En el informe titulado «Una vida digna para todos: acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y promover la agenda de las Naciones Unidas para el desarrollo después de 2015» (A/68/202), se destacó la importancia de consolidar la paz y la gobernanza eficaz basada en los derechos humanos y el estado de derecho, mediante instituciones sólidas. Las instituciones accesibles y que rinden cuentas apoyan la aplicación del estado de derecho y el ejercicio de los derechos humanos, y por tanto, fortalecen la capacidad de mantener una paz duradera y consolidar el desarrollo sostenible para todos. La apertura y la rendición de cuentas de las instituciones, incluidos los parlamentos, también se refuerza garantizando el derecho de los pueblos a la libertad de información. Además, las elecciones son parte vital de las transiciones democráticas, la descolonización y la aplicación de acuerdos de paz en todo el mundo.

Las constituciones son el marco jurídico fundamental que sirve de apoyo a un sistema de estado de derecho. La redacción de constituciones o los procesos de reforma constitucional, que encarnan los principios de igualdad y no discriminación, suelen ser esenciales para los acuerdos de paz y las iniciativas de consolidación de la paz.

Para combatir la corrupción es fundamental reforzar el estado de derecho. A este respecto, la Asamblea General aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción Disponible en inglés el 31 de octubre de 2003. Mientras que las instituciones responsables y transparentes son el vehículo para la prestación de servicios con arreglo a los derechos humanos y los principios del estado de derecho, la corrupción desvía los recursos necesarios para el desarrollo y socava la confianza del público en las instituciones.