– Como Pronunciado –

INTERVENCIÓN DE LA PRESIDENTA DE LA ASAMBLEA GENERAL, S.E. MARÍA FERNANDA ESPINOSA

3 de Junio 2019

Estimada Maria Luiza Ribeiro Viotti, Jefa de Gabinete del Secretario General de las Naciones Unidas,

Estimada Gunilla Carlsson, Directora Ejecutiva interina de ONU-SIDA,

Distinguidos Representantes Permanentes, Delegadas y Delegados:

En sus inicios, la epidemia de SIDA estuvo marcada por la desesperanza, el miedo y la exclusión; sin embargo, hoy, gracias a la excepcional acción colectiva emprendida a nivel mundial, podemos afirmar que su fin está a nuestro alcance.

Quiero destacar el papel fundamental de la Asamblea General para mantener en el centro de la atención internacional el compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA, estableciendo y dando seguimiento a ambiciosos objetivos, incluyendo la Agenda sobre Desarrollo Sostenible, en la que prometimos erradicar la epidemia para el año 2030.

Agradezco al Secretario General por el Informe que nos ha presentado, de suma utilidad para nuestras deliberaciones.

Excelencias,

Los enormes logros alcanzados en la respuesta al VIH/SIDA en las últimas décadas, bajo el firme liderazgo de ONU-SIDA, es uno de los mejores ejemplos del multilateralismo en acción. Sin duda, es una muestra de lo que podemos conseguir cuando actuamos juntos en torno a una causa común.

Gracias a esos esfuerzos colectivos, lo que no hace mucho era una “sentencia de muerte”, se ha convertido en una enfermedad crónica cuando la persona tiene acceso a la terapia antirretroviral. En el año 2017, un número récord de 21,7 millones de personas que viven con VIH recibieron terapia antirretroviral, es decir, cinco veces y media más que hace apenas diez años.

También hemos logrado evitar que los niños nazcan con VIH, cuando sus madres tienen acceso a la profilaxis necesaria. De hecho, son cada vez más los países en los que se ha eliminado la transmisión maternoinfantil del virus.

Estos notables resultados han marcado una diferencia crítica en la vida de millones de hombres, mujeres y niños. Sin embargo, no hay lugar para la complacencia o para bajar los brazos en la lucha. Muy por el contrario, este es el momento de intensificar los esfuerzos para cumplir con las metas acordadas, sobre todo, considerando que el progreso no ha sido igual en todos los países y regiones, y muchos podrían no alcanzar las metas para el año 2020, establecidas en la Declaración Política de 2016, lo que también impactaría en el cumplimiento de los ODS.

Excelencias,

Para ganar la batalla al SIDA es fundamental cumplir con los objetivos 90-90-90, ampliando el acceso a las pruebas de detección del VIH y a la terapia antirretroviral.

También es esencial poner en marcha iniciativas específicas para asegurar que los grupos de población clave especialmente vulnerables al VIH tengan acceso a servicios integrales de prevención y tratamiento del virus. No podremos poner fin a la epidemia de SIDA si estas personas continúan siendo estigmatizadas, discriminadas y desatendidas.

Debemos empoderar a todas las personas y comunidades para que puedan protegerse del VIH y mitigar el impacto para quienes lo contraigan. Esto implica garantizar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas, brindar educación integral a los jóvenes y servicios de salud sexual y reproductiva, eliminar la violencia de género y las barreras normativas y estructurales que impiden el acceso a los servicios relacionados con el VIH.

Los pueblos indígenas, los migrantes y los refugiados deben ser incluidos en los esfuerzos para detener la epidemia. Hacer realidad el compromiso de no dejar a nadie atrás depende también de ello.

El acceso de los países a las nuevas tecnologías y a las herramientas más innovadoras y eficaces para la prevención y el tratamiento es crucial.

Los enormes logros alcanzados en la respuesta al VIH/SIDA en las últimas décadas, bajo el firme liderazgo de ONU-SIDA, es uno de los mejores ejemplos del multilateralismo en acción. Sin duda, es una muestra de lo que podemos conseguir cuando actuamos juntos en torno a una causa común.

María Fernanda Espinosa Garcés

PRESIDENTA DE LA ASAMBLEA GENERAL

Tenemos que seguir fortaleciendo la asociación estratégica entre los Gobiernos, las organizaciones internacionales, el sector privado y el académico, la sociedad civil, así como con las personas que viven con VIH/SIDA.

Y, por supuesto, cerrar las brechas de financiación es esencial. Necesitamos de más compromisos de los donantes y de la movilización de recursos nacionales para alcanzar el objetivo de inversión para el 2020. La próxima Conferencia de Reposición del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, que tendrá lugar en octubre, en Lyon, Francia, será decisiva para retomar el impulso y asegurar los fondos adecuados y suficientes para los próximos años.

Igualmente, quiero mencionar la relación directa de este tema con la próxima reunión de alto nivel de la Asamblea General sobre Cobertura Sanitaria Universal, ocasión trascendental para mejorar y capitalizar los avances logrados. Debemos interponer nuestros mejores esfuerzos para asegurar que los servicios relacionados con el VIH se incluyan en el paquete integral de prestaciones sanitarias.

Excelencias,

Aún estamos a tiempo de tomar las medidas urgentes y necesarias que nos permitan cumplir con la promesa de lograr un mundo libre de SIDA para el 2030.

Seguir avanzando en ese camino se lo debemos a las millones de personas que no pudimos salvar y es el mejor legado que podemos brindar a las generaciones que vendrán.

Muchas gracias.