New York

08/19/2018

Mensaje del Secretario General con motivo del Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

Todos los años celebramos el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria el 19 de agosto en señal de solidaridad con las personas afectadas por las crisis humanitarias y en homenaje a los trabajadores humanitarios que las ayudan.

La conmemoración de este año coincide con el 15º aniversario del atentado contra las Naciones Unidas en Bagdad, en el que murieron 22 de nuestros compañeros. Desde aquella tragedia, que dio lugar a la proclamación del 19 de agosto como Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, más de 4.000 trabajadores de socorro han muerto, han resultado heridos o han sido detenidos o secuestrados, lo que hace una media de 300 trabajadores humanitarios muertos, detenidos o heridos cada año.

En las zonas de conflicto también se sigue dando muerte y mutilando a los civiles de forma deliberada o en ataques indiscriminados. El año pasado, las Naciones Unidas contabilizaron más de 26.000 civiles muertos o heridos en ataques en tan solo seis países: Afganistán, Iraq, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Somalia y Yemen.

En todo el mundo, los conflictos están obligando a un número jamás visto de personas a abandonar sus hogares, por lo que en la actualidad hay más de 65 millones de desplazados. Los grupos armados reclutan niños para utilizarlos como soldados. Las mujeres sufren abusos y humillaciones. Los trabajadores humanitarios y los médicos que prestan asistencia y ayuda a quienes lo necesitan también suelen ser blanco de los ataques o considerarse una amenaza.

En este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, exhorto a los dirigentes del mundo a que hagan todo lo que esté en su mano para proteger a quienes están atrapados en situaciones de conflicto.

También exhorto a todos los interesados a sumarse a nuestra campaña #NotATarget en el sitio web worldhumanitarianday.org para dejar claro que no se debe utilizar a los civiles como blanco.

Solidaricémonos con los civiles que viven en situaciones de conflicto, así como con los trabajadores humanitarios que arriesgan su vida para ayudarlos.