New York

06/19/2018

Mensaje del Secretario General en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos

La violencia sexual en los conflictos es una amenaza para nuestra seguridad colectiva y una tacha en nuestra humanidad común.

Sus efectos pueden transmitirse de generación en generación, a través del trauma, el estigma, la pobreza, la mala salud y los embarazos no deseados. Los niños y niñas concebidos por violación en tiempo de guerra suelen tener problemas de identidad y pertenencia décadas después de que se han callado las armas.

Pueden quedar en un limbo jurídico o correr el riesgo de ser apátridas. Son presa del reclutamiento, la trata y la explotación, lo que trae consecuencias funestas para la paz y la seguridad, así como para los derechos humanos.

Las madres de esos niños y niñas pueden ser marginadas y rechazadas por su propia familia y comunidad. A veces se considera a estas mujeres y a estos niños y niñas partidarios de grupos extremistas armados y violentos, en lugar de víctimas y supervivientes.

En el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos amplificamos la voz de estas víctimas olvidadas de la guerra, que padecen el estigma, la vergüenza y la exclusión en sociedades polarizadas por los conflictos armados.

Las Naciones Unidas están dispuestas a colaborar con los Gobiernos, la sociedad civil, los líderes religiosos y tradicionales y todos los asociados para dar apoyo a los niños y niñas nacidos a causa de una violación en tiempo de guerra, a las madres de esos niños y niñas y a quienes trabajan en el frente para prestarles ayuda.

Reafirmemos nuestro compromiso mundial de eliminar el flagelo de la violencia sexual relacionada con los conflictos y brindar justicia, servicios y apoyo a todas las personas afectadas.