– Como Pronunciado –

 

INTERVENCIÓN DE LA PRESIDENTA DEL 73º PERIODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL, S.E. MARIA FERNANDA ESPINOSA

21 de febrero 2019 

Honorable Diputada Gabriela Cuevas Barrón, Presidenta de la Unión Inter-Parlamentaria,

Estimado Martin Chungong, Secretario General de la Unión Inter-Parlamentaria,

Distinguidos Parlamentarios y Parlamentarias,

Excelencias, Damas y caballeros:

Les doy la más cordial bienvenida a este evento que convoca a representantes de los Parlamentos de todo el mundo.

En particular, me siento muy complacida de poder compartir este podio con la Diputada Gabriela Cuevas, que además de provenir de mi región, América Latina y el Caribe, es apenas la segunda mujer en ocupar la Presidencia de la Unión Inter-Parlamentaria en 130 años.

Esto refleja que, si bien estamos avanzado, seguimos lejos de lograr el ejercicio pleno de la igualdad entre hombres y mujeres. Deseo aprovechar para rendir un homenaje a todas las mujeres parlamentarias, a quienes les expreso mi reconocimiento, mi admiración y mi pleno apoyo por el trabajo que realizan en sus países.

Queridas parlamentarias, su tarea no es fácil. Cuando fui elegida como Presidenta de la Asamblea General, dediqué mi elección a las mujeres que, por ocupar espacios de poder o estar en el mundo de la política, son víctimas de una forma de violencia particular. Por esa razón, convoqué para el próximo 12  de marzo, un Evento de Alto Nivel sobre Mujeres en el poder.  Todas serán muy bienvenidas.

Excelencias,

Debemos aprovechar el rol de la Unión Inter-Parlamentaria, como una plataforma para el diálogo y la cooperación.

El tema para los debates de esta audiencia es de trascendental importancia para las Naciones Unidas y para cada uno de los Estados Miembros a cuyos Parlamentos Ustedes representan.

Distinguidos Parlamentarios y Parlamentarias e invitados,

Me referiré a dos elementos principales: primero, la coyuntura global y los retos al multilateralismo; y, segundo, el rol de los Parlamentos en este contexto en el que vivimos.

Primero, permítanme recordar que nuestra Organización nació de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial; quienes concibieron a la Organización de las Naciones Unidas, entendieron claramente que el multilateralismo no era una opción, sino la única vía para alcanzar la paz.

Ciertamente, con esta Organización hemos logrado extraordinarios avances en temas de paz y seguridad, así como en materia de desarrollo y de derechos humanos. Las Naciones Unidas han cambiado la realidad de millones de personas en el mundo.

Sin embargo, los desafíos globales son cada vez más complejos, y requieren mayor cooperación para superarlos. Para resolver los grandes temas y retos globales debemos fortalecer el multilateralismo y revitalizar esta Organización.

Hoy, vemos con preocupación el resurgimiento de fuerzas aislacionistas y nacionalismos extremos, que ponen en cuestión la eficiencia, e incluso la existencia misma de un orden internacional basado en reglas, en la cooperación y el diálogo.

Esto nos debe llevar a una profunda reflexión. En momentos que enfrentamos problemas tan serios como el cambio climático, que pone en peligro la continuidad misma de la vida humana, la comunidad internacional debería estar unida, no fragmentada. Dispuesta a la acción colectiva y no a las respuestas unilaterales.

Además, en una época marcada por la globalización y los rápidos cambios tecnológicos, el enfoque unilateral es insostenible y el aislacionismo es impracticable. El terrorismo, el crimen transnacional organizado, la amenaza nuclear, las pandemias y las crisis humanitarias y migratorias, o el propio Cambio Climático que antes mencioné, no pueden ser resueltos por un solo país, por más poderoso que sea.

Las Naciones Unidas, aun con sus falencias, con sus retos, sigue siendo el mejor sistema que tenemos para abordar estos retos comunes, al ser el foro más universal para dialogar, negociar y promover la cooperación.

Durante el Debate General, en septiembre pasado, la mayoría de Jefes de Estado y de Gobierno reiteraron la necesidad fortalecer un sistema internacional basado en reglas, en el que las Naciones Unidas mantenga su rol preponderante y se acerque más a la gente.

Hace solo dos semanas, convoqué a la primera reunión de ex Presidentes de la Asamblea General. El encuentro, además de ser el primero en reunir a ocho Presidentes en los 73 años de la organización, fue una oportunidad única para ampliar el diálogo y las iniciativas para que los esfuerzos del multilateralismo se traduzcan en una mejora real, sustantiva y tangible en las condiciones de vida de los pueblos y naciones del mundo.

Aprovecharé el Evento de Alto Nivel sobre el Día internacional del multilateralismo y la diplomacia para la paz, el próximo 24 de abril, para renovar el compromiso de todos los Gobiernos y Parlamentos del mundo, con el sistema internacional basado en normas, y para fortalecer esta Organización.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el plan de acción más ambicioso para erradicar la pobreza, en todas sus formas y dimensiones, no sería posible sin la cooperación y la acción multilateral. Sin sentido de responsabilidad común tampoco tendríamos, por ejemplo, el Acuerdo de París.

Y lo mismo se aplica al Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, adoptado por la gran mayoría de los Estados Miembros en diciembre pasado. Estos instrumentos, al igual que la mayoría de instrumentos de derechos humanos fueron adoptados por la Asamblea General, que es como lo llamo, el Parlamento de la humanidad.

Sin embargo, su apoyo decidido, queridas Parlamentarias y parlamentarios, es vital para asegurar una mayor y mejor implementación de los acuerdos en los niveles nacionales y locales. Esto me lleva a mi segundo punto: la necesaria respuesta parlamentaria.

Cuando los Parlamentos se movilizan en apoyo a asuntos de relevancia internacional, como la igualdad de género, la participación de los jóvenes, el desarme o la prevención de los conflictos, podemos garantizar mejores resultados en el terreno y, por ende, fortalecer la respuesta a los desafíos globales.

Su función legislativa es fundamental para incorporar acuerdos e instrumentos internacionales a las legislaciones nacionales, así como para aprobar presupuestos suficientes para que los Gobiernos respondan a los compromisos que han asumido como, por ejemplo, el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, parte de la Agenda 2030.

Así también, los Parlamentarios deben actuar para que los intereses de las personas a las que representan, especialmente las más vulnerables, lleguen a las instancias multilaterales. Por eso es importante que esta casa albergue este evento anual y que los Parlamentarios participen cada vez más de las delegaciones que asisten a las reuniones de las Naciones Unidas.

Celebro muy especialmente esta reunión porque creo que, en el trabajo que ustedes realizan en sus países, residen muchos de los aspectos centrales para lograr restablecer la confianza en las instituciones, incluidas las multilaterales.

En la medida en la que acerquemos las Naciones Unidas a las personas para responder de manera eficiente a sus demandas y necesidades, seremos capaces de superar los desafíos del multilateralismo.

El diálogo que, en esta sesión mantendrán, sobre la igualdad de género, el financiamiento del sistema de las Naciones Unidas, la prevención de los conflictos, la justicia y la sostenibilidad medioambiental, entre otros temas, sin duda, alimentarán los debates que tendremos en adelante.

Distinguidos Parlamentarios y Parlamentarias,

Debemos unir a todas las voces que defiendan la relevancia del multilateralismo y comprendan que no es una amenaza a la soberanía nacional; por el contrario, es la mejor vía para asegurar el interés nacional en un mundo interdependiente.

Como Presidenta del órgano principal, y más democrático y representativo de esta Organización, que es además, como señalé, el “Parlamento de la humanidad”, los invito a debatir y a reflexionar sobre cómo pueden contribuir a preservar la principal herramienta que tenemos para mantener la paz y fomentar relaciones de amistad y de cooperación entre las naciones.

Les deseo unas fructíferas jornadas. Pueden contar con mi pleno apoyo.

Muchas gracias.

 

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