Havana, Cuba

23 June 2016

Secretary-General’s remarks at the signing of the bilateral ceasefire agreement between the Government of Colombia and the FARC-EP [As delivered - scroll down for Spanish]

Havana, Cuba, 23 June 2016

Excelentísimo Señor Raúl Castro Ruz, Presidente de Cuba,
Excelentísimo Señor Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia,
Distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno,
Excelencias,
Señor Timoleón Jiménez,
Excelentísimo Mogens Lykketoft, Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas
Excelentísimo François Delattre, Presidente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
Distinguidos miembros de la comunidad diplomática y honorables huéspedes,
Señoras y señores,

                Buenos días, es un honor estar con ustedes en este día tan importante para Colombia y para América Latina y el Caribe.

            Estoy muy complacido y agradecido de tener la oportunidad de disfrutar una vez mas de la hospitalidad de Cuba.

            On this day, in a world beset by seemingly intractable wars, the peace process in Colombia delivers on a key commitment:  an agreement on a ceasefire and the laying down of weapons. 

            Today the Colombian peace process validates the perseverance of all those around the world who work to end violent conflict not through the destruction of the adversary, but through the patient search for compromise.

            I want to express my great admiration for the negotiating teams, which have demonstrated that it is possible to achieve peace with dignity for all concerned. They have overcome tense moments and challenging issues to arrive at an historic achievement.

            I also congratulate the Governments of Cuba and Norway, which have devoted considerable diplomatic skills to this peace process. Together with the accompanying countries, Chile and Venezuela, they have shown how national peace efforts can be supported faithfully, discreetly and effectively.

             Six months ago, the United Nations Security Council and the Community of Latin American and Caribbean States, or CELAC, responded to the call of the Government of Colombia and the FARC-EP, and made a commitment to support the implementation of the ceasefire agreement and the laying down of weapons.

            The signing of this essential component of the peace agreement will strengthen this commitment.  It will now be crucial to mobilize the people and resources required for monitoring and verification.

            We know that peace talks continue, and that significant issues are still outstanding.   But we trust that today´s achievement will provide renewed momentum towards the last phase of the negotiations.

            Expectations are now high that the vision articulated in the agreements reached over the past three years will soon become a reality. I strongly encourage you to fulfil these hopes.

We at the United Nations are determined to do everything we can, alongside the Government and the FARC-EP, to translate a remarkable negotiating process into exemplary implementation of the peace commitments made.

            In my last year as Secretary-General of the United Nations, it is truly a privilege to participate in this historic event. It is an honour to be by your side in laying the groundwork for lasting peace and a better future for all the country’s people.

            Let us now work together so that the promise of peace made today in Havana is fulfilled in Colombia.

Muchísimas gracias.  

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Buenos días, es un honor estar con ustedes en este día tan importante para Colombia y para América Latina y el Caribe.

Estoy encantado y agradezco la oportunidad de disfrutar una vez más de la cálida hospitalidad de Cuba.

En este día, en un mundo hostigado por guerras en apariencia insolubles, el proceso de paz de Colombia cumple un compromiso esencial: lograr un acuerdo de alto el fuego y que se depongan las armas.

El proceso de paz de Colombia refrenda hoy la perseverancia de cuantos trabajan en el mundo entero para poner fin a los conflictos violentos no mediante la destrucción del adversario, sino mediante la búsqueda paciente del compromiso.

Deseo expresar mi gran admiración por los equipos negociadores, que han demostrado que es posible conseguir la paz preservando la dignidad de todas las partes interesadas, y han superado momentos de tensión y cuestiones espinosas para alcanzar este hito histórico.

También deseo felicitar a los Gobiernos de Cuba y Noruega, que han consagrado considerables dotes diplomáticas a este proceso de paz. Junto con los países acompañantes, Chile y Venezuela, han mostrado cómo se puede apoyar las iniciativas de paz nacionales de forma fiel, discreta y eficaz.

  Hace seis meses, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la CELAC, respondieron al llamamiento del Gobierno de Colombia y las FARC-EP y se comprometieron a apoyar la aplicación del acuerdo de alto el fuego y la deposición de las armas.

La firma de este componente esencial del acuerdo de paz reforzará este compromiso. Ahora será crucial que se movilice a las personas y los recursos necesarios para las labores de vigilancia y verificación.

Sabemos que las conversaciones de paz continúan y que hay cuestiones importantes que siguen pendientes, pero confiamos en que el logro de hoy genere un nuevo impulso hacia la última fase de las negociaciones.

Las expectativas son elevadas ahora que la visión articulada en los acuerdos alcanzados en los últimos tres años se hará pronto realidad. Los aliento firmemente a colmar esas esperanzas.

En las Naciones Unidas estamos decididos a hacer todo lo posible, junto con el Gobierno y las FARC-EP, para que un proceso de negociación encomiable culmine en un cumplimiento ejemplar de los compromisos de paz suscritos.

Constituye un auténtico privilegio participar en este acontecimiento histórico en mi último año como Secretario General de las Naciones Unidas. Es un honor estar a su lado para sentar las bases de una paz duradera y un porvenir mejor para todos los habitantes del país.

Aunemos esfuerzos para que la promesa de paz hecha hoy en La Habana se cumpla en Colombia.

Muchísimas gracias.