Bosnia y Herzegovina

Información basada en el Informe del Secretario General al Consejo de Seguridad (S/2018/250) publicado el 23 de avril de 2018.

Un cuarto de siglo después del estallido de la guerra en Bosnia y Herzegovina, muchos supervivientes la violación o esclavitud sexuales siguen sufriendo estigma, trauma y exclusión socioeconómica. La violencia sexual relacionada con el conflicto ha dejado una profunda huella en los supervivientes y en la sociedad por igual. Debido a la falta de apoyo adecuado, el paso del tiempo ha agravado, en lugar de aliviarla, su difícil situación. Todavía no existe un plan de indemnización integral y los supervivientes tienen derecho a solo una pensión de discapacidad, lo cual es una forma de asistencia social más que de reparación. La carga de la prestación de servicios recae principalmente en organizaciones no gubernamentales y no en el Estado, un déficit de reparación oficial que ha servido para reforzar el estigma, al implicar que la violencia sexual es un asunto “privado”, en lugar de un problema social que requiere una respuesta sostenida del sector público. Dado que los derechos a una prestación varían de una entidad a otra, el acceso a las prestaciones sigue siendo desigual, lo que inhibe el regreso de los supervivientes desplazados a sus lugares de
origen.
El Gobierno y las Naciones Unidas siguen ejecutando un programa conjunto sobre “la facilitación de atención, apoyo y justicia para los supervivientes de la violencia sexual relacionada con el conflicto”, cuyo objetivo es abordar el legado de esos delitos mediante el acceso a la justicia, la atención a la salud y el apoyo psicosocial, el empoderamiento económico y los esfuerzos para contrarrestar el estigma, así como mediante el fortalecimiento de la capacidad de los proveedores de servicios;. En 2017, a otros 21 supervivientes de la violencia sexual relacionada con el conflicto se les confirió oficialmente la condición de “víctimas civiles de la guerra”, tras las decisiones adoptadas por las nuevas comisiones de reconocimiento de la condición. El ritmo de la impartición de justicia a nivel nacional se ha acelerado en los últimos años; entre 2004 y 2017 se enjuiciaron 116 casos de violencia sexual relacionada con el conflicto, se incoaron 58 causas y se investigaron 128, si bien esas cifras podrían ser incompletas, ya que los casos contra hombres tienden a calificarse de “trato inhumano” y no de violencia sexual. Se requieren esfuerzos concertados para proteger a las víctimas y los testigos contra la intimidación en relación con los juicios por crímenes de guerra. En 2017, cinco mujeres que testificaron como testigos recibieron amenazas. En cuanto a la prevención del estigma, el 19 de junio, con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, el Consejo Interreligioso, integrado por dirigentes de las comunidades ortodoxa, islámica, judía y católica, emitió una declaración interconfesional en la que denunciaba la estigmatización de los supervivientes de la violencia sexual y exhortaba a que se redoblaran los esfuerzos para elevar la condición social de esas personas. El 4 de octubre, Bosnia y Herzegovina se convirtió en el primer país en aprobar un plan nacional de mitigación del estigma. Mi Representante Especial visitó Sarajevo para participar en la puesta en marcha de ese plan, junto con funcionarios del Gobierno, supervivientes y niños (hoy adultos) concebidos durante una violación. Tras su visita, las Naciones Unidas iniciaron nuevas investigaciones sobre la difícil situación de los niños concebidos como resultado de violaciones en tiempo de guerra, que servirán de base de futuros programas.

 

Recomendación

Insto a las autoridades a defender los derechos de los supervivientes a la reparación, incluidos servicios, vivienda y educación, a que refuercen las salvaguardias para las víctimas y los testigos que participan en los juicios por crímenes de guerra, y a que fomenten la aceptación social de aquellos que hayan sido concebidos durante violaciones en tiempo de guerra.