New York

04/24/2019

Mensaje del Secretario General por el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz

Esta primera celebración del Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz pone de relieve el valor de la cooperación internacional en pro del bien común. Durante casi 75 años, los mecanismos multilaterales establecidos después de la Segunda Guerra Mundial han salvado vidas, ampliado el progreso económico y social, defendido los derechos humanos y, sobre todo, ayudado a no caer en una tercera conflagración mundial. El multilateralismo y la diplomacia tienen un historial probado de servicio a los pueblos de todo el mundo: desde la articulación del derecho internacional hasta la promoción de la igualdad entre los géneros, desde la protección del medio ambiente hasta la lucha contra la proliferación de armas mortíferas y enfermedades mortales.

Pero no se puede dar por sentada esa cooperación. Este nuevo Día Internacional se conmemora en un momento en que los esfuerzos multilaterales se ven sometidos a la presión de los conflictos sin resolver, del cambio climático fuera de control, del aumento de las desigualdades y de otras amenazas. Las nuevas tecnologías ofrecen diversas oportunidades, pero también pueden perturbar los mercados de trabajo, la cohesión social y el disfrute de nuestros derechos. Una paradoja preside nuestras vidas: los problemas globales son más interdependientes, pero nuestras respuestas están cada vez más fragmentadas. Asistimos a un creciente déficit de confianza en los gobiernos, las instituciones políticas y las organizaciones internacionales, así como al creciente atractivo de los mensajes nacionalistas y populistas que demonizan y dividen. Estas tendencias son muy peligrosas porque la naturaleza de los problemas actuales requiere una acción colectiva.

En este difícil contexto, debemos recordar la urgencia que movió a los fundadores de las Naciones Unidas y revitalizar los instrumentos de la Organización. Los principios de la colaboración siguen siendo los mismos, pero las disposiciones prácticas deben adaptarse a la rápida evolución de nuestro mundo. Necesitamos un compromiso más firme con un orden basado en normas, en que las Naciones Unidas actúen de forma eficaz y asuman un papel central. Necesitamos un multilateralismo en red, así como una estrecha cooperación entre las organizaciones internacionales y regionales, incluidos los bancos de desarrollo. Y dado que los gobiernos y las organizaciones internacionales no pueden lograrlo todo solos, necesitamos que el multilateralismo sea inclusivo y se fundamente en asociaciones con la comunidad empresarial, la sociedad civil, los parlamentos, los círculos académicos y filantrópicos y otras partes interesadas, en particular la juventud.

Pero no basta con proclamar las virtudes del multilateralismo; debemos probar su valor añadido. Tampoco podemos hacer oídos sordos a quienes lo ponen en tela de juicio; debemos demostrar que el multilateralismo puede responder a las preocupaciones mundiales y lograr una globalización justa que beneficie a todos y todas.

La Carta de las Naciones Unidas, portadora de un proyecto en que las personas y los países viven como buenos vecinos, defendiendo los valores universales y reconociendo nuestro futuro común, señala el camino que hay que seguir. Reforzar el multilateralismo significa reforzar nuestro compromiso de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y de construir un mundo más seguro y justo para las generaciones futuras. Ese compromiso es ahora más necesario que nunca: un compromiso de las Naciones Unidas y de los dirigentes y los ciudadanos y las ciudadanas de todo el mundo.