New York

12/09/2020

Mensaje del Secretario General en el Día Internacional contra la Corrupción

Durante los últimos años se han producido estallidos de ira y frustración contra líderes y gobiernos corruptos. En algunos países las personas han salido a la calle para exigir justicia social y rendición de cuentas.

Por su parte, la crisis del COVID-19 ha creado oportunidades adicionales para la corrupción, lo que se suma a esas graves preocupaciones. Los gobiernos están gastando rápidamente para volver a encarrilar la economía, prestar apoyo de emergencia y adquirir suministros médicos. La supervisión en esas circunstancias puede ser más débil, y el desarrollo de vacunas y tratamientos aumenta el riesgo de sobornos y especulación.

La corrupción priva de recursos a las personas que los necesitan, socava la confianza en las instituciones, exacerba las grandes desigualdades expuestas por el virus y crea obstáculos para una recuperación sólida. No podemos permitir que se malversen los fondos destinados a estimular la economía ni los recursos vitales para hacer frente a la emergencia.

La recuperación de la pandemia debe incluir medidas para prevenir y combatir la corrupción y los sobornos. Debemos forjar alianzas amplias para fortalecer la supervisión, la rendición de cuentas y la transparencia, aprovechando las herramientas globales anticorrupción que ofrece la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción.

Las medidas contra la corrupción deben formar parte de las reformas e iniciativas de carácter más amplio adoptadas a nivel nacional e internacional para fortalecer la buena gobernanza, eliminar los flujos financieros ilícitos y los paraísos fiscales y devolver los activos robados, en conformidad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Debemos aprovechar la oportunidad que nos brinda el primer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General contra la corrupción, que se celebrará el próximo año, para proponer reformas e iniciativas ambiciosas en ese sentido.

En el Día Internacional contra la Corrupción, todas y todos nosotros (gobiernos, empresas, sociedad civil y todas las partes interesadas) debemos comprometernos a trabajar en conjunto para promover la rendición de cuentas y poner fin a la corrupción y los sobornos, a fin de crear un mundo más justo e igualitario.