– Como dijo –

Declaración de H.E. Sra. María Fernanda Espinosa Garcés, Presidenta del 73.º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

24 de septiembre del 2018

 

Excelencias, Jefes de Estado y de Gobierno,

Distinguidos Ministros,

Señor Secretario General,

Delegados,

Damas y caballeros,

 

Para mí es un honor estar aquí hoy con ustedes, para celebrar el centenario del nacimiento de Nelson Mandela, uno de los grandes líderes de nuestro tiempo. Un líder que nos enseñó que es posible perdonar, que es posible hacer que la reconciliación y la paz, primen sobre el odio y la venganza.

Me gustaría agradecer la presencia de la Dra. Helena Ndume, de Namibia, galardonada con el Premio Nelson Mandela, en su primera edición, junto con el ex presidente de Portugal, Jorge Sampaio, quien desafortunadamente no pudo unirse a nosotros el día de hoy. Sus esfuerzos para proporcionar un acceso inclusivo a la salud y la educación son una inspiración y honran el legado de Nelson Mandela en el mundo de hoy.

 

Excelencias,

La extraordinaria herencia de Nelson Mandela continúa más viva que nunca, cinco años después de su desaparición física.

Mandela vivió siempre guiado por los principios que sostienen los cimientos de las Naciones Unidas. Él representó los valores de la paz, la solidaridad, la cooperación, el respeto a todos los seres humanos, sin importar su color, su posición política y creencia religiosa. El propio Mandela dijo una vez: «para ser libre no basta con despojarse de las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y fomente la libertad de los demás”.

Tuve el privilegio de conocer al presidente Mandela durante la Cumbre Río+10 en Johannesburgo, en 2002. El amor de Madiba por Sudáfrica brillaba en sus ojos. Su profundo respeto por la dignidad humana impregnaba sus interacciones con quienes lo rodeaban. Mandela se negó a aceptar las injusticias de su tiempo y por ello, su legado, representa una luz de esperanza para un mundo aún desgarrado por los conflictos y el sufrimiento.

 

Excelencias,

La amenaza de la proliferación de armas químicas y biológicas todavía acechan al mundo. Las tensiones entre naciones con armas nucleares, las disputas territoriales, las discrepancias étnicas y la opresión a las minorías, aún persisten. Este escenario desolador, constituye una seria amenaza a la paz y la seguridad que debemos enfrentar y resolver juntos.

Nos encontramos en un momento en el que ciertos principios y valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas han sido puestos en duda. El mismo principio del multilateralismo, está siendo interpelado. Hay temores sobre nuestra capacidad de acción colectiva para resolver los problemas mundiales más apremiantes, como la pobreza y el hambre, el cambio climático, los conflictos y la guerra.

Alejarnos del multilateralismo es poner en peligro el futuro de nuestra especie y nuestro planeta.

El mundo necesita un contrato social afincado en la responsabilidad compartida, y el único espacio con el que contamos, para alcanzar este pacto global, es la Organización de las Naciones Unidas. Es por ello que este año he hecho un llamado a reafirmar nuestro compromiso con sus principios fundacionales y con el multilateralismo.

Y es la Asamblea General de las Naciones Unidas el espacio más representativo y legítimo con el que contamos para el diálogo y la reconciliación, para la construcción de la paz y la seguridad colectivas.

 

Excelencias,

La Declaración Política que hoy adoptaremos gracias al compromiso de los Estados y a la acertada conducción de Sudáfrica e Irlanda, es una muestra del rol central que juega este foro para alcanzar acuerdos globales para la paz y la seguridad en el mundo.

La Declaración de la Paz Nelson Mandela representa un relanzamiento de nuestro compromiso con la Paz y una renovación de la voluntad de los Estados para construir un mundo pacífico, próspero, incluyente y justo, y nos llama a reflexionar sobre las miles de víctimas de los conflictos en el mundo que requieren la atención inmediata de nosotros, los Estados.

La Declaración reafirma nuestro compromiso con la soberanía y la igualdad soberana de los estados, su integridad territorial y su independencia política.

El respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos representa el punto de partida para el mantenimiento de la paz y la armonía entre naciones.

Es claro entonces que podemos defender y respetar la autodeterminación y la soberanía de nuestros países y a la vez comprometernos con una acción colectiva y coordinada para construir sociedades más pacíficas, sustentables y resilientes. Y Madiba lo sabía, no puede haber paz si todavía millones no tienen acceso a una educación de calidad, a la salud, o al empleo digno, si todavía hay hambre y sufrimiento. Y para eso, se requiere de un fuerte liderazgo global, aquí tan bien representado la mañana de hoy.

Es para mi un honor que me corresponda presidir esta Asamblea General al momento de la adopción de esta Declaración que aporta sin duda una ráfaga de esperanza al mundo, y que reafirma, además, que solo a través del multilateralismo y su más importante expresión, la Organización de las Naciones Unidas, será posible alcanzar la paz y la seguridad que todos  anhelamos para el desarrollo y la prosperidad.

 

Excelencias,

Los desafíos que enfrentamos para lograr la paz son muchos, y nos corresponde preguntarnos cómo los vamos a abordar. Si lo hacemos juntos, o lo hacemos solos y divididos, la respuesta depende completamente de nosotros. En lo personal, creo que tenemos siempre que elegir transitar juntos por el camino de la paz. No existe otra opción. En palabras de Mandela, «Siempre parece imposible hasta que se hace”.

“Hay muertos que nunca mueren», decía un poeta latinoamericano. La mirada dulce y profunda de Madiba, su fuerza serena que transformó en paz la violencia y en perdón la agresión, está hoy más viva que nunca.

Les doy la más cordial bienvenida a esta Cumbre.

Muchas gracias.