– Como Anunciado –

INTERVENCIÓN DE LA PRESIDENTA DEL 73º PERIODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL, S.E. MARIA FERNANDA ESPINOSA

Marzo 28, 2019

Señores Jefes de Estado y de Gobierno,

Señores Ministros y Ministras,

Estimado Secretario General,

Secretaria Ejecutiva de la Convención de Cambio Climático,

Enviado Especial del Secretario General para la Cumbre sobre el Clima 2019,

Representantes de las organizaciones de jóvenes que nos acompañan,

Excelencias, Damas y Caballeros:

Es un placer darles la bienvenida a esta reunión de alto nivel.

Agradezco la presencia de los distinguidos Jefes de Estado y de Gobierno, que constituye una muestra clara de su compromiso con la causa climática.

También destaco el liderazgo del Secretario General, un verdadero activista climático; y, por supuesto, la notable labor de mi querida amiga y colega latinoamericana Patricia Espinosa.

Estamos aquí por una razón muy poderosa: somos la última generación que puede impedir daños irreparables al planeta y a quienes lo habitamos.

Alrededor del mundo, miles de estudiantes se movilizan para exigir respuestas contra el cambio climático. Sus mensajes son claros y directos: «No hay planeta B»; «El momento de salvarlo es ahora»; «Ni un grado más ni una especie menos«; «No hay futuro sin planeta».

No escucharlos sería un error, al igual que creer que tenemos mucho tiempo por delante.

En ese marco, Excelencias, permítanme referirme a tres temas.

En primer lugar, quiero enfatizar cuán urgente es la necesidad de actuar.

Estamos en una situación realmente crítica: once años es todo lo que tenemos para dar el golpe de timón y cambiar el rumbo. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha dado la voz de alerta y nos impide alegar desconocimiento sobre la situación que enfrentamos.

Fenómenos como el Ciclón Idai, que ha devastado Mozambique, Malawi y Zimbabue, con cientos de personas fallecidas y millones afectadas, son tragedias que nos alertan sobre lo que podemos y debemos evitar.

Como lo ha señalado el Secretario General esta es la una de las peores catástrofes meteorológicas en la historia de África. Quiero reconocer la pronta reacción de los equipos de emergencia de la ONU desde que inició la crisis, al tiempo que me uno al llamado humanitario del Secretario General para atender rápidamente la terrible situación que enfrentan nuestras hermanas y hermanos de los países afectados.

El 2019 debe ser el año de la acción climática; a todos los niveles y con todos los actores.

Necesitamos cambios a nivel individual. Todos podemos, cada día, aligerar nuestra huella de carbono, con los alimentos que consumimos, la ropa que usamos, el transporte que elegimos y la basura que generamos.

Claramente, necesitamos modificar nuestros patrones de consumo. Este no es solo un mundo de carencias, también es un mundo de excesos, de sobreconsumo. Una gran paradoja es que cada año se desperdicien 1.300 millones de toneladas de alimentos, mientras casi 2.000 millones de personas padecen hambre o desnutrición.

Y, por supuesto, necesitamos cambios a nivel sistémico.

El desarrollo en armonía con la naturaleza es posible. La necesidad de una reconversión tecnológica, energética, nuestras formas de producir y consumir. Hay miles de proyectos, de iniciativas, de casos exitosos, de experimentos prometedores de economía circular. Sabemos lo que hay que hacer, debemos ampliar y multiplicar lo que ya estamos haciendo. Para eso se requiere más cooperación, más recursos, más transferencia de tecnologías bajas en carbono.

El aumento de la producción agrícola debe ir de la mano con medidas para conservar los bosques, que, cada año, absorben el equivalente a 2000 millones de toneladas de dióxido de carbono.

La batalla de la sustentabilidad también se juega en las ciudades, donde se produce el 70% de las emisiones globales de dióxido de carbono. Por eso lo gobiernos locales tienen un rol decisivo en la acción climática.

Los invito a que nos comprometamos a que el 2020 sea el último año de aumento de estas emisiones causadas por la actividad humana.

En segundo lugar, quiero referirme a la profunda interrelación entre el Acuerdo de Paris y la Agenda 2030.

Sin la acción climática, no lograremos que el desarrollo sea sostenible. La Agenda 2030 y el Acuerdo de París son pactos para la transformación, que se refuerzan mutuamente.

Cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible significa cumplir las metas climáticas, es decir, limitar el calentamiento global a 1.5°C. Esto evitará, como han alertado los científicos, impactos catastróficos en la economía, el ambiente y los medios de vida de millones de personas.

Una acción climática audaz tiene, además, enormes beneficios económicos. Solo el sector de la energía sostenible podría crear alrededor de 18 millones de puestos de trabajo. Al mismo tiempo, el costo de no actuar ahora es de US$ 2 billones anuales solo en pérdidas de productividad.

Los impactos también se sentirán en la salud humana y el bienestar de la gente. Combatir el cambio climático es el mejor antídoto para la pobreza; para reducir la cantidad de niños que respiran aire contaminado, actualmente más del 93%, o para reducir los más de 2 millones de desplazados climáticos solo en el 2018.

El enfoque integrado es, entonces, fundamental para avanzar tanto en la Agenda 2030 como en el Acuerdo de París. En los próximos meses, una serie de momentos nos permitirán sincronizar y concretar nuestros compromisos. Como el próximo Foro Político de Alto Nivel del ECOSOC en Julio, y la Cumbre de los ODS de la Asamblea General, en Septiembre.

Así también, la Cumbre del Clima organizada por el Secretario General, será una plataforma para la acción con el fin de consolidar alianzas y movilizar los recursos necesarios para responder a la emergencia climática que vivimos.

Por eso, no se trata solamente de preservar lo que tenemos hoy, se trata, sobre todo, de garantizar a las generaciones futuras, una vida segura y sana. Se trata de vivir un mundo en el que el derecho a la salud, la educación y la vivienda, a la seguridad, de los niños y los jóvenes, sean posibles. Se trata de cuidar nuestra diversidad biológica, nuestros océanos, nuestros ríos y nuestros glaciares. No es un tema estético, no es una opción, es un tema de balance, de equilibrio, de armonía, de superivivencia. Se trata entonces de cómo la HISTORIA nos recordará.

María Fernanda Espinosa Garcés

PRESIDENTA DEL 73º PERIODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL

Y, por último, quiero señalar que el cambio climático es un desafío que debe ser abordado con un enfoque intergeneracional.

Es una cuestión de supervivencia, para todos, sin excepción. Niños, jóvenes, adultos, adultos mayores, todos habitamos una casa común, y, por lo tanto, debemos cuidarla trabajando juntos. El rol de los jóvenes como agentes de cambio, es central. Las coaliciones y organizaciones de jóvenes, aquí presentes, son claves para la acción climática. La justicia climática es también una justicia intergeneracional.

Por eso, no se trata solamente de preservar lo que tenemos hoy, se trata, sobre todo, de garantizar a las generaciones futuras, una vida segura y sana. Se trata de vivir un mundo en el que el derecho a la salud, la educación y la vivienda, a la seguridad, de los niños y los jóvenes, sean posibles. Se trata de cuidar nuestra diversidad biológica, nuestros océanos, nuestros ríos y nuestros glaciares. No es un tema estético, no es una opción, es un tema de balance, de equilibrio, de armonía, de superivivencia. Se trata entonces de cómo la HISTORIA nos recordará.

Excelencias,

La humanidad está en una encrucijada. Este es el momento de decidir el camino que queremos tomar. La cuenta regresiva está en marcha para tomar las acciones necesarias y evitar un punto de no retorno en el calentamiento global. Ya conocemos el resultado de la inacción, que golpea más a los más vulnerables, como los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo.

El multilateralismo y la cooperación son nuestras mejores herramientas. Es imprescindible que ejerzamos nuestro liderazgo, que actuemos de manera colectiva y con responsabilidad. Que hagamos la parte que nos corresponde y un poco más.  Aún estamos a tiempo.

Estoy segura de que el evento de hoy será un acelerador de nuestro compromiso con la acción climática, con propuestas concretas e innovadoras que nos permitirán cumplir con nuestra promesa de “velar porque todos puedan vivir con dignidad e igualdad en un ambiente sano y seguro”, sin dejar nadie atrás. Lo que hagamos hoy, alimentará la esperanza de los que estamos y de los que vendrán.

Muchas gracias y nuevamente bienvenidos y bienvenidas.