuevo Sur y del comercio Sur-Sur como vector de integración regional e interregional para el desarrollo”. En esta mesa redonda y en el resto de eventos de la conferencia, se espera que ministros, otros funcionarios gubernamentales, economistas y representantes de la sociedad civil busquen formas de ampliar el volumen y la magnitud de los beneficios del comercio Sur-Sur.
Está claro que existe un gran margen para un mayor crecimiento: aunque están aumentando con rapidez, los intercambios Sur-Sur solo representaban el 17% de las exportaciones mundiales en 2005. También se espera que conforme las naciones en desarrollo ofrezcan mercados más grandes para el intercambio de productos, sean menos vulnerables a los vaivenes económicos del Occidente industrializado..
La ampliación del sector manufacturero, que parece ser el resultado de las exportaciones intrarregionales e interregionales en el mundo en desarrollo, es saludable para las economías de esos países: los beneficios de los productos manufacturados suelen ser más elevados que los de las materias primas exportadas. La producción industrial tiende a crear más empleos y mejor remunerados. La industria manufacturera generalmente crea estos puestos de trabajo en las ciudades, donde las poblaciones de los países en desarrollo están aumentando con celeridad y donde hay carencia de empleos en el sector formal..
Asimismo, hay indicios de que el comercio Sur-Sur fomenta la creación y el crecimiento de pequeñas y medianas empresas (PyME), que también son vitales para las economías saludables: dan lugar a un mayor nivel de empleo, innovación, vínculos entre sectores económicos, entornos financieros y bancarios activos y al aumento de la demanda de productos de fabricación local. Los economistas señalan que los países en desarrollo frecuentemente carecen de PyME, un síndrome conocido como “inexistencia del nivel medio".
El comercio Sur-Sur actualmente está dominado por Asia, en fase de desarrollo, y obviamente está impulsado por las grandes economías en expansión de China e India. En 2006, las exportaciones asiáticas a los países limítrofes en desarrollo representaron el 78% del valor global del comercio Sur-Sur. Los bienes y artículos manufacturados – como electrodomésticos, productos electrónicos, equipos informáticos y de telecomunicaciones -- representan un porcentaje importante del comercio intraasiático. Resulta evidente que la creciente clase media de la región está generando demanda de este tipo de productos de mayor calidad. También hay una oleada creciente de productos asiáticos manufacturados que llegan a África; las importaciones a bajo precio del Sur han permitido a muchos africanos tener por primera vez electrodomésticos, como neveras.
Otro flujo importante en el comercio Sur-Sur son las exportaciones de recursos naturales hacia los países asiáticos en desarrollo procedentes de otras regiones en desarrollo, en particular de África. Desde 1995, las exportaciones africanas de materias primas industriales y de combustibles han aumentado de manera considerable; el mercado asiático recibe actualmente más de un cuarto de los minerales exportados desde África y el 20% de sus exportaciones de combustible. En general, las ventas internacionales de África a los países en desarrollo se cuadruplicaron entre 1995 y 2005.
Un reto – que tal vez se abordará en el “segmento de alto nivel” del 21 de abril en la XII UNCTAD sobre "Comercio y desarrollo para la prosperidad de África: acción y dirección" – es encontrar formas para que los países africanos se valgan de la creciente demanda de materias primas, así como del aumento de la inversión extranjera que atraen, para diversificar sus economías y obtener un mayor rendimiento del sector manufacturero y de servicios.
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